Principios de los milagros y su significado.

PRINCIPIO 1
No hay grados de dificultad en los milagros. No hay ninguno que sea más «difícil» o más «grande» que otro. Todos son lo mismo. Todas las expresiones de amor son máximas. Si bien dije que esta no es mi sección favorita, creo que este primer principio es una joya. Es una de las afirmaciones más importantes en todo el libro, y creo que Jesús también piensa igual, porque éste es un principio que aparece en distintas formas en los tres libros una y otra vez. Si pudiéramos entender cabalmente lo que significa, que «no hay grados de dificultad en los milagros,» entenderíamos todo lo demás en el Curso, porque ese principio contiene dentro de sí la semilla del sistema de pensamiento en su totalidad. El que «no hay grados de dificultad en los milagros» es como decir que todos los problemas del mundo son lo mismo -los que parecen mayores y los que parecen menores. No hay diferencia entre ellos. Esto se puede entender cabalmente cuando reconocemos que afuera no existe mundo alguno. Si usted cree en la realidad del mundo de la percepción, del mundo físico o del mundo separado, entonces tiene que creer que hay gradaciones: hay cosas más grandes y cosas más pequeñas. Nuestro mundo todo, que realmente es decir todo el mundo de la percepción, se basa en sistemas y en diferencias. Todos tenemos conceptos de grande y pequeño, grueso y delgado, bonito y feo, masculino y femenino, noche y día, luz y obscuridad, problemas grandes y problemas pequeños, y así sucesivamente. Nuestra idea acerca de los colores también se fundamenta en eso: diferentes ondas de luz. Estas son partes inherentes del mundo de separación del ego -de que hay diferencias en este mundo. Una vez creemos que el cuerpo es real, creemos entonces que hay ciertos problemas que son más críticos que otros. Si una persona padece de una enfermedad que «amenaza su vida,» entonces ese es un problema serio. Si alguien tiene un dolor de cabeza decimos que ese no es un problema tan serio. No existe nadie en el mundo que no haya caído en esa trampa. Esto también adquiere la forma de pedir la ayuda del Espíritu Santo para algunos problemas y para otros no; o creer que El está muy ocupado para molestarse con nuestros inconsecuentes y tontos problemas; o creer que nosotros podemos encargarnos de éstos por nuestra cuenta. En verdad, sin embargo, Sus soluciones nos producen miedo, pues las mismas significarían el deshacimiento del ego. No obstante, el propósito de estudiar Un curso en milagros no es que nos sintamos culpables por caer en estas trampas. La idea cabal del Curso es que sepamos cuán dementes estamos y cuán demente es este sistema de pensamiento, de manera que podamos cambiar de opinión acerca del mismo. Usted no puede cambiar de pensamiento acerca de algo si no sabe que está ahí. Así que la idea de poner al descubierto al sistema de pensamiento del ego no es hacernos sentir aún más culpables de lo que somos o más estúpidos de lo que nos sentimos, sino ayudarnos a comprender que, en efecto, nosotros sí creemos en esto, de manera que podamos cambiar de idea al respecto. Y este primer principio nos pone en marcha con una detonación. Por lo tanto, lo que esto significa es que tan fácil es sanar un cáncer como un simple dolor de cabeza. Es tan fácil sanar una amenaza de guerra nuclear como lo es sanar una disputa entre dos niñitos, porque todo es lo mismo. Todos emanan de un punto central, que es la creencia en la separación o la creencia en la culpa. Los problemas jamás están en el mundo externo, sino en nuestras mentes. Las cosas que hacemos en este mundo para aliviar el dolor se hacen en el nivel de los síntomas, lo que significa que se hacen en el nivel de la forma. Uno de los principios claves en el Curso es la distinción que siempre nos pide que hagamos entre forma y contenido. Un curso en milagros enseña que sólo hay dos contenidos básicos en el mundo: Dios o el ego; amor o miedo; espíritu o cuerpo. Hay solamente dos percepciones básicas en el mundo: una es la manera del ego de mirar un problema y la otra es la manera del Espíritu Santo de mirar ese mismo problema.
Lo que ocurre es que estos dos contenidos aparecen luego en una miríada de formas. Cuando decimos que el contenido básico en el mundo del ego es la separación, resulta obvio cuántas formas distintas adquiere esta creencia. Algunas cosas tales como el dolor, el sufrimiento, la muerte, etc. las llamamos negativas. Algunas las llamamos positivas, lo que generalmente quiere decir que logramos lo que queremos, o que las personas están libres del sufrimiento externo. Pero la cuestión jamás radica en la forma que aparece en el lado derecho de la gráfica; la cuestión es siempre el pensamiento subyacente, aquí en el lado izquierdo (vea gráfica en la pág. 6). En el Capítulo 23 hay una sección que se titula Las leyes del caos (T.23.II), la cual es muy difícil y una de las más importantes en el texto. Esta sección describe las cinco leyes que componen el sistema de pensamiento del ego y, en realidad, constituyen la contraparte de los cincuenta principios del milagro. (Ustedes pueden ver de qué lado está Jesús puesto que ofrece cincuenta principios del milagro y sólo cinco leyes de caos.) La primera ley de caos es la contraparte exacta del primer principio del milagro. Esta afirma que la verdad es relativa y que existe una jerarquía de ilusiones. Algunas ilusiones son peores que otras, o algunas son mejores que otras. Repito, esto es exactamente de lo que estamos hablando. Una vez usted cree que ciertos problemas son mayores que otros, tiene que creer que hay diferentes niveles de solución para los diferentes niveles del problema. Ciertamente, alguien que esté en el campo de la medicina sabe que si existe este síntoma, usted hace «A», y si hay otro síntoma hace «B», y si hay un tercer síntoma hace «A» y «B» o alguna otra cosa. Todas son cosas muy específicas que hacemos para sanar o resolver los distintos problemas que creemos tener. Dicho sea de paso, el Curso hace bien claro que esto no significa que no se deban hacer estas cosas, pero yo elaboraré eso más adelante cuando surja en relación con los principios de milagros (vea pág. 36-37). Lo único que verdaderamente sana es deshacer la creencia de que estamos separados de Dios, que es de donde procede la culpa. Como veremos luego, otra manera de explicar qué es curación, sería «el unirnos.» Si reconocemos que el único problema que existe es la creencia de que estamos separados, esto tiene que significar que la única manera de resolver todos los demás aparentes problemas es la unión. Otra cosa que se pondrá de manifiesto a medida que trabajemos con este material es que Un curso en milagros enseña que la forma en que definimos un problema automáticamente establece cómo lo resolvemos. Por eso es muy importante al trabajar con el Curso que siempre tengan presente que éste reconoce un solo problema, que es la creencia de que estamos separados. Si usted afirma que el problema es cualquier otra cosa, automáticamente está diciendo que la solución será otra. La Lección 79 del libro de ejercicios señala que sólo hay un problema, por consiguiente sólo hay una solución. El único problema es la culpa, la separación, o el guardar resentimientos, y la única solución es el milagro, el perdón o el unirnos. Este primer principio, pues, realmente establece que: «no hay grados de dificultad en los milagros.» A pesar de lo que creamos que es el problema, todos nuestros problemas pueden resolverse en la misma forma, simplemente cambiando nuestro pensamiento acerca de ellos. P: A veces negamos las cosas y creemos que ya hemos cambiado de pensamiento… R: Como dice al final del texto: «Las pruebas por las que pasas no son más que lecciones que aún no has aprendido que vuelven a presentarse de nuevo a fin de que donde antes hiciste una elección errónea, puedas ahora hacer una mejor…» (T-31.VIII.3:1). Obviamente, la mayor parte del tiempo no hemos deshecho toda nuestra culpa, y puede que haya relaciones que creemos haber sanado y resuelto y un año más tarde sucede algo y, ¡zás!, todos esos resentimientos vuelven a surgir. Todo el mundo ha tenido esa clase de experiencia. Esto no necesariamente quiere decir que fracasamos cuando originalmente intentamos ocuparnos de ello. Lo que probablemente significa es que hicimos lo que pudimos en ese momento, y luego más tarde estuvimos listos para dar otro paso y sanar una capa más profunda de culpa. Luego se presenta una oportunidad y nos encontramos airados y molestos, nos sentimos agraviados y victimados, y eso nos indica que no nos habíamos desprendido totalmente de esa creencia, puesto que ahora la proyectamos sobre esta otra persona. El ego quiere que creamos que somos unos fracasados; lo que el Espíritu Santo nos diría es que ahora estamos listos para dar otro paso. Esa es realmente la fuerza propulsora del Curso: ayudarnos a interpretar todo lo que sucede en nuestras vidas como una oportunidad de sanar y perdonar algo que estaba profundamente sepultado dentro de nosotros y que no sabíamos que estaba allí. Y no hay excepciones a ese principio. En efecto, de donde emerge la gran pujanza del Curso es que el mismo es tan consistente y sencillo en todo lo que expresa. Realmente nos enseña una sola manera de juzgarlo todo en el mundo. Ese es el modo de Un curso en milagros: que todo lo que ocurre es una oportunidad para sanar nuestras mentes, y no importa que nos sintamos perturbados sobre algún incidente terrible del cual nos enteramos por el periódico, o si lo que nos perturba es una cosa trivial que sucede en nuestros hogares o en nuestras familias, nuestras comunidades o situaciones de trabajo. P: Aunque puede que no haya grados de dificultad en los milagros, nosotros estamos bien convencidos de que sí los hay. En vista de ese hecho, ¿es probable que necesitemos experimentar el perdón con un asunto grande antes de llegar a los otros? R: Trabajamos con lo que haya que trabajar. Algunas personas sienten que es todo lo contrario, que los asuntos grandes son demasiado. Así que practican con los pequeños: la persona que les corta en la carretera, o alguien que hace algo un tanto fastidioso, o algo que sus hijos deben hacer en la casa y que no hacen. Hay quienes encuentran más fácil lidiar con esas cosas que con asuntos mayores, y otros piensan lo contrario. P: ¿Hay que hacer todas esas cosas? R: No tiene que hacerlo, sólo que se sentiría mejor si lo hiciera. P: ¿Significa también el primer principio que sería tan fácil curar un cáncer como curar un catarro? 7
R: Sí, pero usted puede equivocar la idea de que el problema es el cáncer o el catarro en el cuerpo. Ese no es el problema. El problema es el pensamiento que lo llevó a eso. El Curso dice que el único significado de algo es para qué es. Usted no se concentra en el síntoma del cáncer como tampoco debe concentrarse en la remisión del mismo, porque ese no es el problema. El cáncer puede servir un propósito, no sólo para esa persona en particular, sino también para la gente en la vida de ella -la familia, los amigos, los médicos, etc. P: Así que «no hay grados de dificultad en los milagros» nunca significa realmente la cura de algo, en verdad significa un cambio de percepción. R: Exacto, significa un cambio de pensamiento. Discutiremos eso una y otra vez a medida que entremos en esto. P: De acuerdo con eso, si su pensamiento ha causado la condición cancerosa y, de hecho, la mente se sana, ¿no se toma irrelevante el que el cáncer físico se cure o no? R: Correcto. A menudo la gente usa la curación física como una manera de probar su salud mental o espiritual o la falta de ella. «Si realmente hago esto bien, entonces este tumor desaparecerá.» Y, repito, lo que se logra es hacer ese error real. Cuando su mente realmente se sane, esto no será un asunto álgido para usted. No quiere decir que el tumor no desaparecerá. Sólo significa que su inversión no será hacer que desaparezca. Su inversión será lograr su paz mental. P: ¿Acaso la muerte significa que sólo nos acostemos y renunciemos a nuestro cuerpo en el momento apropiado? R: Si «apropiado» significa para usted, que morimos cuando completamos las lecciones que vinimos a aprender, sí. Sin embargo, también podemos cambiar de idea y decidir abandonar nuestro cuerpo antes de completar esas lecciones. Como dice el Curso: «Y nadie muere sin su propio consentimiento» (L-pI.152.1:4). P: ¿Hasta qué punto entra en juego la percepción compartida de la enfermedad de aquellos que nos rodean? ¿Hasta qué punto estamos cautivos en esa percepción aun cuando nuestra mente está en el proceso de cambio? R: Dentro de cada uno de nosotros siempre hay dos voces. Tenemos la voz del ego y la Voz del Espíritu Santo. Pasamos la mayor parte del tiempo yendo de un lado a otro. Digamos que yo estoy realmente practicando lo que dice Un curso en milagros, pero que no lo practico en su totalidad. Aún tengo algunas dudas y algunos miedos, y tanto ustedes como otras personas se unen a mí y refuerzan seriamente la manera de interpretar del ego. No cabe duda de que eso reforzará mi ego. Si yo estuviera realmente firme, si reconociera que todo lo que el ego me dijo era falso, entonces no importaría cuántas personas, millares o millones, dijesen lo que quisieran. En lo más profundo de mi ser yo sabría que eso no importa. Pero si estoy titubeando, mi ego siempre estará a la expectativa de aquellas personas que pueda utilizar como testigos para reforzar su caso. Pero el problema no es la gente que lo refuerza. El problema es que inconscientemente yo ando en busca de esos testigos que probarán que mi ego tiene razón. Como todos sabemos, no hay que buscar muy lejos en el mundo. Si realmente usted quiere probar que la ira está justificada, que la enfermedad es terrible y que la separación es real, encontrará testigos por doquier. Mientras vacilemos, no hay duda de que los pensamientos negativos o egocéntricos de otras personas reforzarán los nuestros. Ellos no son responsables de los nuestros porque eso sería vudú, la idea de que usted puede influir en otra persona. El Curso jamás enseñaría tal cosa porque eso ubicaría la responsabilidad sobre otros hombros. Lo que Un curso en milagros diría es que los pensamientos de los demás o lo que ocurra en el mundo puede reforzar nuestro propio ego. Pero si usted está realmente claro acerca de lo que cree, eso no tendrá efecto alguno. Jesús, indudablemente, sería el ejemplo máximo. Por lo tanto, creer que fumar causa cáncer es caer en la trampa del ego; lo que lo causa es la culpa. Pero si usted cree que el fumar le es perjudicial, entonces no debe fumar. Si usted es diabético, y la enfermedad aún es parte de su sistema de pensamiento, entonces el no inyectarse insulina sería un intento inconsciente de castigarse a sí mismo, como lo sería el comer mantecado, etc. En este contexto, pues, cuidar de su cuerpo enfermo sería lo más amoroso y clemente que usted podría hacer. P: ¿Qué significa «escuchar» al Espíritu Santo? R: El decir que oímos al Espíritu Santo es realmente una metáfora, como lo es el referirnos a El como la Voz de Dios. El Espíritu Santo se comunica con nosotros a través de nuestra mente, y utilizará cualquier medio o vehículo que podamos aceptar. Así, puede ser lo que llamamos intuición, imaginación, un pensamiento o discernimiento repentino, un sueño, una sensación de que «escuchamos» palabras o de que surgen pensamientos que sabemos que no son nuestros. El no es exigente; usará cualquier cosa que le ofrezcamos. Sigamos adelante, o de lo contrario no pasaremos de la primera línea. La segunda línea, por supuesto, es otra manera de expresar lo que hemos dicho. Decir que no hay milagros «más difíciles» o «más grandes» es lo mismo que decir que no hay problemas más grandes o más difíciles. Bill Thetford solía decir que el primer principio podía replantearse como: No hay grados de dificultad en la solución de problemas. Todos son lo mismo y, por lo tanto, todas las soluciones son la misma. «Todas las expresiones de amor son máximas.» Muchos de ustedes me han escuchado hablar de los dos niveles en que está escrito el Curso. El primero es el nivel metafísico al cual no vamos a dedicarle mucho tiempo hoy. El segundo es el nivel más práctico que contrasta las dos maneras de juzgar al mundo. Pero el primer nivel es realmente la parte del Curso que no admite componenda de clase alguna. Una cosa es totalmente verdadera o totalmente falsa; y no hay términos medios. No se puede estar un poquito embarazada; o está embarazada o no lo está. En el segundo nivel, vamos de un lado a otro todo el tiempo entre el ego y el 8
Espíritu Santo. Pero esa afirmación, «todas las expresiones de amor son máximas,» realmente es una aseveración del Nivel Uno: Usted no puede tener un poquito de amor. O tiene amor o no lo tiene, porque una de las características del amor es que éste es total, completo y no hay exclusiones, no hay excepciones. Todas las expresiones de amor tienen que ser máximas, lo cual es otra forma de decir que sólo hay un problema en el mundo. Ese problema es el odio o el miedo; y, por lo tanto, sólo hay una solución a ese problema, y esa solución es el amor. El amor no procede de nosotros; no proviene del mundo. El amor emana de Dios, a través del Espíritu Santo Quien nos inspira entonces a ser lo que podríamos llamar amorosos. Un curso en milagros también nos enseña que nadie en este mundo puede ser amoroso, porque nos dice que el amor sin ambivalencia es imposible aquí (T-4.III.4:6). El sólo hecho de estar aquí significa que tenemos un ego, lo cual quiere decir que creemos en la separación. Esto significa que no podemos creer en la naturaleza del amor que todo lo abarca. Técnicamente, el perdón es el equivalente del Amor del Cielo en este mundo, y el amor nos llega de Dios a través del Espíritu Santo en nuestras mentes, Quien nos inspira todas las cosas amorosas que hacemos. Pero aquí con el uso de la palabra «amor» podemos ver cómo el Curso no es, ciertamente, muy estricto en el uso de la misma. A menudo hablará de amor en términos de lo que hacemos aquí. P: ¿A qué se refiere él aquí entonces? Si «todas las expresiones de amor son máximas,» eso aplicaría únicamente al amor de Dios. R: Sí, pero al Amor de Dios a través del Espíritu Santo aquí. En otras palabras, el contexto de la aseveración es el milagro. El milagro procede del amor. El próximo principio habla sobre eso.

PRINCIPIO 2
Los milagros -de por sí- no importan. Lo único que importa es su Fuente, El Cual está más allá de toda posible evaluación. El hecho de que Fuente esté escrito con mayúsculas, por supuesto, nos dice que la Fuente es Dios, y Dios está presente en nuestra mente, en nuestra mente dividida, a través del Espíritu Santo. Lo que también es importante aquí es percatarnos de que los milagros no importan, porque éstos son parte del mismo mundo ilusorio del que forma parte el ego. Si el milagro es una corrección, es entonces una corrección de un pensamiento ilusorio, lo cual también convierte al milagro en una ilusión. Sólo se necesita en el mundo de la ilusión. Usted no necesita el perdón en el Cielo. Como dije antes, no se necesita un milagro en el Cielo. Se necesita el perdón o un milagro únicamente en un lugar donde se cree en el pecado, el sufrimiento, el sacrificio, la separación, etc. Lo único que en verdad importa es Dios o la creación de Dios, que es el espíritu, que es el Cristo en nosotros. En este mundo, sin embargo, el milagro sí importa, porque esa es la corrección que nos permite recordar eventualmente Quiénes somos en realidad. El Curso también se refiere al perdón como una ilusión. En un lugar dice que esta es la ilusión final (L-pI.198.3). Lo que la hace diferente de todas las demás ilusiones en el mundo es que el perdón es el final de la ilusión. Todas las demás ilusiones aquí realmente engendran ilusiones, de modo que refuerzan la fantasía de que estamos separados o de que el ataque es real y está justificado. El perdón es una ilusión que nos enseña que no hay ilusiones. P: Si usted dice que no podemos lograr amor completo en esta vida, ¿cómo nos relacionamos con Jesús? R: Bueno, permítanme calificar eso. Yo creo que hay muy, muy, pocas excepciones, tales como Jesús, quien es el mayor símbolo del Amor de Dios. Además, hay algunas personas que han trascendido totalmente sus egos, y que permanecen aquí por un tiempo para ayudar a otras personas a lograrlo. Ellos son los que en el Oriente se conocen como avatares o bodisattvas: personas que han trascendido totalmente sus egos, pero que permanecen asidos a una astilla del ego para poder quedarse aquí en el cuerpo. Ya no están aquí para aprender lecciones. Pero, como indica el Curso en algún lugar, esto es tan raro que no vale la pena hablar de ello (M-26.2-3). P: ¿Qué son nuestras creaciones? R: «Creaciones» es una de esas palabras técnicas que el Curso utiliza y que no explica realmente. Se refiere al proceso de creación que compartimos con Dios. Uno de los atributos básicos del espíritu es que siempre está extendiéndose. Este no es un proceso que ocurre en el tiempo o el espacio, por lo cual es tan difícil para nosotros concebirlo. Dios se extiende a Sí Mismo -como espíritu, El siempre está extendiéndose- eso es lo que se llama creación. Nosotros somos el resultado de eso, no el nosotros tal como nos identificamos sentados en este salón, sino el «nosotros» que es el Cristo y que somos todos. Cada uno de nosotros es una parte de ese Cristo que es una extensión de Dios, ya que Cristo es parte de Dios, El también comparte los atributos básicos de Dios. Uno de esos atributos es la extensión, así que Cristo también se extiende. Aquello que extiende el Cristo es lo que el Curso llama «creaciones.» Las creaciones son realmente las extensiones nuestras en nuestro verdadero estado. Repito, lo que lo hace tan difícil de entender, es que este proceso no tiene contraparte o término alusión a algo en este mundo. Cuando el Curso utiliza la palabra «crear», como lo hará en uno de estos principios del milagro, no se refiere a tener un pensamiento creativo, a crear una obra de arte o algo así por el estilo, -no es que el Curso esté en contra de nada de eso- sólo que usa la palabra con una acepción distinta. «Crear» es un vocablo que Un curso en milagros siempre utiliza para señalar lo que hace el 9 espíritu. Si usted quiere pensar en conformidad con la idea tradicional de la Trinidad, la Segunda Persona de la Trinidad consistiría no solo de Cristo, del cual cada uno de nosotros es una parte, sino también de las extensiones de Cristo, que son nuestras creaciones. P: El Curso parece prometer que nuestras creaciones nos están esperando. ¿Es eso así? R: Como un pelotón vitoreador. Usted se acerca a la meta y allí están ellos a cada lado animándole. Eso es una metáfora, por supuesto, la idea es que nuestra propia integridad constantemente nos pide que recordemos quiénes somos. En la última parte del segundo principio -La Fuente está mucho más allá de toda evaluación- «evaluación» es una palabra que pertenece a este mundo. Siempre estamos evaluando, y el hecho de que estemos evaluando algo es, obviamente, un proceso de juicio; es un proceso de percepción. Si usted habla de evaluación, habla de un evaluador que evalúa algo o a alguien. Así que habla de separación: sujeto y objeto. Obviamente, todo el proceso de evaluación tiene pertinencia únicamente en el mundo de la percepción, el cual no es el mundo de Dios. Dios está más allá de toda evaluación porque Él está más allá del juicio; Él está más allá de la forma; Él está más allá de la separación; Él está más allá de la percepción. El milagro sólo importa en la medida que nos enseñe que aquí nada importa. Una vez aprendamos esa lección, el uso del milagro habrá terminado. Es lo que el Curso nos enseña sobre el tiempo: su único propósito es enseñarnos que el tiempo no existe (vea pág. 70). Lo mismo puede decirse del mundo y del cuerpo: El único propósito que tiene el mundo y que tiene el cuerpo es enseñarnos que ni el mundo ni el cuerpo existen pero no podemos aprenderlo sin estar aquí en un cuerpo. Es por eso que Un curso en milagros nos enseña muy claramente que no debemos negar nuestras experiencias físicas aquí o negar nuestro cuerpo (T-2.IV.3:8-11). Sólo nos dice que debemos mirarlos en una forma distinta.

PRINCIPIO 3
Los milagros ocurren naturalmente como expresiones de amor. El verdadero milagro es el amor que los inspira. En este sentido todo lo que procede del amor es un milagro. Más adelante en el Principio 32, Jesús dice que él es el único que inspira los milagros. Quiero mencionar algo sobre el papel de Jesús y el del Espíritu Santo, porque en estos principios se van a usar recíprocamente, y yo los voy a usar recíprocamente. Desde el punto de vista de la función, el Espíritu Santo y Jesús son sinónimos. Ambos realizan la función de ser el Maestro interno o la Voz interior que nos conducirá a casa. Esto tiene sentido cuando consideramos que Jesús es el que ha trascendido totalmente su ego, lo cual significa que la única voz que tiene en su interior es la del Espíritu Santo. Un curso en milagros enseña que tenemos, en nuestro interior, dos voces que nos hablan constantemente: la voz del ego y la Voz del Espíritu Santo. Como ya Jesús no tiene ego, la única voz dentro de él es la Voz del Espíritu Santo. Es por eso que más adelante en el Curso nos dice que él es la manifestación del Espíritu Santo (C-6.1:1). El no es el Espíritu Santo sino la manifestación de Este. También aclara en muchas alusiones en el texto cómo él escuchó al Espíritu Santo (e.g., T-5.II.9-10; T-5.IV.4:1). El Espíritu Santo había sido su Maestro, ahora él nos ayudará a aprender las mismas lecciones que él aprendió. Por lo tanto, desde el punto de vista de la función, podemos usar al Espíritu Santo y a Jesús en forma intercambiable. Ambos sirven como la Voz interior, el Maestro interno que corrige los errores de la enseñanza del ego. Entonces, el milagro procede de él. Decir que Jesús es la manifestación del Espíritu Santo es decir también que él es la manifestación del Amor de Dios. En un sentido más amplio, el verdadero milagro es el amor que lo inspira, lo cual quiere decir que el milagro real, entonces, es Dios o el Espíritu Santo y Jesús Quienes hablan por Dios en nuestras propias mentes. Esto también aclara, como lo hacen estos principios repetidamente, que el milagro no proviene de nosotros. No somos nosotros los que podemos cambiar nuestra percepción egocéntrica por el milagro; ese es el papel del Espíritu Santo. Todo lo que podemos hacer es escoger el milagro en lugar del ego. Es a esto que se refiere el Curso cuando habla de «la pequeña dosis de buena voluntad» (T-18.IV). Esto es lo único que el Curso espera de nosotros: la pequeña dosis de buena voluntad que nos permita empezar a cuestionar nuestro juicio acerca del mundo, y de lo que vemos en éste. Nos pide que por lo menos seamos capaces de cuestionar lo que hemos hecho realidad en términos de nuestras percepciones de los demás y de nosotros mismos. Repito, dice «una pequeña dosis de buena voluntad»; no pide mucho. También nos enseña que si tuviéramos una gran voluntad, entonces no necesitaríamos al Espíritu Santo, al instante santo o al Curso (T-18.IV.2,4,5). P: ¿Sería eso una expresión de amor? R: Elegir escuchar la voz de Jesús en lugar de la del ego lo sería. Podría decirse que esa sería una expresión de amor o una decisión por el amor. La idea realmente es que tratemos de no obsesionarnos con las palabras específicas, porque entonces enloqueceríamos. Esto no es el Talmud. No se supone que esto se disecte y se analice línea por línea en ese sentido. La idea es utilizar las palabras como una manera de llegar a lo que es la experiencia, que es la experiencia de Dios. Recuerden, es muy fácil caer en la trampa de las palabras. El manual dice que «las palabras son símbolos de símbolos. Están doblemente alejadas de la realidad» (M-21.1:9-10). Un curso en milagros habla de Dios en términos simbólicos al llamarlo «Padre» y a menudo referirse a El como poseedor de atributos tales como preocuparse, ser afectuoso, sentirse solo, etc. Una sección titulada Más allá de todo símbolo (T-27.III) subraya la idea de que la verdad y Dios están más allá de todos los símbolos y conceptos que utilizamos aquí. Sin 10
embargo, dentro de este mundo, el Espíritu Santo tiene necesidad de símbolos para finalmente conducirnos más allá de todos ellos. Mentalidad correcta y mentalidad equivocada son los símbolos que utilizan el Espíritu Santo y el ego de manera que en este contexto la palabra «milagro» se utiliza en un sentido más general. En otra parte, en el Principio 24 afirma: «Tú mismo eres un milagro.» P: Pero el criterio de siempre preguntar, «¿Para qué es esto?» -¿es esa una de las claves? R: Sí, esa es la clave. De acuerdo con la alusión que hice antes, el Curso indica que lo único que debemos preguntar sobre cualquier cosa en el mundo es: «¿Qué es lo que quiero que resulte de esta situación? ¿Qué propósito tiene?» (T-17.VI.2:1-2). Y sólo hay dos propósitos del mismo modo que sólo hay dos contenidos. Uno es el propósito del ego, reforzar la separación; el otro es el propósito del Espíritu Santo, sanar la separación. Es por eso que el Curso repetidamente nos exhorta, como lo ha hecho el evangelio, a no juzgar. El ego es el que juzga; y cuando juzgamos lo hacemos apoyándonos en la forma. Uno de los principales ingredientes en el sistema del ego es el juicio, porque una vez juzgamos una forma como buena o no buena, enferma o sana, santa o no santa, la estamos haciendo real. Estamos afirmando que existen niveles en este mundo; niveles de santidad; hay algunas formas que son más santas o mejores que otras. Si se quiere señalar una de las mayores equivocaciones que han cometido las religiones organizadas, ésta radica en la preocupación por la forma, al decir que la forma es importante. Una vez se dice que la forma es importante, se afirma, entonces, que el cuerpo es real. Se está diciendo que hay una jerarquía de ilusiones: ciertos comportamientos, ciertos cuerpos, ciertas formas son más santas que otras. Lo que nos libera de esa tentación, repito, es preguntarnos, «¿Para qué es esto?» Es el propósito el que es santo, no la forma. Y lo que santifica al propósito es que éste procede del Espíritu Santo, lo cual significa que el propósito es sanar y unir. Lo que convierte algo en profano no es el objeto en sí, no es la forma, no es lo que parece ser, no es la conducta, sino el propósito que sirve: es decir, reforzar el ataque y la separación. El milagro corrige esa percepción equivocada; esto se aclarará a medida que discutamos los otros principios.

PRINCIPIO 4
Todos los milagros significan vida, y Dios es el Dador de la vida. Su Voz te guiará muy concretamente. Se te dirá todo lo que necesites saber. Esta es otra manera de decir que los milagros proceden del amor. Reflejan el amor del Cielo, y obviamente también reflejan la vida del Cielo, la cual no tiene nada que ver con lo que llamamos vida, que es la vida del cuerpo, o la vida de la personalidad, todo lo cual es realmente una parte del cuerpo. La verdadera vida proviene de Dios, y esa es la vida del espíritu el cual es inmortal y eterno. El milagro es lo que nos conduce de regreso a Dios. «Su Voz», que es una de las definiciones que el Curso da del Espíritu Santo, «te guiará muy concretamente. Se te dirá todo lo que necesites saber.» Una de las preguntas más comunes que hace la gente es: Si el Curso afirma que se te dirá muy específicamente, ¿por qué yo no oigo respuestas específicas?» Estoy seguro de que todo el mundo se hace esa pregunta y tiene ese problema. Uno de los obstáculos para escuchar las cosas que el Espíritu Santo nos diría es que exigimos oírlas. Muchas veces las preguntas que le hacemos al Espíritu Santo no son realmente preguntas; son afirmaciones. Fabricamos un problema y luego exigimos que Él nos dé la respuesta, lo cual es, por supuesto, otra expresión de la arrogancia del ego al creerse que sabe cuáles son los problemas, y también cuáles son las respuestas. Pero muy a menudo cuando le pedimos ayuda a Dios u oramos pidiendo ayuda, lo que hacemos es plantear el problema como lo vemos nosotros y luego Le pedimos que nos lo resuelva y, por supuesto, cuando no lo resuelve, creemos tener un caso cerrado en contra de Él: «Dices que vas a contestarme muy concretamente, y aquí estoy. Soy tan honrado y tan serio y devoto y fiel y no oigo nada.» Lo que hemos hecho, en realidad, sin percatarnos de ello, es cerrar la puerta. No es que el Espíritu Santo no nos hable, es que no podemos escucharlo. P: ¿Es así porque en nuestras mentes queremos que nos contesten la oración a nuestro modo? R: Cierto. En un lugar, el Curso habla de que al ego le da una rabieta y grita: «¡Quiero que las cosas sean así!» (T-18.II.4:1). Lo hacemos de niños, pero también lo hacemos de adultos. «Así es cómo lo quiero.» Recuerdo que a veces Helen solía reclamarle a Jesús y le decía: «¡Esto no es negociable!» Nunca funcionó bien para ella. No lo intenten. Además, recuerden que cuando el Curso dice que el Espíritu Santo nos dirá todo lo que necesitemos saber, es porque Él conoce mejor que nosotros lo que necesitamos saber. P: ¿No es eso cierto también en el sentido de que consciente o subconscientemente no sólo esperamos cierta clase de respuesta, sino que también definimos el problema? R: Sí, eso es lo que quiero decir. Fabricamos un problema y luego exigimos una respuesta al mismo. El problema consiste en que estamos diciendo: «Este es mi problema,» en vez de admitir básicamente, «No estoy en paz, por favor ayúdame a estar en paz.» La verdadera causa de no estar en paz es que abrigamos algo en contra de alguien. Hay una ausencia básica de perdón en nosotros, así que la solución ha de venir siempre en la forma de algún aspecto del perdón, de alguna unión con alguien. No importa si es en un nivel de conducta o de pensamiento. Recuerden de nuevo, la clave es reconocer que cada problema que creemos tener en el mundo nos indica una falta de perdón. Una de mis líneas favoritas en el Curso, porque parece no tener absolutamente ningún sentido, es la que dice: «Es cierto que no parece que todo pesar no sea más que una falta de perdón» (L-pl.193.4:1). Traducido, 11 quiere decir que es cierto que todas las angustias o problemas no aparentan ser lo que realmente son. Creemos que la angustia proviene de todos los diversos tipos de problemas que creemos tener, pero lo que realmente sucede es que el ego ha lanzado una cortina de humo para que no nos percatemos de que cada angustia que experimentamos procede de la ausencia de perdón o de la creencia de que estamos separados. Podemos entender que la solución a cualquier angustia y a cualquier problema en nuestro mundo -bien sea nuestro mundo personal o el mundo en general- sería unirnos y curarnos a través del perdón. P: ¿Podría decir algo sobre el Espíritu Santo y la confianza: aquello de que sólo nos sentamos y nos aquietamos? R: Sí, y luego estar alerta y vigilar los pensamientos que no son tranquilos. Una de las partes cruciales de este proceso es que todo lo que tenemos que hacer es quitarnos de en medio. No tenemos que hacer nada. La introducción del texto dice: «Este Curso no pretende enseñar el significado del amor, pues eso está más allá de lo que se puede enseñar. Pretende, no obstante, despejar los obstáculos que impiden experimentar la presencia del amor…» Eso es lo que hace el milagro; simplemente elimina el obstáculo que nos impide tener consciencia de que somos hijos de Dios. Todo lo que decimos en relación con el milagro es que éste deshace o corrige lo que el ego ha hecho. El milagro no hace nada; sino que deshace. Mientras más serenos estemos, lo cual significa realmente desprendernos de nuestro ego, en esa misma medida podremos escuchar muy claro todo lo que necesitemos saber.

PRINCIPIO 5
Los milagros son hábitos, y deben ser involuntarios. No deben controlarse conscientemente. Los milagros seleccionados conscientemente pueden proceder de un falso asesoramiento. Básicamente, esto significa que el propósito de Un curso en milagros es apartarnos continuamente de nuestra forma de resolver los problemas. Una de las cosas que hacemos es atacar el problema; definimos algo de cierta manera y luego tenemos respuestas para ello. Siempre estamos ocupados en eso. Todo el proceso del Curso es adiestrarnos en una forma completamente distinta de percibir los problemas y ayudarnos a que ésta se convierta en nuestra reacción inmediata. En otras palabras, por ejemplo, si estamos en una situación y alguien hace algo y de repente comenzamos a sentirnos perturbados o con ira, más y más debe convertirse en hábito que inmediatamente nos miremos introspectivamente y pidamos ayuda para cambiar nuestra percepción de esta persona o de esta situación. Eso es lo que quiere decir el Curso cuando afirma que el milagro debe ser «involuntario,» que no somos nosotros quienes lo hacemos. Una de las ideas claves en Un curso en milagros que lo distingue de muchos sistemas de la Nueva Era, que tienen varias ideas similares, es que el Curso hace bien claro que no podemos lograr esto por nuestra cuenta. Escogemos los milagros, pero no somos nosotros quienes los realizamos. No pueden hacerse sin la ayuda del Espíritu Santo. Ese es el significado de «involuntario» y de que «(los milagros) no deben controlarse conscientemente.» En el Capítulo 2 del texto, Jesús habla sobre la diferencia entre su dirección y su control (T-2.VI.1:3-8; 2:7-10). Nos dice que debemos entregarle todos nuestros pensamientos de miedo, nuestros pensamientos de separación, de modo que él pueda controlarlos por nosotros; entonces podrá guiarnos. Pero, repito, no debemos tratar de hacer esto por nuestra cuenta. Nosotros no estamos a cargo -él sí lo está. Nuestra meta es sanarnos lo suficientemente de modo que Jesús piense, hable y actúe a través de nosotros. Además, el Curso no quiere decir que no tendremos problemas en el mundo, o lo que creemos que son problemas. Lo que sí significa es que podremos verlos en forma diferente. Nuestra respuesta habitual debe ser: ¿Qué puedo aprender de esto? Lo que sucede con el tiempo es que nuestro período de reacción se hace más corto en términos de cuánto nos toma corregir nuestras percepciones sobre lo que creíamos que nos perturbaba. P: ¿Podemos usar el término alineación con Jesús? R: Si quiere usar la palabra «alineación» sería en el sentido de que alineamos nuestros pensamientos con los suyos, en forma tal que empezamos a pensar como él. El Curso completo es un programa de adiestramiento, como lo explica al final del primer capítulo (T-1.VII.4:1). Es un curso de adiestramiento mental, una forma de adiestrarnos para que pensemos de manera absolutamente diferente de todo lo demás. Este es un sistema de pensamiento muy radical. Enseña absolutamente lo contrario de lo que el mundo cree, y enseña lo contrario de lo que muchas religiones o sistemas espirituales también creen. Permítanme mencionarles, si no lo he hecho ya, que Un curso en milagros hace bien claro que no es el único camino, que no es la única forma de la verdad. Sólo dice que es un camino. El Curso dice de sí mismo que es una forma entre muchas miles (M-1.4:1-2). Pero es un camino específico, lo que quiere decir que no se puede combinar con nada más porque no se ajustará. Mientras más exploramos lo que dice, más reconocemos cuán radical es. Lo que dice este principio es que no debemos confiar en nuestras propias percepciones y, por lo tanto, no debemos escoger cómo tenemos que reaccionar a lo que percibimos. Eso es lo que quiere decir «los milagros seleccionados conscientemente pueden proceder de un falso asesoramiento». Aquí se usa la palabra «milagro» en el sentido popular de los milagros como cosas que nosotros hacemos. Dice, repito, que no debemos ser nosotros los que escojamos lo que hacemos. Podemos estar frente a alguien que esté sufriendo, y podríamos apresurarnos a hacer algo para sanar o aliviar el sufrimiento de la persona, y eso finalmente puede no ser la acción más amorosa que podamos realizar. Esto podría surgir de la lástima; podría proceder de la culpa; podría 12
proceder de nuestro sufrimiento; podría no emanar del amor. Y así lo que Jesús nos dice aquí es: «No elijan conscientemente lo que será el acto de amor. Déjenme hacerlo por ustedes.» Este es un punto muy claro, y muy importante. Una tentación en la que pueden caer muchas personas que trabajan con el Curso, así como personas que están en otros caminos espirituales, es convertirse en benefactores espirituales. Por ejemplo, usted va a traer paz al mundo; usted le va a mostrar la verdad a la gente; usted va a ayudar a mitigar el sufrimiento, etc. Todo lo que hace realmente es hacer el sufrimiento real porque lo está percibiendo afuera. Tampoco se percata de que si lo ve afuera, tiene que ser únicamente porque lo ve dentro de sí mismo. Si usted percibe el dolor en otra persona, y se identifica con el dolor, sólo puede ser porque lo ve en usted mismo. Podría ser un ejemplo de reacción-formación: Siento que soy terrible y, por lo tanto, psicológicamente me defiendo de mi culpa tratando de ayudar a todos los demás, tratando de expiar mi pecado después de haberlo hecho real. Esto no significa que usted niegue lo que ve. Si alguien se ha roto un brazo y grita de dolor, no quiere decir que usted niegue que esa persona siente dolor y que le vuelva la espalda. Lo que sí significa es que usted cambie su manera de mirar ese dolor. Usted se percata de que el verdadero dolor no procede del cuerpo; el verdadero dolor surge de la creencia en la separación que está en la mente. Si verdaderamente quiere ser un instrumento de curación, usted se une con esa persona, lo cual quiere decir, quizás, que usted se apresure a llevarla al hospital. Pero lo que realmente hace a través de la forma de su conducta es unirse con esa persona, y darse cuenta de que usted está sanando tanto como ella. El asunto aquí es que esta no es una decisión que debemos hacer por nuestra cuenta. Muchas veces cuando tratamos de ayudar, realmente hacemos otra cosa, que a menudo es una extensión de nuestra propia culpa. La lástima no es una respuesta amorosa, la conmiseración no es una respuesta amorosa. Lo ve a usted distinto a la otra persona. En el Capítulo 16, el Curso establece una distinción entre la falsa y la verdadera empatía (T16.I). La falsa empatía es identificarse o empatizar con el cuerpo de la otra persona -bien sea que hablemos del cuerpo físico o del cuerpo psicológico- lo cual significa que usted hace débil a esa persona al hacer el cuerpo real. La verdadera empatía es identificarse con la fortaleza de Cristo en la persona, al percatarse de que el pedido de ayuda de esa persona es el suyo y, por lo tanto, ambos están unidos más allá del cuerpo. Recuerden, el problema clave que hay que vigilar es cualquier cosa que refuerce la separación. Es por eso que el parecer del Curso acerca de la curación es tan diferente al de otros caminos. La curación no es algo que alguien hace. La verdadera curación, como la ve Un curso en milagros, no proviene de rezar determinada oración, o de una imposición de manos, o de darle energía a alguien, o de algo por el estilo. Si así fuera, usted estaría haciendo real algo del cuerpo y estaría diciendo que usted posee un don que nadie más posee. Eso no es curación. Esto no quiere decir que estos enfoques no puedan ser útiles, ni quiere decir que no deban usarse. Lo que esto significa es que no se deben llamar curación, porque entonces se estaría reforzando la separación. Muy sutilmente, se estaría haciendo real al cuerpo. La única verdadera energía en este mundo es el Espíritu Santo. Cualquier otra cosa es falsa energía, y realmente es del ego, del cuerpo. La «energía sanadora del mundo» es el perdón, el cual procede del Espíritu Santo en nuestras mentes. Cualquier otra forma de energía puede tener relevancia, existencia, y realidad dentro del mundo del cuerpo, pero ese mundo del cuerpo es inherentemente ilusorio. No es de eso que habla el Curso en términos de curación. Este habla únicamente de la unión con el Espíritu Santo en nuestra mente al compartir Su percepción, y de ese modo unirnos con los demás. Repito, no somos nosotros quienes podemos elegir qué debemos hacer y qué no debemos hacer. El es el Único Que escoge la expresión del milagro. Luego lo extiende a través de nosotros. Más adelante, el texto amplía este punto, y dice que nuestro único interés es entregarle nuestros egos al Espíritu Santo; extender el perdón no es responsabilidad nuestra (T-22.VI.9:2-5). Es ahí donde nos equivocamos. Tratamos de extender el milagro por nuestra cuenta, lo cual parece ser la acción amorosa o santa. Lo que hacemos sutilmente es permitir que la arrogancia del ego asuma el papel de Dios. Nuestra responsabilidad es sencillamente pedir ayuda para ver algo en la forma que Jesús lo ve en lugar de verlo como lo ve el ego. Esa es nuestra única responsabilidad. Eso es lo que constituye el milagro. Luego él extiende ese milagro a través de nosotros y nos dice específicamente lo que debemos o lo que no debemos hacer. Es por eso que a menudo hay tanto juicio e intolerancia entre los caminos religiosos y espirituales. La culpa jamás se perdonó en verdad, sino que simplemente se reprimió y luego se proyectó en la forma de una falsa santurronería religiosa. Recuerdo un ejemplo al efecto de hace muchos años, que ocurrió poco tiempo después de que se publicara Un curso en milagros. Conocimos a un hombre que había preparado una amplia gráfica de las correcciones que el Curso le hace a la Biblia y que él estaba a punto de presentarle a varios ministros que conocía, para mostrarles lo que realmente enseñó Jesús. Básicamente lo que hacía era darle por la cabeza con el Curso a las iglesias que le habían dado por la cabeza a él con la Biblia. Afortunadamente pudimos detenerlo a tiempo. Todo el asunto es que debemos estar susceptibles a lo que pasa en nuestras mentes, estar atentos a cualquier cosa en nuestro pensamiento que pueda causar que nos separemos de los demás, y reconocer que ese tiene que ser nuestro ego. Siempre debemos ser cautelosos de no juzgar de acuerdo con la forma, la cual, por supuesto, es la única manera de juzgar del ego. Mas es cierto, sin embargo, que en el mundo ilusorio alguna gente está más adelantada que otra -Jesús es el ejemplo extremo no obstante, siempre debemos ser cuidadosos al juzgar. 13 P: Yo encuentro esto muy difícil. Como enfermera, se espera que yo responda ante el dolor y el sufrimiento, y ruego que en situaciones de emergencia yo pueda hacer lo que es debido. R: Básicamente, es de eso que estoy hablando. Esto no significa, dicho sea de paso, que si usted es enfermera y alguien llega desangrándose usted diga: «Ah, aguarde un momento; tengo que salir a meditar y a preguntar qué debo hacer.» En realidad eso no es amoroso. Básicamente, usted presume que quiere hacer lo que es correcto; quiere que Jesús actúe a través de usted y luego usted actúa. Si yo estoy atendiendo a alguien en mi oficina, no me detengo cada quince minutos y digo: «Aguarde, tengo que asesorarme con el Jefe antes de decirle a usted qué hacer o qué creo». Yo sólo naturalmente confío que mis reacciones o lo que digo proceden de Jesús más bien que de mi ego. Lo que trato de hacer entonces, es vigilar siempre mis emociones y pensamientos, de manera que si detecto algo que yo sé que procede de mi ego y no de Jesús, de inmediato pido ayuda para quitarlo de en medio. No me concentro en qué debo decir, porque si lo hiciera siempre estaría equivocando mis palabras y no podría decir nada. Mi centro de interés no es lo que digo, sino quitarme yo de en medio. P: Ese es el problema con la imposición de manos y la oración por alguien que padece una enfermedad. R: Eso no significa que no deba hacerlo… P: ¿Es eso reforzar, no obstante? R: No. Depende de por qué lo hace. En otras palabras, si considera que puede ayudar a las personas a través de imponerle las manos, entonces no hay nada erróneo en eso en tanto usted comprenda que esa es sólo una forma a través de la cual el Espíritu Santo la une a usted con otra persona, y que la curación no proviene de la imposición de manos. Quiero decir, ¿qué tal si sus manos están rotas o si usted se convierte en una cuadraplégica? ¿Significa eso que no puede curar? No, no se trata de la forma; sino del significado que se le da a la misma. Permítanme leer algo de la sección La curación como liberación del miedo (T 2.IV), que habla específicamente sobre la diferencia entre magia y curación. Cualquier cosa que se relacione con el cuerpo es magia. Cualquier cosa que hagamos en este nivel para ayudar a resolver un problema es magia porque equivale a ver el problema en el cuerpo, y luego aplicar el remedio al cuerpo. Esto aplica por igual a la medicina tradicional, a las formas de medicina de la Nueva Era, a la imposición de manos o a decir oraciones. Todas son parte de la magia o son formas de magia. Pero luego dice que esto no significa que sean pecaminosas. «El valor de la Expiación no reside en la manera en que ésta se expresa» (T2.IV 5:1). «La Expiación,» de la cual hablaremos más adelante, es la palabra que utiliza el Curso para referirse a la corrección del ego, lo que significa que el principio de Expiación se refiere a la unión, ya que el ego se basa en la separación. Lo que estamos diciendo es que el valor de la Expiación, el principio de la unión, no radica en la manera en que se expresa. «De hecho, si se usa acertadamente, será expresada inevitablemente en la forma que le resulte más beneficiosa a aquel que la va a recibir. Esto quiere decir que para que un milagro sea lo más eficaz posible, tiene que ser expresado en un idioma que el que lo ha de recibir pueda entender sin miedo» (T-2.IV.5:2-3). Si la gente viene donde usted y cree que con la imposición de sus manos se puede sanar, entonces, por supuesto que usted debe hacerlo. Es como si yo acudiera a un cirujano y creyera que al éste abrir mi cuerpo y extirpar esto o aquello me sentiré mejor, entonces, claro que debo hacerlo. Si la gente cree que al usted usar una oración específica la va a ayudar, por supuesto que debe hacerlo. Pero lo que el Curso diría es sólo que reconozca que lo que usted hace no tiene nada que ver con la forma, ya que ésta limita. Con lo que sí tiene que ver es con el significado subyacente de lo que usted hace: unirse con las personas. Como dice este pasaje, al Espíritu Santo no le importa la forma en que usted se une con los demás. Puesto que vivimos en un mundo de símbolos y puesto que vivimos en un mundo de cuerpos, tenemos que utilizar los símbolos y tenemos que utilizar nuestros cuerpos. Como dice en «El canto de la oración» (un folleto posterior al Curso, del cual Helen fue escriba): es un error creer que usted tiene unos dones de curación que otras personas, tales como los sanadores espirituales y los médicos, no tienen (pág. 17-18; S-3.III.1-3). Esto no significa que usted deje de hacer lo que hace. Probablemente, eso no es lo que el Espíritu Santo le pediría. Todo lo que El le diría es que deje de pensar que la forma de lo que usted hace tiene propiedades curativas de clase alguna, porque una vez lo crea estará diciendo que en este mundo existe algo que es real; que la palabra tiene poder. No puede haber ningún poder en una palabra. Esta es fabricada. Como dije antes, el Curso dice que «las palabras son símbolos de símbolos. Por lo tanto, están doblemente alejadas de la realidad» (M-21.1:9-10). Krishnamurti elaboró una manera muy ingeniosa de plantearnos este asunto. El dijo que si usted quiere convertir algo en un objeto sagrado, haga un pequeño experimento. Se coloca cualquier objeto sobre la repisa de la chimenea, y diariamente por espacio de treinta días uno se presenta ante el mismo. Le pone incienso y flores alrededor y dice una frase breve. Podría ser «Shalom»; podría ser «Coca Cola»; o podría ser cualquier mantra que sea su favorito. Al cabo de treinta días, ese objeto se habrá convertido en algo sagrado para usted, no porque haya ninguna santidad inherente en el objeto, sino porque usted le ha adjudicado esa santidad al creer que éste es sagrado. He ahí la razón por la cual esta idea es tan importante en el sistema de pensamiento del Curso. No existe absolutamente nada en este mundo que posea santidad alguna, porque en este mundo no hay nada. Todo es producto de lo que hay en nuestra mente. Si creemos que algo es santo, entonces eso se tornará santo para nosotros. Si sentimos que hay cierto poder que proviene de alguna persona o de alguna cosa en el mundo, es porque nosotros le atribuimos ese poder. Hay un solo poder en este mundo, y ese poder universal es el poder del Cristo que radica en nuestro interior. Todos compartimos ese poder por igual. Una vez creemos que en este 14
mundo hay unas cosas que son más santas o más poderosas que otras, o que cierta gente es más santa o más poderosa que otra, afirmamos que existe una jerarquía de ilusiones. Esa, repito, es la primera ley de caos (T-23.II.2:3). Esa es la razón por la cual es la primera ley de caos, porque todas las leyes se apoyan en ella. Esto también aplica a Un curso en milagros. Lo único santo acerca de este libro es que puede acercarnos más a Dios, pero lo mismo podría decirse de cualquier otra cosa. El libro de por sí no es inherentemente santo. A veces las personas se acercan a este libro con reverencia y casi se arrodillan ante el mismo, y lo sienten y lo tocan. No hay nada erróneo en eso. A veces eso hasta parece algo tierno, pero lo que hacen es proyectar sobre el libro algo que está en su mente. No hay nada en este mundo, el mundo de la forma, que tenga significado. Ese es el propósito de las primeras lecciones en el libro de ejercicios, las cuales afirman que en este mundo nada tiene significado. Lo que realmente dicen es que el único significado que puede tener algo es el que usted le adjudica. Si es el ego en usted el que le adjudica significado, entonces no tiene ninguno. Si es el Espíritu Santo en usted el que le otorga significado, entonces sí lo tiene. Repito, eso no quiere decir que usted deba renunciar a cualesquiera formas específicas que funcionen para usted en este mundo. Eso no es lo que dice Un curso en milagros. Todo lo que dice es: advierta que la única razón por la cual la forma funciona es porque usted cree en ella; y por lo tanto, esa puede ser la forma que Jesús o el Espíritu Santo use para ayudarle a reconocer cuál es la verdadera Fuente de todo significado, que es Dios. Eso es lo que hace el milagro -cambia la creencia equivocada del ego de que existe algo real afuera, bien sea un problema o su solución, y nos enseña que lo único real es el uso que le damos, y ese proviene de Dios. Todo lo que hay en el mundo, entonces, puede utilizarse para acercarnos a Él. P: Necesito que me aclare eso. R: Es muy fácil irse por la tangente en este asunto. Mucha gente trabaja con Un curso en milagros y malinterpreta lo que éste dice. Decir que la magia no cura no es decir que la magia sea mala, o que la magia sea pecaminosa. En este mundo no se puede evitar la magia. Magia es cualquier cosa en el nivel del mundo. Este Curso, por lo tanto, es magia. Lo que lo convierte en un milagro es el uso que usted le dé. P: El atardecer, el amanecer, y usted, ¿no son reales? ¿No son creación de Dios? R: No. Lo único real acerca de un atardecer es que el Espíritu Santo lo puede usar como una forma de ayudarle a usted a acercarse a Dios. Pero el atardecer en sí es inherentemente ilusorio. ¿Qué hace el atardecer? ¿Los colores? Dios no creó el atardecer, ni el sol, ni el mundo. La enseñanza básica del Curso es que el ego hizo el mundo. Nosotros lo pusimos ahí. Algunas cosas las hicimos bastante bien. Hicimos muy bien los atardeceres y los amaneceres; no hicimos muy bien los soles abrasadores que matan a la gente. Hicimos bien las suaves lluvias que hacen brotar la hierba; pero realmente fallamos con los huracanes y las inundaciones. Todo en este mundo es una espada de doble filo, como usted ve, lo cual el Curso enseña que es como usted sabe que Dios no pudo haber creado esto. Básicamente, el principio es que Dios, por ser espíritu, sólo podía extender o crear lo que es como Él. El no pudo haber creado el cuerpo o la forma que no son como Él. Eso provino del ego: el cuerpo es la proyección del pensamiento de que estamos separados. P: ¿Había ego antes del cuerpo? R: Sí. Había un pensamiento de separación y una creencia de que podíamos estar separados de Dios. Eso es el ego. Cuando el pensamiento de separación se proyectó fuera de la mente, surgieron el mundo y el cuerpo.

CAPÍTULO 1 SIGNIFICADO DE LOS MILAGROS

Introducción
NADA REAL PUEDE SER AMENAZADO
NADA IRREAL EXISTE.
En esto radica la paz de Dios.

Las referencias a Un curso en milagros se dan en las formas indicadas en los ejemplos en la página próxima.
No crea, ni cambia realmente nada en absoluto. Simplemente contempla la devastación y le recuerda a la mente que lo que ve es falso. Deshace el error, más no intenta ir más allá de la percepción, ni exceder la función del perdón. Se mantiene, por lo tanto, dentro de los límites del tiempo. No obstante, allana el camino para el retorno de la intemporalidad y para el despertar del amor, pues el miedo no puede sino desvanecerse ante el benevolente remedio que el milagro trae consigo. En el milagro reside el don de la gracia, pues se da y se recibe como uno. Y, así, nos da un ejemplo de lo que es la ley de la verdad, que el mundo no acata porque no la entiende. El milagro invierte la percepción
2 que antes estaba al revés, y, de esa manera pone fin a las extrañas distorsiones que ésta manifestaba. Ahora la percepción se ha vuelto receptiva a la verdad. Ahora puede verse que el perdón está justificado. El perdón es la morada de los milagros. Los ojos de Cristo se los ofrecen a todos los que Él contempla con misericordia y con amor. La percepción queda corregida ante Su vista, y aquello cuyo propósito era maldecir tiene ahora el de bendecir. Cada azucena de perdón le ofrece al mundo el silencioso milagro del amor. Y cada una de ellas se deposita ante el Verbo de Dios, en el altar universal al Creador y a la creación, a la luz de la perfecta pureza y de la dicha infinita. Al principio el milagro se acepta mediante la fe, porque pedirlo implica que la mente está ahora lista para concebir aquello que no puede ver ni entender. No obstante, la fe convocará a sus testigos para demostrar que aquello en lo que se basa realmente existe. Y así el milagro justificará tu fe en él, y probará que esa fe descansaba sobre un mundo más real que el que antes veías: un mundo que ha sido redimido de lo que tú pensabas que se encontraba allí. Los milagros son como gotas de lluvia regeneradora que caen del Cielo sobre un mundo árido y polvoriento, al cual criaturas hambrientas y sedientas vienen a morir. Ahora tienen agua. Ahora el mundo está lleno de verdor. Y brotan por doquier señales de vida para demostrar que lo que nace jamás puede morir, pues lo que tiene vida es inmortal. (L-pII.13) INTRODUCCIÓN a del texto, pero me acordé entonces de la aseveración en Alicia en el país de las maravillas en que el rey dice que se empieza por el principio, se sigue hasta el final, y entonces uno se detiene. Como esta es la forma en que comienza Un curso en milagros, nos parece el punto lógico pa Muchos de ustedes, estoy seguro, están familiarizados con la historia de cómo se escribió Un curso en milagros. Helen Schucman, una psicóloga, escuchó la voz de Jesús hablándole, y él le dictó estos tres volúmenes. Cuando comenzó el proceso en octubre de 1965, durante las primeras cuatro semanas más o menos, Helen se encontraba en una situación de mucha ansiedad. Si bien esto no interfería con el contenido básico de lo que ella escuchaba, sí interfería, creo yo, con la claridad con que lo oía.

3 Helen tenía indicios de que hacía tiempo que ella había desarrollado esta habilidad de escriba, de que la había utilizado mal, y la había dejado inactiva por bastante tiempo. Si ustedes tienen una llave de agua la cual no han utilizado por algún tiempo, y de pronto la abren para que fluya el agua, van a tener mucho moho. El agua fluye, pero al principio habrá mucho descoloramiento. Creo que eso es lo que encuentran aquí: el material en sí es consistente con la enseñanza básica del Curso, pero la forma de expresión no es consistente. Frecuentemente Helen solía escribir algo y, en efecto, al día siguiente Jesús le decía: «Esto fue lo que escribiste ayer; esto es lo que debe ser,» y le corregía muchas de las inconsistencias estilísticas así como la torpeza del lenguaje. Por eso creo aún más importante que se entienda cómo se escribieron estos primeros capítulos. Comenzando con el Capítulo 5, pueden casi sentir cómo el texto fluye con mayor agilidad en términos del lenguaje y de la claridad de expresión. El punto importante es que, justo al principio, el dictado no era realmente directo; era como si Jesús sostuviera una conversación con Helen, en la cual le dijera cosas y Helen le formulara preguntas o él anticipara las preguntas que había en la mente de ella. Gran parte de las conversaciones iniciales se relacionaban con ayudar a Helen y a Bill a integrar este material con sus propios trasfondos profesionales así como con sus vidas personales. Como todos sabemos, hablamos de una manera cuando sostenemos una conversación informal, y nos expresamos de manera distinta cuando escribimos. Sé por experiencia propia que cuando hablo informalmente con otras personas o en mi oficina, lo hago de una manera y no presto mucha atención a lo que digo, -en términos de cuán consistentes son las palabras con otras cosas que he dicho. Cuando escribo un libro o un artículo, es muy distinto. Entonces soy mucho más cuidadoso. Creo que esta fue exactamente la situación que tuvo lugar en aquellas primeras semanas, como se puede ver especialmente en estos primeros cuatro capítulos. Esto explica, creo yo, por qué hay ciertas inconsistencias en cómo se expresa el texto en sus capítulos iniciales, y por qué mucha de la escritura parece torpe y, realmente, no está en el mismo elevado nivel literario que está el resto del material. Ciertamente, también, mucho del contenido personal que Helen había escrito no iba dirigido al público en general y hubo que suprimirlo. Realmente, estaba dirigido sólo a ella y a Bill. Por eso, repito, eso explica la razón de que haya cierta torpeza en el lenguaje. Permítanme mencionar una de las inconsistencias que encontrarán, la cual es básicamente, de lo que hablaremos hoy: qué es el milagro, el tema de Un curso en milagros. El Principio 17, que cubriremos más tarde, habla de que el milagro sana. En el Capítulo 2, Jesús dice: «Hablar de ‘una curación milagrosa’ es combinar impropiamente dos órdenes de realidad diferentes» (T-2.IV.1:3). Sin embargo, casi al final del texto hay algunas referencias que hablan acerca del «milagro de curación» (e.g., T-27.II.5:2). Esta aparente inconsistencia se explica cuando recordamos las circunstancias de la escritura. En algunos de los primeros principios de los milagros, «milagro» se usa casi de la misma manera que lo usamos popularmente: para referirnos a un acto externo, en el que ocurre algún cambio externo en el mundo o en la conducta de alguien. Como se hace bien claro en algunos de los otros principios, y lo que ciertamente es el tema central del Curso, el milagro es una corrección en la manera de percibir, precisamente como en el pasaje del libro de ejercicios que Gloria leyó; es una corrección en nuestra forma de percibir y de pensar. Pero, ciertamente, hay principios que parecen implicar un cambio en la conducta. En el Capítulo 2, cuando Jesús habla específicamente sobre lo que es curación y comienza una serie de secciones sobre la misma (T-2.IV), él hace una distinción entre el milagro, que es un cambio de pensamiento, y el efecto posterior, que sería la curación. Más adelante en el libro, cuando esas primeras explicaciones y distinciones ya no son necesarias,
4 el Curso es mucho más poético y, por lo tanto, puede decirse que es un poco más suelto en su expresión de manera que puede utilizar la frase «un milagro de curación.» Hay otro principio del milagro (21) que habla acerca del perdón de Dios, mientras que en el libro de ejercicios hay una aseveración bien clara, de hecho está repetida, que dice: «Dios no perdona porque jamás ha condenado» (L-pI.46.1:1; L-pI.60.1:2). El perdón es la corrección de un pensamiento hostil o airado. Y, puesto que obviamente Dios no tiene esos pensamientos, no hay necesidad de corrección o de perdón en el Cielo. En el uso popular de la palabra, sin embargo, hablamos del perdón de Dios. En efecto, uno de los pasajes más hermosos del texto, que es la versión que da el Curso del Padre Nuestro, empieza con las palabras: «Perdónanos nuestras ilusiones, Padre» (T-16.VII.12:1). De modo que si buscan inconsistencias en el Curso, las van a encontrar. Si quieren tener problemas con Jesús, y quieren utilizar las múltiples inconsistencias como una forma de refutar o discrepar del Curso, no tienen que pasar de las páginas uno o dos. En efecto, durante los primeros meses, Helen trató firmemente de hacerlo, y él le dijo que deseaba que ella no lo hiciera porque eso era desperdiciar mucho tiempo. Total, una de las cosas más extraordinarias sobre Un curso en milagros es su consistencia desde el principio hasta el final en términos de lo que enseña y de lo que dice. Jamás se desvía de ello; pero sus expresiones no son siempre tan consistentes. Antes de que realmente empecemos a examinar los cincuenta principios línea por línea, deseo poner algo en la pizarra con el fin de orientarnos en nuestra discusión de los milagros. Ninguno de nosotros estaba muy feliz con el título que Jesús le dio al Curso, pero él parecía estar claro en querer llamarlo Un curso en milagros. Así que el interés primordial es el milagro, y eso es lo que realmente nos enseñan. El milagro, repito, no tiene nada que ver con lo externo; y la razón principal de que así sea es que no hay nada externo. Hoy no vamos a entrar en la metafísica del Curso; vamos a presumir que aceptamos esos principios. Pero, ciertamente, el fundamento metafísico básico del Curso es que no hay mundo alguno fuera de nosotros. El mundo solamente es la proyección de lo que está en el interior de nosotros, lo cual significa que el asunto central siempre se encuentra en el puntito que aparece en el lado izquierdo de la gráfica, y que representa la mente. Esta proyecta sobre el mundo lo que tiene en su interior; y el mundo incluye no solamente la totalidad del mismo, el universo, sino también el mundo de nuestros cuerpos personales. Esto significa que el problema jamás es lo que está fuera de nosotros aquí en el mundo. El problema es siempre lo que está en nuestras mentes; y como es allí donde radica el problema, es allí donde debe buscarse la respuesta. Esa respuesta es el milagro. La mejor definición de qué es un milagro es, entonces, que éste es la corrección de un pensamiento erróneo o de una percepción equivocada, y por lo tanto, Un curso en milagros jamás abogará porque usted haga algo que cambie su conducta. Muchos de ustedes habrán visto el artículo acerca del Curso que se publicó en el New York Times hace alrededor de un mes (9 de diciembre de 1984) en el cual me citaron al revés. La cita decía que usted debe cambiar su conducta, y eso cambia su mente. Yo estoy seguro de que les dije todo lo contrario por teléfono: que el cambio de pensamiento correspondientemente cambia su conducta. Esto no significa, dicho sea de paso, que el Curso muchas veces no abogue porque usted haga algo para cambiar su conducta. Todo lo que éste quiere decir es que usted no crea que al cambiar su conducta ha cambiado el problema. Este podría ser un paso útil hacia el cambio de un problema, pero el problema básico no está fuera en el mundo o en el cuerpo, -está en la mente. Esta idea, por supuesto, es absolutamente esencial en todo lo que enseña el Curso y en todo lo que habremos de hablar. Ciertamente, esto es esencial para entender qué es el milagro. La definición más sencilla del milagro es que éste es la corrección de cómo percibimos o de cómo pensamos.

5 Una de mis líneas favoritas en el Curso, que en realidad es la definición perfecta del milagro, aunque en la misma no se utiliza la palabra, dice que «el más santo de todos los lugares de la tierra es aquel donde un viejo odio se ha convertido en un amor presente» (T-26.IX.6:1). Alguien a quien odiamos, ya que el odio es la manera de percibir del ego, se convierte en alguien a quien amamos; y esa visión de amor nos la ofrece el Espíritu Santo. De lo que hablamos es de dos maneras distintas de mirar al mundo y, más específicamente, de mirar las relaciones en nuestras vidas. Una es la manera de mirar del ego, que es la forma de ver más y más separación, ira y culpa, lo cual justifica nuestra ira y hace real la enfermedad aquí en el cuerpo. Todas estas percepciones realmente refuerzan la premisa básica del ego de que estamos separados de los demás y de Dios. La corrección para esto es cambiar de la forma de mirar del ego a la del Espíritu Santo, y ese cambio del ego al Espíritu Santo es el milagro. La palabra idéntica para ese proceso de cambiar de las percepciones del ego acerca de alguien a las del Espíritu Santo, es el «perdón.» Cuando perdonamos, lo que hacemos realmente es sanar el problema, porque la fuente básica del mismo es nuestra interpretación, y ésta se basa en la culpa. De modo que todos nuestros problemas -bien sean físicos, económicos, o sociales no se encuentran afuera en el mundo del cuerpo sino que están más bien, en nuestras mentes y todos pueden remontarse a un problema de culpa. Otro término para culpa puede ser «falta de perdón.» Es cuando perdonamos que nuestros problemas se sanan, de modo que podemos decir que las palabras «milagro,» «perdón» y «curación» representan básicamente el mismo proceso. Por lo tanto, podemos ver que el milagro es la respuesta al problema, que es la culpa, y podemos definirlo mejor aún al decir que toda la culpa se origina en la creencia de que estamos separados. Así que, estas dos palabras, «separación» y «culpa,» son también virtualmente sinónimas, ya que una surge de la otra. Hay preguntas sobre lo que hemos discutido antes de empezar con los principios? P: Cuando usted habla del perdón, se refiere al perdón de sí mismo y luego al de los demás? R: El proceso básico del Curso es que nos perdonamos a nosotros mismos al perdonar a los demás, de manera que, técnicamente usted perdona a alguien y eso, correspondientemente, lo capacita para perdonarse a sí mismo. En nuestra experiencia el proceso es recíproco. Mientras más puedo perdonarlo a usted, más perdonado me siento. Mientras más perdonado me siento, más fácil me resultará perdonar a otras personas. Pero en términos del paradigma básico que expone Un curso en milagros, perdonamos a otros y, por consiguiente, nos perdonamos a nosotros mismos porque es lo mismo. Una vez aceptamos la idea de que en el mundo externo no existe nada excepto lo que nosotros ponemos allí, reconocemos un vínculo directo entre lo que hay en nuestras mentes y lo que vemos afuera. Si recuerdan, las primeras lecciones del libro de ejercicios son muy claras en su propósito de adiestrarnos en esa línea de pensamiento, y establecen claramente que no existe ninguna diferencia entre lo que percibimos afuera y lo que percibimos adentro que son nuestros pensamientos los que hacen al mundo. Así que en realidad, hablamos de una y la misma cosa. La importancia de reconocer la primacía de perdonar a alguien que está fuera de nosotros radica en que casi toda esta culpa en nuestras mentes es inconsciente no estamos conscientes de la misma. Esto significa que si no vemos el problema, no podemos hacer nada al respecto. Pero generalmente nos percatamos de los sentimientos negativos que abrigamos hacia otras personas, así que si comienzo a sentirme molesto con usted, y lo contemplo correctamente, estoy permitiendo que el Espíritu Santo me guíe en cómo percibir y comprender lo que está sucediendo. Entonces El me dirá que todo lo que yo tenga en contra de usted es realmente el espejo de todo lo que tengo en contra mía, sólo que yo no sabía que lo 6 abrigaba en contra de mí mismo. Esto se debe, repito, a que la mayor parte de la culpa es inconsciente. Al usted llegar a mi vida y convertirse en un problema para mí, me permite, por virtud de convertirse en mi espejo, que lo contemple.

LECCIONES DE U.C.M.

Aquí tenemos las primeras 31 Lecciones del Curso de Milagros.
Cada día iremos haciendo una lección, cada una a su ritmo, según nos indican que se realicen las repeticiones para ir tomando consciencia de la dinámica de aprendizaje que nos presenta el curso.
Es una forma de deshacer el ego.

El objetivo de los ejercicios es ayudarte a despejar la mente de todas las asociaciones del pasado, para que puedas ver las cosas exactamente tal como se presentan ante ti ahora y también para que te des cuenta de lo poco que realmente entiendes acerca de ellas. Es esencial, por lo tanto, que tu mente se mantenga perfectamente receptiva y libre de juicios al seleccionar las cosas a las cuales vas a aplicar la idea del día. 3 A tal efecto, una cosa es como cualquier otra: igualmente adecuada y, por lo tanto, igualmente útil.
Al finalizar cada Lección o ejercicio como el curso la llama podremos hacer nuestros comentarios.

LECCIÓN 1

Nada de lo que veo en esta habitación [en esta calle, desde esta ventana, en este lugar]
significa nada.

1. Mira ahora lentamente. a tu alrededor, y aplica esta idea de manera muy concreta a todo lo que veas:

2 Esa mesa no significa nada.
3Esa silla no significa nada.
4Esta mano no significa nada.
5Este pie no significa nada.
6Esta pluma no significa nada.

2. Luego mira más allá de lo que se encuentra inmediatamente alrededor tuyo, y aplica la idea dentro de un campo más amplio:

2Esa puerta no significa nada.
3Ese cuerpo no significa nada.
4Esa lámpara no significa nada.
5Ese letrero no significa nada.
6Esa sombra no significa nada.

3. Observa que estas expresiones no siguen ningún orden deter¬minado, ni hacen distinción entre la clase de cosas a las que se aplican. 2Ése es el propósito del ejercicio. 3 La afirmación debe apli¬carse sencillamente a cualquier cosa que veas. 4 Al practicar con la idea del día, hazlo con total imparcialidad. 5No trates de aplicarla a todo lo que se encuentre dentro de tu campo visual, pues estos ejercicios no deben convertirse en un ritual. 6 Asegúrate solamente de no excluir nada en particular. 7 Desde el punto de vista de la aplicación de la idea, una cosa es igual que cualquier otra.
4. Las tres primeras lecciones no deben hacerse más de dos veces al día, preferiblemente una vez por la mañana y otra por la noche. 2No deben pasar de un minuto más o menos, a no ser que eso cause una sensación de premura. 3Una cómoda sensación de reposo es esencial.

(Lectura de apoyo. Texto Capitulo 1. del 1 al 20)

LECCIÓN 2

Le he dado a todo lo que veo en esta habitación [en esta calle, desde esta ventana, en este lugar] todo el significado que tiene para mí.

1. Los ejercicios que se deben llevar a cabo con esta idea son igua¬les a los de la primera lección. 2 Comienza con las cosas que estén cerca de ti, y aplica la idea a cualquier cosa en la que tu mirada se pose. 3Extiende luego tu campo visual. 4 Gira la cabeza de modo que puedas incluir lo que se encuentre a ambos lados de ti. 5Si es posible, da la vuelta y aplica la idea a lo que se encuentre detrás de ti. 6Sé tan imparcial como puedas al seleccionar los objetos a los que vas a aplicar la idea; no te concentres en nada en particular, ni trates de incluir todo lo que veas en una zona determinada, ya que eso causaría tensión.
2. Echa simplemente una rápida mirada a tu alrededor, tratando de evitar la selección de objetos en función de su tamaño, brillan¬tez, color o material, o de la relativa importancia que tengan para ti. 2 El simple hecho de ver un objeto lo convierte en tu selección. 3 Trata de aplicar la idea con la misma facilidad a un cuerpo que a un botón, a una mosca que a un piso, a un brazo que a una man¬zana. 4El único criterio a seguir para aplicar la idea a algo es simplemente que tus ojos se hayan posado sobre ello. 5No trates de incluir nada en particular, pero asegúrate de no excluir nada deliberadamente.

(Lect. de apoyo. Texto Cap. 1. del 1 al 25)

LECCIÓN 3

No entiendo nada de lo que veo en esta habitación [en esta calle, desde esta ventana,
en este lugar].

1. Aplica esta idea de la misma manera que las anteriores, sin hacer distinciones de ninguna clase. 2 Cualquier cosa que veas se convierte en el objeto adecuado para la aplicación de la idea. 3 Ase¬gúrate de no cuestionar si es adecuado o no aplicarle la idea a algo. 4 En estos ejercicios no se trata de juzgar. 5Cualquier cosa es adecuada si la: ves. 6 Tal vez algunas de las cosas que veas tengan una carga emocional para ti. 7 Trata de dejar a un lado esos senti¬mientos, y simplemente aplícales la idea tal como se la aplicarías a cualquier otra cosa.
2. El objetivo de los ejercicios es ayudarte a despejar la mente de todas las asociaciones del pasado, para que puedas ver las cosas exactamente tal como se presentan ante ti ahora y también para que te des cuenta de lo poco que realmente entiendes acerca de ellas. 2 Es esencial, por lo tanto, que tu mente se mantenga perfec-tamente receptiva y libre de juicios al seleccionar las cosas a las cuales vas a aplicar la idea del día. 3 A tal efecto, una cosa es como cualquier otra: igualmente adecuada y, por lo tanto, igualmente útil.

(Lect. de apoyo. C. 1 del 25 al 39)

LECCIÓN 4

Estos pensamientos no significan nada. Son como las cosas que veo en esta
habitación [en esta calle, desde esta ventana, en este lugar].

1. Estos ejercicios, a diferencia de los anteriores, no comienzan con la idea de hoy. 2Da comienzo a estas sesiones de práctica observando los pensamientos que crucen tu mente durante un minuto más o menos. 3Luego aplícales la idea. 4Si ya eres cons¬ciente de pensamientos que no te hacen feliz, úsalos como sujetos para la idea. 5No selecciones, no obstante, sólo los pensamientos que a tu parecer son «malos”. 6Si te acostumbras a observar tus pensamientos, descubrirás que éstos representan una mezcla tal, que, en cierto sentido, a ninguno de ellos puede calificársele de «bueno» o de «malo». 7Por eso es por lo que no significan nada.
2. Al seleccionar los sujetos para la aplicación de la idea de hoy, se requiere la acostumbrada especificidad. 2No temas usar pensa¬mientos «buenos» ni «malos». 3Ninguno de ellos constituye tus pensamientos reales, los cuales se encuentran ocultos tras ellos. 4Los «buenos» no son sino sombras de lo que está más allá, y las sombras dificultan la visión. 5Los «malos» son obstáculos para la visión, y, por lo tanto, te impiden ver. 6No te interesan ni unos ni otros.
3. Éste es un ejercicio importante, y se repetirá de vez en cuando de forma ligeramente distinta. 2Nuestra meta es entrenarte en los primeros pasos hacia el objetivo de poder separar lo que no tiene significado de lo que sí lo tiene. 3Representa el primer esfuerzo en el objetivo a largo plazo de aprender a ver que lo que carece de significado se encuentra fuera de ti, y lo significativo dentro. 4Es también el comienzo del entrenamiento que le permitirá a tu mente distinguir entre lo que es lo mismo y lo que es diferente.
4. Al usar tus pensamientos como sujetos para la aplicación de la idea de hoy, identifica cada uno de ellos por la figura o aconteci¬miento central que contenga. aPor ejemplo:

2Este pensamiento acerca de _______ no significa nada. 3Es como las cosas que veo en esta habitación, (en esta calle, etc.].

5. Puedes aplicar la idea asimismo a cualquier pensamiento en particular que reconozcas que es perjudicial. 2Esta práctica es útil, pero no sustituye al procedimiento de selección más al azar que debe seguirse al llevar a cabo los ejercicios. 3En cualquier caso, no examines tu mente por más de un minuto. 4Aún no tie¬nes suficiente experiencia como para poder evitar la tendencia a preocuparte innecesariamente.
6. Además, puesto que estos ejercicios son los primeros de su índole, tal vez te resulte especialmente difícil suspender todo jui¬cio en conexión, con tus pensamientos. 2No repitas los ejercicios más de tres o cuatro veces al día. 3Volveremos a ellos más ade¬lante.

Lectura de apoyo: Texto.C.1 del 25 al 49)
(C.4.II del 1 al 4)

LECCIÓN 5 (Lectura de apoyo: C.1.II.1-2)
Nunca estoy disgustado por la razón que creo.

1. Esta idea, al igual que la anterior, puede aplicarse a cualquier persona, situación o acontecimiento que creas que te está cau¬sando dolor. 2Aplícala específicamente a lo que, según tú, es la causa de tu disgusto, y usa, para describir el sentimiento, el tér¬mino que te parezca más preciso. 3El disgusto puede manifes¬tarse en forma de miedo, preocupación, depresión, ansiedad, ira, odio, celos o un sinnúmero de otras formas, y cada una de ellas se percibirá como algo diferente. 4Mas no es cierto que sean dife¬rentes. 5Sin embargo, hasta que aprendas que la forma no importa, cada una de ellas constituirá materia apropiada para los ejercicios de hoy. 6Aplicar la misma idea a cada una de ellas por separado es el primer paso que te lleva a reconocer finalmente que todas ellas son lo mismo.
2. Al aplicar la idea de hoy a lo que percibas como la causa espe¬cífica de cualquier forma de disgusto, usa el nombre del disgusto de que se trate, así como la causa que le atribuyes. 2Por ejemplo:

3No estoy enfadado con ______ por la razón que creo.
4No tengo miedo de _____ por la razón que creo.

3. Pero una vez más, esto no debe sustituir a las sesiones de práctica en las que primero examinas tu mente en busca de lo que crees son las «causas» del disgusto, y las formas de disgusto que, según tú, resultan de ellas.
4. En estos ejercicios, incluso más que en los anteriores, es posible que te resulte más difícil ser imparcial y evitar concederles más importancia a unos temas que a otros. 2Tal vez te resulte útil encabezar los ejercicios con la siguiente afirmación:

3No hay disgustos pequeños. 4Todos perturban mi paz mental por igual.

5. Luego busca en tu mente cualquier cosa que te esté afligiendo, independientemente de si te está afligiendo poco o mucho.
6. Es posible también que te sientas menos dispuesto a aplicar la idea de hoy a algunas de las causas de los disgustos que percibes que a otras. 2De ocurrir eso, piensa en primer lugar en lo siguiente:

3No puedo conservar esta forma de disgusto y al mismo tiempo desprenderme de las demás.
4Para los efectos de estos ejerci¬cios, pues, las consideraré a todas como si fuesen iguales.

7. Escudriña luego tu mente durante un minuto más o menos y trata de identificar las diferentes formas de disgustos que te estén perturbando, haciendo caso omiso de la relativa importancia que tal vez les atribuyas. 2Aplica la idea de hoy a cada una de ellas, usando el nombre de la causa del disgusto tal como la percibas, y el del sentimiento tal como lo experimentes. 3Los siguientes son ejemplos adicionales:
4No estoy preocupado acerca de _____ por la razón que creo.
5No estoy deprimido acerca de _____ por la razón que creo.

6Tres o cuatro veces al día será suficiente.

LECCIÓN 6 (Lectura de Apoyo…

Estoy disgustado porque veo algo que no está ahí.

1. Los ejercicios que se han de llevar acabo con esta idea son muy similares a los anteriores. 2Es necesario, una vez más, que para cualquier aplicación de la idea de hoy nombres muy concreta¬mente la forma de disgusto de que se trate (ira, miedo, preocupa¬ción, depresión, etc.), así como lo que percibes como su causa. 3Por ejemplo:

4Estoy enfadado con ______ porque veo algo que no está ahí.
5Estoy preocupado acerca de _____ porque veo algo que no está ahí.

2. Conviene aplicar la idea de hoy a cualquier cosa que parezca disgustarte, y puede usarse provechosamente durante el trans¬curso del día con ese propósito. 2No obstante, las tres o cuatro sesiones de práctica que hoy se requieren deben ir precedidas, como en días pasados, por un minuto más o menos de búsqueda mental, seguido de una aplicación de la idea a cada pensamiento de disgusto descubierto en dicha búsqueda.
3. Una vez más, si te resistes a aplicar la idea a algunos de los pensamientos que te causan disgusto más que a otros, recuerda las dos advertencias mencionadas en la lección anterior:
2No hay disgustos pequeños. 3Todos perturban mi paz men¬tal por igual.
4Y:
5No puedo conservar esta forma de disgusto y al mismo tiempo desprenderme de las demás. 6Para los efectos de estos ejercicios, pues, las consideraré a todas como si fuesen iguales.

LECCIÓN 7 (Lectura de apoyo C.1.IV. Cómo escapar de la oscuridad.)

Sólo veo el pasado.

1. Esta idea resulta muy difícil de creer al principio. 2Sin embargo, es la razón fundamental de todas las anteriores.
3Es la razón por la que nada de lo que ves significa nada.
4Es la razón por la que le has dado a todo lo que ves todo el significado que tiene para ti.
5Es la razón por la que no entiendes nada de lo que ves.
6Es la razón por la que tus pensamientos no significan nada y por lo que son como las cosas que ves.
7Es la razón por la que nunca estás disgustado por la razón que crees.
8Es la razón por la que estás disgustado porque ves algo que no está ahí.
2. Cambiar las viejas ideas que se tienen acerca del tiempo es muy difícil porque todo lo que crees está arraigado en el tiempo, y depende de que no aprendas estas nuevas ideas acerca de él. 2Sin embargo, ésa es precisamente la razón por la que necesitas nuevas ideas acerca del tiempo. 3Esta primera idea acerca del tiempo no es realmente tan extraña como pueda parecer en un principio.
3. Observa una taza, por ejemplo. 2¿Estás realmente viendo la taza, o simplemente revisando tus experiencias previas de haber levantado una taza, de haber tenido sed, de haber bebido de ella, de haber sentido su borde rozar tus labios, de haber desayunado, y así sucesivamente? 3¿Y no están acaso tus reacciones estéticas con respecto a la taza basadas asimismo en experiencias pasadas? 4¿De qué otra manera sino sabrías que esa clase de taza se rompe si la dejas caer? 5¿Qué sabes acerca de esa taza sino lo que apren¬diste en el pasado? 6No tendrías idea de lo que es si no fuera por ese aprendizaje previo. 7¿Estás, entonces, viéndola realmente?
4. Mira a tu alrededor. 2Esto se aplica igualmente a cualquier cosa que veas. 3Reconoce esto al aplicar la idea de hoy indistintamente a cualquier cosa que te llame la atención. 4Por ejemplo:
5Sólo ve el pasado en este lápiz. 6Sólo veo el pasado en este zapato. 7Sólo veo el pasado en esta mano.
8Sólo veo el pasado en ese cuerpo. 9Sólo veo el pasado en esa cara.

5. No te detengas en ninguna cosa en particular, pero recuerda no omitir nada específicamente. 2Mira brevemente cada objeto, y luego pasa al siguiente. 3Tres o cuatro sesiones de práctica, cada una de un minuto más o menos de duración, bastarán.

LECCIÓN 8 Lectura de Apoyo: C.1.V. Plenitud y espíritu.)

Mi mente está absorbida con pensamientos del pasado.

1. Esta idea es, obviamente, la razón de que veas únicamente el pasado. 2En realidad nadie ve nada. 3Lo único que ve son sus propios pensamientos proyectados afuera. 4El hecho de que la mente esté absorbida con el pasado es la causa del concepto erró¬neo acerca del tiempo de que adolece tu visión. 2Tu mente no puede captar el presente, que es el único tiempo que hay. 6Por consiguiente, no puede entender el tiempo, y, de hecho, no puede entender nada.
2. El único pensamiento completamente verdadero que se puede tener acerca del pasado es que no está aquí. 2Pensar acerca del pasado, por lo tanto, es pensar en ilusiones. 3Muy pocos se han dado cuenta de lo que realmente supone visualizar el pasado o prever el futuro. 4De hecho, la mente está en blanco al hacer eso, ya que en realidad no está pensando en nada.
3. El propósito de los ejercicios de hoy es comenzar a entrenar a tu mente a reconocer cuando no está realmente pensando en abso¬luto. 2Mientras tu mente siga absorbida con ideas sin contenido, la verdad permanecerá bloqueada. 3Reconocer que tu mente ha estado simplemente en blanco, en vez de seguir creyendo que está llena de ideas reales, es el primer paso en el proceso de allanar el camino a la visión.
4. Los ejercicios de hoy deben hacerse con los ojos cerrados. 2Ello es así porque en realidad no puedes ver nada, y es más fácil reco¬nocer que por muy vívidamente que puedas visualizar un pensa¬miento, no estás viendo nada. 3Con el mayor desapego que puedas, escudriña tu mente durante el habitual minuto más o menos, notando simplemente los pensamientos que allí encuen¬tres. 4Nombra cada uno por la figura central que contenga, y luego pasa al siguiente. 5Da inicio a la sesión de práctica diciendo:

6Parece que estoy pensando en _____

5. Luego describe detalladamente cada uno de tus pensamientos. Por ejemplo:

3Parece que estoy pensando en [nombre de la persona], en [nombre del objeto], en [nombre de la emoción],

y así sucesivamente, concluyendo al final del período de bús¬queda mental con:

4Pero mi mente está absorbida con pensamientos del pasado.

6. Esto puede hacerse cuatro o cinco veces en el transcurso del día, a menos que te resulte irritante. 2Si te resulta difícil, tres o cuatro veces es suficiente. 3Tal vez te ayude, no obstante, incluir la irritación, o cualquier emoción que la idea de hoy pueda susci¬tar, en la búsqueda mental en sí.

LECCIÓN 9 (Lectura de apoyo: C.2. LA SEPARACIÓN Y LA EXPIACIÓN.)

No veo nada tal como es ahora.

1. Esta idea es, obviamente, la consecuencia lógica de las dos ante¬riores. 2Pero si bien es posible que la puedas aceptar intelectual¬mente, es muy probable que todavía no signifique nada para ti. 3De todas formas, el entendimiento no es necesario a estas alturas. 4De hecho, reconocer que no entiendes es un requisito previo para erradicar tus falsas ideas. 5Estos ejercicios tienen que ver con la práctica, no con el entendimiento. 6No necesitas practicar lo que ya entiendes. 7Sería bastante redundante, por cierto, tener como meta el entendimiento y al mismo tiempo asumir que ya lo has alcanzado.
2. A la mente no entrenada le resulta difícil creer que lo que apa¬rentemente contempla realmente no está ahí. 2Esta idea puede producir gran inquietud, y toparse con gran resistencia, la cual puede manifestarse de muchas maneras. 3No obstante, eso no excluye el que la apliques. 4Esto es lo único que se requiere para estos ejercicios o para cualesquiera otros. 5Cada pequeño paso despejará la oscuridad un poco más, y el entendimiento final-mente llegará para iluminar cada rincón de la mente que haya sido despejada de los escombros que la enturbiaban.
3. Estos ejercicios, para los que tres o cuatro sesiones de práctica son suficientes, consisten en que mires a tu alrededor y apliques la idea de hoy a cualquier cosa que veas, sin olvidarte de la necesi¬dad de aplicarla imparcialmente, y la regla esencial de no excluir nada. 2Por ejemplo:

3No veo esta máquina de escribir tal como es ahora.
4No veo este teléfono tal como es ahora.
5No veo este brazo tal como es ahora.

4. Empieza con aquellas cosas que estén más cerca de ti, y luego extiende tu campo visual:

2No veo ese perchero tal como es ahora.
3No veo esa puerta tal como es ahora.
4No veo esa cara tal como es ahora.

5. Hay que subrayar nuevamente, que, si bien no debes intentar incluirlo todo, tampoco debes excluir nada en particular. 2Asegúrate de ser honesto contigo mismo al hacer esta distinción. 3Es posible que te sientas tentado de enmascararla.

LECCIÓN 10

Mis pensamientos no significan nada.

1. Esta idea es aplicable a todos los pensamientos de los que eres -o te vuelves- consciente durante las sesiones de práctica. 2La razón de que se pueda aplicar a todos ellos es que no son tus pensamientos reales. 3Hemos hecho esta distinción con anteriori-dad, y la volveremos a hacer de nuevo. 4Todavía no tienes base de comparación. 5Cuando la tengas, no te cabrá la menor duda de que lo que una vez creíste eran tus pensamientos en realidad no significaban nada.
2. Esta es la segunda vez que usamos este tipo de idea. 2Sólo la forma es ligeramente distinta. 3Esta vez la idea se introduce con «Mis pensamientos» en lugar de «Estos pensamientos». y no se establece expresamente ningún vínculo con las cosas que se encuentran a tu alrededor. 4Lo que enfatizamos ahora es la falta de realidad de lo que piensas que piensas.
3. Este aspecto del proceso de corrección comenzó con la idea de que los pensamientos de que eres consciente no significan nada y de que se encuentran afuera en vez de adentro; luego se subrayó el hecho de que son del pasado y no del presente. 2En lo que ahora estamos haciendo hincapié es en el hecho de que la presen¬cia de esos «pensamientos» significa que no estás pensando en absoluto. 3Esto no es más que otra forma de repetir nuestra afir¬mación previa de que tu mente está realmente en blanco. 4Reco¬nocer esto es lo mismo que reconocer la nada cuando piensas que la ves. 5Como tal, es el requisito previo para la visión.
4. Cierra los ojos durante estos ejercicios, e inícialos repitiendo para tus adentros la idea de hoy muy lentamente. 2Luego añade:

3Esta idea me ayudará a liberarme de todo lo que ahora creo.

4Estos ejercicios consisten, al igual que los anteriores, en escudri-ñar tu mente en busca de todos los pensamientos que puedas encontrar, sin seleccionarlos ni juzgarlos. 5Trata de evitar cual¬quier tipo de clasificación. 6De hecho, si te resulta útil, puedes imaginarte que estás viendo pasar una procesión compuesta de un extraño repertorio de pensamientos que tienen muy poco o ningún significado personal para ti. 7A medida que cada uno de ellos cruce tu mente, di:

8Mi pensamiento acerca de _____ no significa nada.
9Mi pensamiento acerca de _____ no significa nada.

5. La idea de hoy puede servir, obviamente, para cualquier pensa-miento que te perturbe en cualquier momento. 2Se recomiendan además cinco sesiones de práctica, en las cuales debes escudriñar tu mente durante no más de un minuto aproximadamente. 3No es recomendable alargar ese período de tiempo, y en caso de que se experimente incomodidad el mismo debería reducirse a medio minuto o menos. 4Acuérdate, no obstante, de repetir la idea muy despacio antes de aplicarla concretamente, así como de añadir:

5Esta idea me ayudará a liberarme de todo lo que ahora creo.

LECCIÓN 11

Mis pensamientos sin significado me están mostrando un mundo sin significado.

1. De todas las ideas que hemos presentado hasta ahora, ésta es la primera que está relacionada con una de las fases principales del proceso de corrección: la inversión de la manera de pensar del mundo. 2Parece como si fuese el mundo el que determina lo que percibes. 3La idea de hoy introduce el concepto de que son tus pensamientos los que determinan el mundo que ves. 4Alé¬grate en verdad de practicar la idea en su forma original, pues en esta idea reside la certeza de tu liberación. 5La llave del perdón se encuentra en ella.
2. Las sesiones de práctica con la idea de hoy deben llevarse a cabo de forma ligeramente distinta de las anteriores. 2Comienza con los ojos cerrados y repite la idea lentamente para tus adentros. 3Abre luego los ojos y mira a tu alrededor, así como a lo que está cerca, a lo que está lejos y a lo que está encima o debajo de ti. aMira por todas partes. 4Durante el minuto más o menos a emplear usando la idea, simplemente repítela en silencio y asegúrate de hacerlo sin prisa y sin ninguna sensación de urgencia o esfuerzo.
3. Para derivar el máximo beneficio de estos ejercicios, los ojos deben pasar de una cosa a otra con cierta rapidez, ya que no deben detenerse en nada en particular. 2Las palabras, en cambio, deben usarse pausada, e incluso, relajadamente. 3La introducción a esta idea, en particular, debe practicarse de la manera más casual que puedas. 4Contiene los cimientos de la paz, de la relaja¬ción y de la ausencia de preocupación que estamos tratando de lograr. 5Al final de los ejercicios, cierra los ojos y repite lentamente la idea para tus adentros una vez más.
4. Tres sesiones de práctica probablemente serán suficientes hoy. 2No obstante, si no sientes ningún desasosiego o si éste es muy ligero, y te sientes inclinado a ello, puedes hacer hasta cinco. 3Más de eso no es recomendable.

LECCIÓN 12

Estoy disgustado porque veo un mundo que no tiene significado.

1. La importancia de esta idea radica en el hecho de que contiene la corrección de una importante distorsión perceptual. 2Piensas que lo que te disgusta es un mundo aterrador o un mundo triste; un mundo violento o un mundo demente. 3Todos esos atributos se los otorgas tú. 4El mundo de por sí no tiene significado.
2. Estos ejercicios deben hacerse con los ojos abiertos. 2 Mira a tu alrededor, está vez muy lentamente. 3Trata de seguir un ritmo tal, que el lento pasar de tu mirada de una cosa a otra sea a intervalos de tiempo bastante similares. 4No permitas que el lapso de tiempo empleado para pasar de una cosa a otra sea ostensiblemente más corto o más largo; trata, en cambio, de mantener un compás medido y parejo a lo largo de todo el ejercicio. 5Lo que veas no importa. 6Te enseñas esto a medida que le prestas la misma aten¬ción y le dedicas el mismo tiempo a cualquier cosa sobre la que tu mirada se pose. 7Éste es uno de los pasos iniciales en el proceso de aprender a conferirles a todas las cosas el mismo valor.
3. A medida que mires a tu alrededor, di para tus adentros:

2Creo ver un mundo temible, un mundo hostil, un mundo peligroso, un mundo triste, un mundo per¬verso, un mundo enloquecido,

y así sucesivamente, usando cualquier término descriptivo que se te ocurra. 3Si se te ocurren términos que parecen ser positivos en vez de negativos, inclúyelos también. 4Podrías pensar, por ejemplo, en «un mundo bueno» o en «un mundo agradable». 5Si se te ocurren términos de esa índole úsalos junto con los demás. 6Es posible que aún no entiendas por qué esos adjetivos «buenos» forman parte de estos ejercicios, pero recuerda que un «mundo bueno» implica uno «malo ; y uno «agradable» implica uno «desagradable» . 7Todos los términos que te vengan a la mente son ade¬cuados para los ejercicios de hoy. 8Su aparente valor no importa.
4. Asegúrate, al aplicar la idea de hoy, de no alterar la duración de los intervalos de tiempo entre lo que piensas que es agradable y lo que piensas que es desagradable. 2Para los efectos de estos ejercicios, no hay diferencia alguna entre una cosa y otra. 3Al final de la sesión de práctica, añade:

4Pero estoy disgustado porque veo un mundo que no tiene significado.

5. Lo que carece de significado no es ni bueno ni malo. 2¿Por qué, entonces, habría de disgustarte un mundo que no tiene signifi¬cado? 3Si pudieses aceptar al mundo como algo que carece de significado y dejar que en lugar de lo que tú crees la verdad se escribiese en él por ti, ello te llenaría de una felicidad indescripti¬ble. 4Pero precisamente porque carece de significado te sientes impulsado a escribir en él lo que tú quisieras que fuese. 5Eso es lo que ves en él. 6Eso es lo que en verdad no tiene significado. 7Bajo tus palabras está escrita la Palabra de Dios. 8La verdad te disgusta ahora, pero cuando tus palabras hayan sido borradas, verás la Suya. 9Ese es, en última instancia, el propósito de estos ejercicios.
6. Tres o cuatro sesiones de práctica con la idea de hoy serán suficientes. 2Dichas sesiones no deben pasar de un minuto. 3Es posible que incluso un minuto te resulte demasiado largo. 4Sus-pende los ejercicios en el momento en que experimentes cual¬quier tensión.

LECCIÓN 13

Un mundo sin significado engendra temor.

1. La idea de hoy es realmente una variación de la anterior, excepto que es más específica en cuanto a la emoción suscitada. 2De hecho, un mundo sin significado es imposible. 3Lo que no tiene significado no existe. 4Sin embargo, de eso no se deduce que tú no puedas pensar que percibes algo que no tiene significado. 5Por el contrario, eres especialmente propenso a pensar que sí lo percibes.
2. El reconocimiento de esa falta de significado produce una aguda ansiedad en todos los que se perciben como separados. 2Representa una situación en la que Dios y el ego se «desafían» entre sí con respecto a qué significado ha de escribirse en el espa¬cio vacío provisto por dicha falta. 3El ego se abalanza frenéticamente para establecer allí sus propias ideas, temeroso de que, de otro modo, el vacío pueda ser utilizado para demostrar su propia impotencia e irrealidad. 4Y solamente en esto está en lo cierto.
3. Es esencial, por lo tanto, que aprendas a reconocer lo que no tiene significado y a aceptarlo sin temor. 2Si tienes miedo, no podrás por menos que dotar al mundo con atributos que no posee, y abarrotarlo con imágenes que no existen. 3Para el ego, las ilusiones son dispositivos de seguridad, como deben serlo también para ti que te equiparas con él.
4. Los ejercicios de hoy, que deben hacerse unas tres o cuatro veces, sin que excedan un minuto cada vez, han de practicarse de manera ligeramente distinta de los anteriores. 2Repite la idea de hoy para tus adentros con los ojos cerrados. 3Luego abre los ojos y mira lentamente a tu alrededor mientras dices:

4Estoy contemplando un mundo que no tiene significado.

5Repite esta afirmación para tus adentros mientras miras a tu alre-dedor. 6Luego cierra los ojos y concluye con:

7Un mundo que no tiene significado engendra temor por¬que creo que estoy compitiendo con Dios.

5. Tal vez te resulte difícil evitar resistirte, en una forma u otra, a esta última afirmación. 2Sea cual fuere la forma en que se mani-fieste dicha resistencia, recuérdate a ti mismo que en realidad tie¬nes miedo de esa clase de pensamiento debido a la «venganza» del «enemigo”. 3No se espera que a estas alturas creas esta afirma¬ción, y probablemente la descartarás por considerarla absurda. 4Observa cuidadosamente, no obstante, cualquier señal de temor patente o encubierto que dicha afirmación pueda suscitar.
6. Ésta es la primera vez que intentamos exponer una relación explícita de causa y efecto de una clase que aún eres muy inex¬perto en reconocer. 2No te enfrasques en esa última afirmación, y no trates ni siquiera de pensar en ella, excepto durante las sesio¬nes de práctica. 3Eso es suficiente por ahora.

LECCIÓN 14

Dios no creó un mundo sin significado.

1. La idea de hoy es obviamente la razón de que sea imposible que haya un mundo que no tenga significado. 2Lo que Dios no creó no existe. 3Y todo lo que existe, existe tal como Él lo creó. 4El mundo que ves no tiene nada que ver con la realidad. 5Es tu pro¬pia obra, y no existe.
2. Los ejercicios de hoy deben practicarse con los ojos cerrados todo el tiempo. 2El período de búsqueda mental debe ser corto, a lo sumo un minuto. 3No lleves a cabo más de tres sesiones de práctica con la idea de hoy a menos que te sientas a gusto hacién¬dolas. 4De ser así, es porque realmente entiendes su propósito.
3. La idea de hoy es un paso más en el proceso de aprender a abandonar los pensamientos que le has adscrito al mundo, y a ver en su lugar la Palabra de Dios. 2Los pasos iniciales de este intercambio, al que verdaderamente se le puede llamar salvación, pueden ser bastante difíciles e incluso dolorosos. 3Algunos de ellos te conducirán directamente al miedo. 4Mas no se te dejará ahí. 5Irás mucho más allá de él, 6pues es hacia la paz y seguridad perfectas adonde nos encaminamos.
4. Piensa, mientras mantienes los ojos cerrados, en todos los horrores del mundo que te vengan a la mente. 2Nombra cada uno de ellos a medida que se te ocurra, e inmediatamente niega su realidad. 3Dios no lo creó, y, por lo tanto, no es real. 4Di, por ejemplo:

5Dios no creó esa guerra, por lo tanto, no es real.
6Dios no creó ese accidente de aviación, por lo tanto, no es real.
7Dios no creó [especifica el desastre], por lo tanto, no es real.

5. Entre los temas adecuados para la aplicación de la idea de hoy se puede incluir, asimismo, todo aquello que temas te pueda ocu¬rrir a ti, o a cualquier persona por la que estés preocupado. 2Nom¬bra en cada caso el «desastre» en cuestión muy concretamente. 3No uses términos abstractos. 4Por ejemplo, no digas: «Dios no creó las enfermedades”, sino «Dios no creó el cáncer’; o los ata¬ques cardíacos, o lo que sea que te cause temor.
6. Eso que estás contemplando es tu repertorio personal de horro-res. 2Esas cosas son parte del mundo que ves. 3Algunas de ellas son ilusiones que compartes con los demás, y otras son parte de tu infierno personal. 4Eso no importa. 5Lo que Dios no creó sólo puede estar en tu propia mente, separada de la Suya. 6Por lo tanto, no tiene significado. 7En reconocimiento de este hecho, concluye las sesiones de práctica repitiendo la idea de hoy:

8Dios no creó un mundo sin significado.

7. Por supuesto, la idea de hoy puede aplicarse, aparte de las sesiones de práctica, a cualquier cosa que te perturbe a lo largo del día. 2Sé muy específico al aplicarla. 3Di:

4Dios no creó un mundo sin significado.
5No creó [especifica la situación que te esté perturbando], por lo tanto, no es real.

LECCIÓN 15

Mis pensamientos son imágenes que yo mismo he fabricado.

1. No reconoces que los pensamientos que piensas que piensas no son nada debido a que aparecen como imágenes. 2Piensas que los piensas, y por eso piensas que los ves. 3Así es como se forjó tu «manera de ver». 4Ésta es la función que le has atribuido a los ojos del cuerpo. 5Eso no es ver. 6Eso es fabricar imágenes, 7lo cual ocupa el lugar de la visión, y la reemplaza con ilusiones.
2. Esta idea introductoria al proceso de fabricar imágenes que tú llamas ver, seguramente no tendrá mucho significado para ti al principio. 2Comenzarás a entenderla cuando hayas visto peque¬ños bordes de luz alrededor de los mismos objetos que ahora te resultan familiares. 3Ése es el comienzo de la verdadera visión. 4Puedes estar seguro de que ésta no tardará en llegar una vez que eso haya ocurrido.
3. A medida que avancemos, tal vez experimentes muchos «episo-dios de luz». 2Éstos pueden manifestarse de muchas maneras dis-tintas, algunas de ellas bastante inesperadas. 3No tengas miedo de ellos. 4Son la señal de que por fin estás abriendo los ojos. 5No seguirán ocurriendo, pues simbolizan meramente la percepción verdadera y no guardan relación alguna con el conocimiento. 6Estos ejercicios no han de revelarte el conocimiento, 7pero allana¬rán el camino que conduce a él.
4. Al practicar con la idea de hoy, repítela primero para tus aden-tros, y luego aplícala a cualquier cosa que veas a tu alrededor, usando el nombre del objeto en cuestión y dejando descansar tu mirada sobre él mientras dices:

2Esta(e) _____ es una imagen que yo mismo he fabricado.
3Ese(a) _____ es una imagen que yo mismo he fabricado.

4No es necesario incluir un gran número de objetos específicos al aplicar la idea de hoy. 5Pero sí es necesario que continúes mirando cada objeto mientras repites la idea para tus adentros. 6La idea debe repetirse muy lentamente en cada caso.
5. Si bien es obvio que no podrás aplicar la idea a un gran número de objetos durante el minuto más o menos de práctica que se reco-mienda, trata de seleccionarlos tan al azar como sea posible. 2Si te empiezas a sentir incómodo, menos de un minuto será suficiente. 3No lleves a cabo más de tres sesiones de práctica con la idea de hoy a no ser que te sientas completamente a gusto con ella, pero no hagas más de cuatro. 4Puedes, no obstante, aplicar la idea durante el transcurso del día según lo dicte la necesidad.

LECCIÓN 16

No tengo pensamientos neutros.

1. La idea de hoy es uno de los pasos iniciales en el proceso de desvanecer la creencia de que tus pensamientos no tienen ningún efecto. 2Todo lo que ves es el resultado de tus pensamientos. 3En esto no hay excepciones. 4Los pensamientos no son ni grandes ni pequeños, ni poderosos ni débiles. 5Son simplemente verdaderos o falsos. 6Aquellos que son verdaderos crean a su semejanza. 7Aquellos que son falsos fabrican a la suya.
2. No hay concepto más auto-contradictorio que el de «pensa-mientos fútiles» 2Difícilmente se puede calificar de fútil a lo que da origen a la percepción de todo un mundo. 3Cada pensamiento que tienes contribuye a la verdad o a la ilusión: o bien extiende la verdad o bien multiplica las ilusiones. 4Ciertamente puedes mul¬tiplicar lo que no es nada, pero no por ello lo estarás exten¬diendo.
3. Además de reconocer que los pensamientos no son nunca fúti¬les, la salvación requiere que también reconozcas que cada pen¬samiento que tienes acarrea paz o guerra, amor o miedo. 2Un resultado neutral es imposible porque es imposible que haya pensamientos neutros. 3Hay tal tentación de descartar los pensamientos atemorizantes por considerárseles irrelevantes, triviales e inmerecedores de que uno se ocupe de ellos, que es esencial que los reconozcas a todos como igualmente destructivos, aun¬que también como igualmente irreales. 4Practicaremos con esta idea de muchas formas antes de que realmente la llegues a enten¬der.
4. Al aplicar la idea de hoy, escudriña tu mente con los ojos cerra-dos durante un minuto más o menos, esforzándote al máximo por no pasar por alto ningún pensamiento «insignificante» que tienda a eludir tu búsqueda. 2Esto te resultará bastante difícil hasta que te acostumbres a ello. 3Descubrirás que todavía te resulta difícil no hacer distinciones artificiales. 4Cualquier pensamiento que se te ocurra, independientemente de las cualidades que le asignes, es un sujeto adecuado para aplicarle la idea de hoy.
5. Durante las sesiones de práctica, repite primero la idea para tus adentros, y luego, a medida que cada pensamiento cruce tu mente, manténlo en tu conciencia mientras te dices a ti mismo:

2Este pensamiento acerca de _____ no es un pensamiento neutro.
3Ese pensamiento acerca de _____ no es un pensamiento neutro.

4Como de costumbre, usa la idea de hoy cada vez que notes algún pensamiento en particular que te produzca desasosiego. 5Sugeri¬mos a este fin la siguiente variación de la idea:

6Este pensamiento acerca de _____ no es un pensamiento neutro porque no tengo pensamientos neutros.

Se recomiendan cuatro o cinco sesiones de práctica en caso de que te resulten relativamente fáciles. ‘De experimentar tensión, tres serán suficientes. 3La duración del ejercicio debe reducirse asimismo si experimentas cualquier sensación de incomodidad. .

LECCIÓN 17

No veo cosas neutras.

1. Esta idea es otro paso en el proceso de identificar causa y efecto tal como realmente operan en el mundo. 2No ves cosas neutras porque no tienes pensamientos neutros. 3El pensamiento siempre tiene lugar primero, a pesar de la tentación de creer que es al contrario. 4El mundo no piensa de esa manera, pero tú tienes que aprender que así es como piensas tú. 5De lo contrario, la percep¬ción carecería de causa, y sería ella misma la causa de la realidad. 6En vista de su naturaleza altamente variable, eso es de todo punto imposible.
2. Al aplicar la idea de hoy mantén los ojos abiertos mientras te dices a ti mismo:

2No veo cosas neutras porque no tengo pensamientos neutros.

3Luego mira a tu alrededor, dejando que tu mirada se pose sobre cada cosa que notes el tiempo suficiente para poder decir:

4No veo un/una _____ neutro/a porque mis pensamientos acerca de _____ no son neutros.

5Podrías decir, por ejemplo:

6No veo una pared neutra porque mis pensamientos acerca de las paredes no son neutros.
7No veo un cuerpo neutro porque mis pensamientos acerca de los cuerpos no son neutros.

3. Como de costumbre, es esencial no hacer distinciones entre lo que crees que es animado o inanimado, agradable o desagradable. 2Independientemente de lo que puedas creer, no ves nada que esté realmente vivo o que sea realmente gozoso. 3Eso se debe a que todavía no eres consciente de ningún pensamiento realmente ver-dadero, y, por lo tanto, realmente feliz.
4. Se recomiendan tres o cuatro sesiones de práctica concretas, e incluso si experimentas resistencia, son necesarias cuando menos tres para obtener el máximo beneficio. 2En tal caso, no obstante, puedes acortar la duración de la sesión a menos del minuto que de otra forma se recomienda.

LECCIÓN 18

No soy el único que experimenta los efectos de mi manera de ver.

1. La idea de hoy es un paso más en el proceso de aprender que los pensamientos que dan lugar a lo que ves nunca son neutros o irrelevantes. 2También hace hincapié en la idea, a la que posterior-mente se le dará cada vez mayor importancia, de que las mentes están unidas.
2. La idea de hoy no se refiere tanto a lo que ves como a la manera en que lo ves. 2Por lo tanto, los ejercicios de hoy hacen hincapié en ese aspecto de tu percepción. 3Las tres o cuatro sesiones de prác-tica que se recomiendan deben hacerse de la siguiente manera:
3. Mira a tu alrededor, y a medida que selecciones los objetos para la aplicación de la idea de hoy tan al azar como sea posible, descansa tu mirada en cada uno de ellos el tiempo suficiente para poder decir:

2No soy el único que experimenta los efectos de mi manera de ver

3Concluye cada sesión de práctica repitiendo esta afirmación más general:

4No soy el único que experimenta los efectos de mi manera de ver.

5Un minuto, o incluso menos, es suficiente para cada sesión de práctica.

LECCIÓN 19

No soy el único que experimenta los efectos de mis pensamientos.

1. La idea de hoy es obviamente la razón por la que lo que ves no te afecta a ti solo. 2Notarás que las ideas que presentamos relacionadas con el acto de pensar a veces preceden a las que están rela¬cionadas con la percepción, mientras que en otras ocasiones se invierte ese orden. 3Eso se debe a que el orden en sí no importa. 4El acto de pensar y sus resultados son en realidad simultáneos, ya que causa y efecto no están nunca separados.
2. Hoy volvemos a hacer hincapié en el hecho de que las mentes están unidas. 2Rara vez se acoge bien esta idea al principio, puesto que parece acarrear un enorme sentido de responsabilidad, e incluso puede considerarse como «una invasión de la vida íntima”. 3Sin embargo, es un hecho que no existen pensamientos priva¬dos. 4A pesar de tu resistencia inicial a esta idea, ya entenderás que para que la salvación sea posible, esta idea tiene que ser ver¬dad. 5Y la salvación tiene que ser posible porque es la Voluntad de Dios.
3. El minuto de búsqueda mental que se requiere para los ejerci¬cios de hoy debe hacerse con los ojos cerrados. 2Repite primero la idea de hoy y luego escudriña tu mente en busca de aquellos pen-samientos que se encuentren en ella en ese momento. 3A medida que examines cada uno de ellos, descríbelo en función del perso¬naje o tema central que contenga, y mientras lo mantienes en la mente, di:

4No soy el único que experimenta los efectos de este pensamiento acerca de _____

4. El requisito de ser lo más imparcial posible al seleccionar los objetos para las sesiones de práctica ya te debe resultar bastante familiar a estas alturas, y de aquí en adelante no se repetirá diaria-mente, aunque se incluirá de vez en cuando a modo de recordato¬rio. 2No olvides, sin embargo, que seleccionar los objetos al azar en todas las sesiones de práctica seguirá siendo esencial hasta el final. 3Esta falta de orden en el proceso de selección es lo que hará que finalmente tenga sentido para ti el hecho de que no hay gra¬dos de dificultad en los milagros.
5. Además de las aplicaciones de la idea de hoy «según lo dicte la necesidad»; se requieren por lo menos tres sesiones de práctica, aunque el tiempo requerido para las mismas podría acortarse si ello fuese necesario. 2No intentes hacer más de cuatro.

LECCIÓN 20

Estoy decidido a ver.

1. Hemos tenido hasta ahora una actitud bastante relajada con respecto a nuestras sesiones de práctica. 2Apenas hemos tratado de dirigir el momento en que debes llevarlas a cabo; el esfuerzo requerido por tu parte ha sido mínimo, y ni siquiera se te ha pedido que cooperes o que te intereses activamente en ellas. 3Este enfoque ha sido intencional, y ha sido planeado muy cuidadosa¬mente. 4No hemos perdido de vista lo importante que es invertir completamente tu manera de pensar. 5La salvación del mundo depende de ello. 6Mas no podrás ver si te sientes coaccionado, o si te abandonas al resentimiento y a la oposición.
2. Ésta es la primera vez que intentamos establecer cierta estruc-tura. 2No interpretes esto erróneamente como un intento de que¬rer ejercer presión o fuerza. 3Deseas la salvación. 4Deseas ser feliz. 5Deseas la paz. 6No lo has logrado todavía porque tu mente no tiene ninguna disciplina, y no puedes distinguir entre la dicha y el pesar, el placer y el dolor, o el amor y el miedo. 7Ahora estás aprendiendo a diferenciar unos de otros. 8Y grande en verdad será tu recompensa cuando lo logres.
3. Tu decisión de querer ver es todo lo que requiere la visión. 2Lo que quieres se te concede. 3No cometas el error de creer que el pequeño esfuerzo que se te pide es una indicación de que nuestro objetivo es de poco valor. 4¿Cómo iba a ser la salvación del mundo un propósito trivial? 5¿Y cómo podría salvarse el mundo si no te salvas tú? 6Dios tiene un solo Hijo, y él es la resurrección y la vida. 7Su voluntad se hace porque se le ha dado pleno poder en el Cielo y en la tierra. 8Con tu decisión de querer ver, se te da la visión.
4. Los ejercicios de hoy consisten en que te recuerdes a ti mismo a lo largo del día que quieres ver. 2La idea de hoy implica tácita¬mente también el reconocimiento de que ahora no ves. 3Por lo tanto, cada vez que repites la idea, estás afirmando que estás deci¬dido a cambiar tu estado actual por uno mejor, por uno que real¬mente deseas.
5. Repite la idea de hoy lentamente y a conciencia por lo menos dos veces por hora, y trata de hacerlo cada media hora. 2No te desanimes si se te olvida hacerlo, pero esfuérzate al máximo por acordarte. 3Las repeticiones adicionales deben aplicarse a cual¬quier situación, persona o acontecimiento que te perturbe. 4Pue¬des verlos de otra manera, y los verás. 5Verás lo que desees ver. 6Ésta es la verdadera ley de causa y efecto tal como opera en el mundo.

LECCIÓN 21.

Estoy decidido a ver las cosas de otra manera.

1. La idea de hoy es obviamente una continuación y ampliación de la anterior. 2Esta vez, sin embargo, además de aplicar la idea a cualquier situación concreta que pueda surgir, son necesarios también períodos específicos de búsqueda mental. 3Se te exhorta a que lleves a cabo cinco sesiones de práctica de un minuto com¬pleto cada una.
2. Inicia las sesiones de práctica repitiendo la idea en tu interior. 2Luego cierra los ojos y busca con minuciosidad en tu mente aque-llas situaciones pasadas, presentes o previstas que susciten ira en ti. 3La ira puede manifestarse en cualquier clase de reacción, desde una ligera irritación hasta la furia más desenfrenada. 4El grado de intensidad de la emoción experimentada es irrelevante. 5Te irás dando cuenta cada vez más de que una leve punzada de molestia no es otra cosa que un velo que cubre una intensa furia.
3. Trata, por lo tanto, durante las sesiones de práctica, de no dejar escapar aquellos pensamientos de ira que consideras «insignifi-cantes». 2Recuerda que no reconoces realmente qué es lo que sus-cita ira en ti, y nada de lo que puedas creer al respecto tiene significado alguno. 3Probablemente te sentirás tentado de emplear más tiempo en ciertas situaciones o personas que en otras, sobre la base falsa de que son más «obvias» 4Esto no es cierto. 5Es mera-mente un ejemplo de la creencia de que ciertas formas de ataque están más justificadas que otras.
4. Al escudriñar tu mente en busca de todas las formas en que se presentan los pensamientos de ataque, mantén cada uno de ellos presente mientras te dices a ti mismo:

2Estoy decidido a ver a _____ (nombre de la persona] de otra manera.
3Estoy decidido a ver _____ [especifica la situación] de otra manera.

5. Trata de ser tan específico como te sea posible. 2Puede, por ejemplo, que concentres tu ira en una característica determinada de alguna persona en particular, creyendo que la ira se limita a ese aspecto. 3Si tu percepción sufre de esa forma de distorsión, di:

4Estoy decidido a ver [precisa la característica] de [nombre de la persona] de otra manera.

LECCIÓN 22

Lo que veo es una forma de venganza.

1. La idea de hoy describe con gran precisión la manera en que todo aquel que alberga en su mente pensamientos de ataque no puede sino ver el mundo. 2Habiendo proyectado su ira sobre el mundo, lo que ve es la venganza a punto de devolverle el golpe. 3De esta manera, percibe su propio ataque como un acto en defensa propia. 4Esto se convierte progresivamente en un círculo vicioso hasta que esté dispuesto a cambiar la manera como ve las cosas. 5De lo contrario, los pensamientos de ataque y contraata¬que le consumirán y poblarán todo su mundo. 6¿De qué paz men¬tal podría gozar en tales condiciones?
2. De esta fantasía salvaje es de lo que te quieres escapar. 2¿No es maravilloso recibir las buenas nuevas de que no es real? 3¿No te alegra sobremanera descubrir que te puedes escapar de ella? 4Tú has fabricado lo que deseas destruir; lo que odias y lo que quieres atacar y matar. 5Nada de lo que temes existe.
3. Mira hoy al mundo que te rodea por lo menos cinco veces, durante no menos de un minuto cada vez. 2A medida que tus ojos pasen lentamente de un objeto a otro, de un cuerpo a otro, di para tus adentros:

3Veo únicamente lo perecedero.
4No veo nada que vaya a perdurar.
5Lo que veo no es real.
6Lo que veo es una forma de venganza.

7Al final de cada sesión de práctica, pregúntate:

8¿ Es éste el mundo que realmente quiero ver?

9La respuesta será obvia.

LECCIÓN 23

Puedo escaparme del mundo que veo renunciando a los pensamientos de ataque.

1. La idea de hoy describe la única manera de poder escapar del miedo que jamás tendrá éxito. 2Nada más puede lograrlo; nada más tiene sentido. 3Pero esta manera de escapar no puede fallar. 4Cada pensamiento que albergas da lugar a algún segmento del mundo que ves. 5Es con tus pensamientos, pues con los que tene¬mos que trabajar, si es que tu percepción del mundo ha de cam¬biar.
2. Si la causa del mundo que ves son los pensamientos de ataque, debes aprender que ésos son los pensamientos que no deseas. 2De nada sirve lamentarse del mundo. 3De nada sirve tratar de cam-biarlo. 4No se puede cambiar porque no es más que un efecto. 5Pero lo que sí puedes hacer es cambiar tus pensamientos acerca de él. 6En ese caso estarás cambiando la causa. 7El efecto cambiará automáticamente.
3. El mundo que ves es un mundo vengativo, y todo en él es un símbolo de venganza. 2Cada una de las percepciones que tienes de la «realidad externa» no es más que una representación grá¬fica de tus propios pensamientos de ataque. 3Uno podría muy bien preguntarse si a esto se le puede llamar ver. 4¿No es acaso «fantasía» una mejor palabra para referirse a ese proceso, y «alu-cinación» un término más apropiado para su resultado?
4. Ves el mundo que has fabricado, pero no te ves a ti mismo como el que fabrica las imágenes. 2No se te puede salvar del mundo, pero te puedes escapar de su causa. 3Éste es el significado de la salvación, pues, ¿dónde se encuentra el mundo que ves cuando su causa ha desaparecido? 4La visión ya tiene un susti¬tuto para todo lo que crees ver ahora. 5La hermosura puede ilumi¬nar tus imágenes y transformarlas de tal manera que las llegues a amar, aun cuando fueron forjadas del odio, 6pues ya no las estarás forjando solo.
5. La idea de hoy introduce el pensamiento de que no estás atra¬pado en el mundo que ves porque su causa se puede cambiar. 2Éste cambio requiere, en primer lugar, que se identifique la causa y luego que se abandone, de modo que pueda ser reemplazada. 3Los primeros dos pasos de este proceso requieren tu cooperación. 4El paso final, no. 5Tus imágenes ya han sido reemplazadas. 6Al dar los dos primeros pasos, comprobarás que esto es cierto.
6. Además de usar la idea de hoy a lo largo del día según lo dicte la necesidad, se requieren cinco sesiones de práctica para su apli-cación. 2Según miras a tu alrededor, repite primero la idea para tus adentros lentamente, y luego cierra los ojos y dedica alrede¬dor de un minuto a buscar en tu mente el mayor número posible de pensamientos de ataque que se te ocurran. 3Conforme cada uno de ellos cruce tu mente, di:

4Puedo escaparme del mundo que veo renunciando a los pensamientos de ataque acerca de _____

5Mantén presente cada pensamiento de ataque mientras repites esto, luego descártalo y pasa al siguiente.
7. Durante las sesiones de práctica, asegúrate de incluir tanto los pensamientos de ataque contra otros como los de ser atacado. 2Los efectos de ambos son exactamente lo mismo, puesto que ambos son exactamente lo mismo. 3Aún no reconoces esto, y lo único que se te pide de momento es que durante las sesiones de práctica los trates de igual modo. 4Todavía nos encontramos en la etapa de identificar la causa del mundo que ves. 5Cuando final¬mente aprendas que los pensamientos de atacar y los de ser atacado no son diferentes, estarás listo para abandonar dicha causa.

LECCIÓN 24

No percibo lo que más me conviene.

1. No te das cuenta en ninguna de las situaciones que se presen¬tan ante ti del desenlace que te haría feliz. 2No tienes, por lo tanto, una pauta por la que regir debidamente tus acciones, ni manera alguna de juzgar sus resultados. 3Lo que haces está deter¬minado por tu percepción de la situación de que se trate, y esa percepción es errónea. 4Es inevitable, pues, que nada de lo que hagas sea en beneficio de lo que más te conviene. 5No obstante, lo que más te conviene constituye tu único objetivo en toda situa¬ción que se perciba correctamente. 6De lo contrario, te resultará imposible reconocerlo.
2. Si te dieses cuenta de que en realidad no percibes lo que más te conviene, se te podría enseñar lo que ello es. 2Pero como estás convencido de que lo sabes, no puedes aprender. 3La idea de hoy es un paso encaminado a hacer que tu mente se vuelva receptiva de manera que el aprendizaje pueda dar comienzo.
3. Los ejercicios de hoy requieren mucha más honestidad de la que estás acostumbrado a usar. 2Te será más útil examinar unos pocos temas honesta y minuciosamente en cada una de las cinco sesiones de práctica que se deben llevar a cabo hoy, que un mayor número superficialmente. 3Se recomiendan dos minutos para cada uno de los períodos de búsqueda mental que los ejercicios de hoy requieren.
4. Las sesiones de práctica se deben comenzar repitiendo la idea de hoy, a lo que debe seguir una búsqueda mental con los ojos cerrados de aquellas situaciones en tu vida que aún no estén re-sueltas y que actualmente te están causando desasosiego. 2Debes hacer hincapié en descubrir cuál es el resultado que deseas. 3Te darás cuenta muy pronto de que tienes varios objetivos en mente como parte del resultado que deseas y también de que esos objeti-vos se encuentran en diferentes niveles y de que con frecuencia son conflictivos.
5. Al aplicar la idea de hoy, nombra cada situación que se te ocu¬rra, y luego enumera minuciosamente todos los objetivos que te gustaría alcanzar en el desenlace de la misma. 2El modelo que se debe seguir en cada caso debe ser más o menos así:

3Lo que me gustaría que ocurriese en relación con _____ , es que _____ y que _____ sucediese,

y así sucesivamente. 4Trata de abarcar tantos diferentes desenlaces como honestamente se te ocurran, aun cuando algunos de ellos no parezcan estar directamente relacionados con la situación, o, lo que es más, ni siquiera parezcan tener nada que ver con ella.
6. Si haces estos ejercicios correctamente, te darás cuenta de inme-diato de que estás exigiendo de cada situación un gran número de cosas que no tienen nada que ver con ella. 2Te percatarás asimismo de que muchos de tus objetivos son contradictorios, que no tienes un resultado concreto en mente, y que no puedes por menos que experimentar desilusión con respecto a algunos de tus objetivos, independientemente de como se resuelva finalmente la situación.
7. Después de pasar revista a tantos objetivos anhelados como puedas para cada situación aún sin resolver que cruce tu mente, di para tus adentros:

2No percibo lo que más me conviene en esta situación,

y pasa a la siguiente.

LECCIÓN 25

No sé cuál es el propósito de nada.

1. Propósito es significado. 2La idea de hoy explica por qué nada de lo que ves tiene significado. 3No sabes para qué es. 4Por consi-guiente, no tiene significado para ti. 5Todo existe para tu benefi¬cio. 6Para eso es para lo que es; ése es su propósito; ése es su significado. 7Al reconocer esto, tus objetivos se unifican. 8Al reco-nocer esto, lo que ves cobra significado.
2. Tú percibes al mundo y a todo lo que éste contiene como signi-ficativo desde el punto de vista de los objetivos del ego. 2Éstos objetivos no tienen nada que ver con lo que más te conviene, ya que tú no eres el ego. 3Esta falsa identificación no te permite entender cuál es el propósito de nada. 4Consecuentemente, no puedes sino hacer un uso indebido de ello. 5Cuando creas esto, te esforzarás por retirar los objetivos que le has asignado al mundo, en vez de intentar reforzarlos.
3. Otra forma de describir los objetivos que ahora percibes es decir que sólo tienen que ver con tus intereses «personales» . 2Pero puesto que no tienes intereses personales, tus objetivos en reali¬dad no guardan ninguna relación con nada. 3Al abrigarlos, por lo tanto, no estás abrigando ningún objetivo en absoluto. 4Por consi¬guiente, no sabes cuál es el propósito de nada.
4. Antes de que puedas entender los ejercicios, es necesario un pensamiento adicional. 2En los niveles más superficiales recono¬ces el propósito de todas las cosas. 3Sin embargo, el propósito de algo no se puede entender en esos niveles. 4Por ejemplo, entien¬des que el propósito de un teléfono es hablar con alguien que no se encuentra físicamente en tu proximidad inmediata. 5Lo que no comprendes es para qué quieres ponerte en contacto con él. 6Y es eso lo que hace que tu contacto con él sea o no significativo.
5. Es fundamental para tu aprendizaje que estés dispuesto a renunciar a los objetivos que le has adjudicado a todas las cosas. 2Reconocer que dichos objetivos no tienen sentido, en vez de con-siderarlos como «buenos» o «malos»; es la única manera de lo¬grarlo. 3La idea de hoy es un paso en esa dirección.
6. Hoy se requieren seis sesiones de práctica, cada una de dos mi-nutos de duración. 2Comienza cada sesión repitiendo la idea de hoy lentamente; luego mira a tu alrededor y deja que tu mirada se pose sobre cualquier cosa que te llame la atención, esté lejos o cerca, sea «importante» o «nimia», «humana» o «no humana». 3Mientras tus ojos descansan sobre cada objeto así seleccionado, di, por ejemplo:

4No sé para qué es esa silla.
5No sé para qué es ese lápiz.
6No sé para qué es esta mano.

7Dilo lentamente, sin apartar los ojos del objeto hasta que hayas terminado la frase. 8Pasa luego al siguiente y aplica la idea de hoy de la misma manera.

LECCIÓN 26

Mis pensamientos de ataque atacan mi invulnerabilidad.

1. Seguramente resulta obvio que si puedes ser atacado es que no eres invulnerable. 2Ves el ataque como una amenaza real. 3Esto se debe a que crees que realmente puedes atacar. 4Y lo que tendría efectos a través tuyo también tiene que tenerlos en ti. 5Ésta es la ley que en última instancia te salvará, pero de la que ahora estás haciendo un uso indebido. 6Debes, por lo tanto, aprender a usarla en beneficio de lo que más te conviene en vez de en su contra.
2. Puesto que no podrás sino proyectar tus pensamientos de ata¬que, temerás ser atacado. 2Y si temes ser atacado, es que crees que no eres invulnerable. 3Los pensamientos de ataque, por lo tanto, hacen que seas vulnerable en tu propia mente, que es donde se encuentran. 4Los pensamientos de ataque y la invulnerabilidad no pueden aceptarse al unísono, 5pues se contradicen entre sí.
3. La idea de hoy introduce el pensamiento de que siempre te atacas a ti mismo primero. 2Si los pensamientos de ataque entra¬ñan forzosamente la creencia de que eres vulnerable, su efecto no es otro que debilitarte ante tus propios ojos. 3De este modo, han atacado tu percepción de ti mismo. 4Y puesto que crees en ellos, ya no puedes creer en ti mismo. 5Una falsa imagen de ti mismo ha venido a ocupar el lugar de lo que eres.
4. Practicar con la idea de hoy te ayudará a entender que la vulne-rabilidad o la invulnerabilidad son el resultado de tus propios pensamientos. 2Nada, excepto tus propios pensamientos, puede atacarte. 3Nada, excepto tus propios pensamientos, puede hacerte pensar que eres vulnerable. 4Y nada, excepto tus propios pensa-mientos, puede probarte que esto no es así.
5. La idea de hoy requiere seis sesiones de práctica. 2Se deben dedicar dos minutos completos a cada una de ellas, que pueden reducirse a uno en caso de que la incomodidad sea demasiado grande. 3 No deben reducirse a menos de eso.
6. Comienza cada sesión repitiendo la idea de hoy, luego cierra los ojos y trae de nuevo a la mente aquellas cuestiones aún sin resol¬ver cuyos posibles desenlaces te inquietan. 2La inquietud puede manifestarse en forma de depresión, ansiedad, ira, una sensación de coacción, miedo, malos presentimientos o preocupación. 3Cualquier problema aún sin resolver que tienda a reaparecer en tus pensamientos durante el día constituye un sujeto adecuado. 4No podrás abarcar muchos de ellos en cada sesión de práctica porque se debe dedicar más tiempo del habitual a cada uno de ellos. 5La idea de hoy debe aplicarse de la siguiente manera:
7. Primero, nombra la situación:

2Estoy preocupado acerca de _____

3Luego examina todos los posibles desenlaces que se te hayan ocurrido en conexión con la situación que te hayan causado inquietud, y refiriéndote a cada uno de ellos de manera muy con-creta, di lo siguiente:

4Temo que lo que pueda ocurrir es que _____

8. Si has estado haciendo los ejercicios correctamente, deberías haber encontrado cinco o seis posibilidades desagradables para cada una de las situaciones en cuestión, y probablemente más. 2Es mucho mejor examinar detenidamente unas cuantas situacio¬nes que revisar un número mayor superficialmente. 3A medida que la lista de los desenlaces que prevés se haga más larga, es probable. que, algunos de ellos, especialmente aquellos que se te ocurran hacia el final, te resulten menos aceptables. 4Procura, no obstante, en la medida de lo posible, de tratarlos a todos por igual.
9. Después de que hayas nombrado cada desenlace que temes, di para tus adentros:

2Este pensamiento es un ataque contra mí mismo.

3Concluye cada sesión de práctica repitiendo una vez más para tus adentros la idea de hoy.

LECCIÓN 27

Por encima de todo quiero ver.

1. La idea de hoy expresa algo más fuerte que una simple resolu-ción. 2Le da prioridad a la visión por encima de todos tus demás deseos. 3Quizá te sientas indeciso con respecto a si usar esta idea o no, debido a que no estás seguro de si eso es lo que realmente quieres. 4Eso no importa. 5El propósito de los ejercicios de hoy es aproximar un poco más el momento en que esta idea sea comple-tamente verdadera para ti.
2. Puede que sientas una gran tentación de creer que se te está pidiendo algún tipo de sacrificio cuando dices que por encima de todo quieres ver. 2Si te sientes incómodo por la falta de reserva que esta idea entraña, añade:

3La visión no le cuesta nada a nadie.

4Si el temor a perder algo aún persiste, di además:

4Tan sólo puede bendecir.

3. Necesitas repetir la idea de hoy muchas veces para obtener el máximo beneficio. 2Se debe repetir por lo menos cada media hora, e incluso más si es posible. 3Puedes intentarlo cada quince o veinte minutos. 4Se recomienda que al despertarte o poco después, esta-blezcas un horario fijo según el cual vas a repetir la idea de hoy, y que trates de adherirte a él durante todo el día. 5No te será difícil hacerlo, aun si estás conversando u ocupado en otra cosa cuando llegue el momento de repetirla. 6Siempre se puede repetir una frase corta silenciosamente sin que ello interfiera en nada.
4. Lo que realmente importa es: ¿con qué frecuencia te vas a acor-dar? 2¿Hasta qué punto quieres que esa idea sea verdad? 3Si contestas una de estas preguntas habrás contestado la otra. 4Probablemente te saltarás algunas prácticas, o tal vez muchas. 5No dejes que eso te perturbe, pero sí trata de adherirte al horario establecido de ahí en adelante. 6Si sientes que una sola vez durante todo el día fuiste completamente sincero al repetir la idea de hoy, puedes estar seguro de que con ello te habrás aho¬rrado muchos años de esfuerzo.

LECCIÓN 28

Por encima de todo quiero ver las cosas de otra manera.

1. Hoy le estamos dando una aplicación realmente concreta a la idea de ayer. 2En estas sesiones de práctica vas a hacer una serie de compromisos definitivos. 3El que los cumplas o no en el futuro no es algo que nos concierna ahora. 4Si al menos estás dispuesto a hacerlos ahora, habrás dado el primer paso en el pro¬ceso de cumplirlos. 5Y todavía estamos en el principio.
2. Tal vez te preguntes por qué es importante decir, por ejemplo, «Por encima de todo quiero ver esta mesa de otra manera”. 2De por sí, eso no es importante. 3Sin embargo, ¿qué existe de por sí? 4¿Y qué significa «de por Sí»? 5Ves a tu alrededor una legión de objetos separados, lo cual significa que en realidad no ves nada. 6O ves o no ves. 7Cuando hayas visto una sola cosa de otra manera, verás todas las demás cosas de otra manera también. 8La luz que veas en cualquiera de ellas será la misma luz que verás en todas ellas.
3. Cuando dices: «Por encima de todo quiero ver esta mesa de otra manera», estás comprometiéndote a abandonar todas las ideas preconcebidas que tienes acerca de la mesa, y a tener una mente receptiva con respecto a lo que esa mesa es y al propósito que tiene. 2No la estás definiendo en función del pasado. 3Estás preguntando qué es, en vez de decírselo. 4No estás constriñendo su significado a tu reducida experiencia con mesas, ni estás limi¬tando su propósito a tus insignificantes pensamientos personales.
4. Nadie cuestiona lo que ya ha definido. 2Y el propósito de estos ejercicios es hacer preguntas y recibir respuestas. 3Al decir: «Por encima de todo quiero ver esta mesa de otra manera» te estás comprometiendo a ver. 4Mas no es éste un compromiso exclu¬sivo. 5Es un compromiso que es aplicable tanto a la mesa como a cualquier otra cosa.
5. Podrías, de hecho, alcanzar la visión valiéndote sólo de esa mesa, si pudieses abandonar todas tus ideas acerca de ella y mirarla con una mente completamente receptiva. 2Tiene algo que mostrarte; algo bello, puro y de infinito valor, repleto de felicidad y esperanza. 3Oculto tras todas las ideas que tienes acerca de ella se encuentra su verdadero propósito, el cual comparte con todo el universo.
6. Al usar la mesa como un sujeto para la aplicación de la idea de hoy, estás en realidad pidiendo ver cuál es el propósito del uni¬verso. 2Y con cada objeto que uses en tus sesiones de práctica estarás haciendo esa misma petición. 3Y estarás comprometién¬dote con cada uno de ellos a dejar que su propósito te sea reve¬lado, en lugar de imponerles tú tu propio dictamen.
7. Hoy llevaremos a cabo seis sesiones de práctica de dos minutos cada una, en las que primero debes repetir la idea de hoy, y luego aplicarla a cualquier cosa que veas a tu alrededor. 2No sólo debes escoger los objetos al azar, sino que, al aplicarles la idea de hoy, debes ser igualmente sincero con todos ellos, intentando recono¬cer de esta manera la idéntica contribución que cada uno de ellos le presta a tu visión.
8. Como de costumbre, las aplicaciones deben incluir el nombre del objeto en el que tu mirada se pose, y debes mantener tus ojos sobre él mientras dices:

2Por encima de todo quiero ver este(a) _____ de otra manera:

3Cada aplicación debe hacerse muy despacio y tan a conciencia como sea posible. 4No hay prisa.

LECCIÓN 29

Dios está en todo lo que veo.

1. La idea de hoy explica por qué puedes ver propósito en todo. 2Explica por qué nada está separado, por sí mismo o en sí mismo. 3También explica por qué nada de lo que ves tiene significado alguno. 4De hecho, explica cada una de las ideas que hemos usado hasta ahora, y también todas las subsiguientes. 5La idea de hoy es el pilar de la visión.
2. Es probable que a estas alturas te resulte muy difícil entender la idea de hoy. 2Puede que creas que es tonta, irreverente, insen¬sata, graciosa e incluso censurable. 3Ciertamente Dios no está en una silla tal como tú la ves. 4No obstante, ayer subrayamos que una simple mesa comparte el propósito del universo. 5Y lo que comparte el propósito del universo comparte el propósito de su Creador.
3. Trata hoy, pues, de comenzar a aprender a mirar a todas las cosas con amor, con aprecio y con una mentalidad abierta. 2Ahora mismo no las ves. 3 ¿Cómo podrías saber lo que en ellas se encie-rra? 4Nada es como a ti te parece que es. 5Su santo propósito está más allá de tu limitado alcance. 6Cuando la visión te haya mos¬trado la santidad que ilumina al mundo, entenderás la idea de hoy perfectamente. 7Y no entenderás cómo pudo jamás haberte resultado difícil.
4. Nuestras seis sesiones de práctica, de dos minutos cada una, deben seguir la norma habitual: comienza repitiendo la idea en tu interior y luego aplícala a aquellos objetos seleccionados al azar que estén a tu alrededor, nombrando específicamente cada uno de ellos. 2Trata de evitar la tendencia a dirigir la selección, que, en el caso de la idea de hoy, puede ser una gran tentación debido a su naturaleza totalmente extraña. 3Recuerda que cual¬quier orden que tú intentes imponer le es igualmente extraño a la realidad.
5. Debes, por lo tanto, evitar al máximo ser tú mismo quien dirige la selección de objetos. 2Una lista adecuada podría incluir, por ejemplo:

3Dios está en este perchero.
4Dios está en esta revista.
5Dios está en este dedo.
6Dios está en esta lámpara.
7Dios está en ese cuerpo.
8Dios está en esa puerta.
9Dios está en esa papelera.

10Además de repetir la idea de hoy durante las sesiones de prác¬tica asignadas, repítela como mínimo una vez por hora, mirando lentamente a tu alrededor mientras repites las palabras para tus adentros sin prisa. 11Por lo menos una o dos veces deberías expe-rimentar una sensación de sosiego mientras haces esto.

LECCIÓN 30

Dios está en todo lo que veo porque Dios está en mi mente.

1. La idea de hoy es el trampolín a la visión. 2Por medio de esta idea el mundo se abrirá ante ti, y al contemplarlo verás en él lo que nunca antes habías visto. 3Y lo que antes veías ya no será ni remotamente visible para ti.
2. Hoy vamos a intentar un nuevo tipo de «proyección». 2No vamos a tratar de deshacernos de lo que no nos gusta viéndolo afuera. 3En lugar de ello, trataremos de ver en el mundo lo que está en nuestras mentes, y lo que deseamos reconocer se encuen¬tra ahí. 4Así pues, estamos tratando de unirnos a lo que vemos, en vez de mantenerlo separado de nosotros. 5Ésa es la diferencia fundamental entre la visión y tu manera de ver.
3. La idea de hoy debe aplicarse tan frecuentemente como sea posible a lo largo del día. 2Cada vez que tengas un momento, repítela lentamente para tus adentros, mirando a tu alrededor y tratando de comprender que la idea es aplicable a todo lo que ves ahora o podrías ver ahora si estuviese al alcance de tu vista.
4. La verdadera visión no está limitada por conceptos tales como «cerca» o «lejos». 2Para que te vayas acostumbrando a esta idea, trata de pensar, a medida que aplicas la idea de hoy, en cosas que estén más allá de tu alcance visual, así como en aquellas que de hecho puedes ver.
5. La verdadera visión no sólo no está limitada por el espacio ni la distancia, sino que no depende en absoluto de los ojos del cuerpo. 2La mente es su única fuente. 3Como ayuda adicional para que te vayas acostumbrando cada vez más a esta idea, dedica varias sesiones de práctica a aplicarla con los ojos cerrados, usando cual-quier tema que te venga a la mente, mirando en tu interior en vez de afuera. 4La idea de hoy es aplicable por igual tanto a lo uno como a lo otro.

LECCIÓN 31

No soy víctima del mundo que veo.

1. La idea de hoy es la introducción a tu declaración de emanci-pación. 2Una vez más, la idea debe aplicarse tanto al mundo que ves fuera de ti como al que ves dentro. 3Al aplicar la idea de hoy lo haremos de una manera que se utilizará cada vez más, con ciertas modificaciones que ya se irán indicando. 4En general, esta manera de practicar comprende dos aspectos: uno en el que apli¬cas la idea de manera más prolongada, y otro en el que haces frecuentes aplicaciones de la idea en el transcurso del día.
2. La idea de hoy requiere dos sesiones de práctica más largas que de costumbre, una por la mañana y otra por la noche. 2Se reco-miendan de tres a cinco minutos para cada una de ellas. 3Durante ese intervalo, mira lentamente a tu alrededor mientras repites la idea dos o tres veces. 4Luego cierra los ojos y aplica la idea a tu mundo interno. 5Te liberarás de ambos al mismo tiempo, pues el interno es la causa del externo.
3. Mientras exploras tu mundo interno permite simplemente que cualquier pensamiento que cruce tu mente llegue hasta tu con-ciencia, obsérvalo por un instante, y luego reemplázalo con el siguiente. 2Trata de no establecer ninguna jerarquía entre ellos. 3Observa su ir y venir tan desapasionadamente como puedas. 4No te detengas en ninguno en particular, sino trata de mantener un ritmo uniforme y calmado, sin ningún marcado interés por tu parte. 5Mientras estés sentado observando tus pensamientos serenamente, repite la idea de hoy en tu interior tan a menudo como quieras, mas sin ninguna sensación de premura.
4. Repítela además tan frecuentemente como puedas en el trans-curso del día. 2Recuerda que al hacerlo estás haciendo una decla-ración de independencia en nombre de tu propia libertad. 3Y en tu libertad radica la libertad del mundo.
5. La idea de hoy es también especialmente útil como respuesta a cualquier tipo de tentación que pueda presentarse. 2Es una decla-ración de que no vas a sucumbir a ella, aprisionándote así a ti mismo.

Aclarando términos en Un Curso de Milagros.

Extraidos del Manual del Maestro.
1. ¿QUIÉNES SON LOS MAESTROS DE DIOS?

1. Un maestro de Dios es todo aquel que decide serlo. 2Sus atri¬butos consisten únicamente en esto: de alguna manera y en algún lugar ha elegido deliberadamente no ver sus propios intereses como algo aparte de los intereses de los demás. 3Una vez que ha hecho esto, su camino ha quedado establecido y su dirección es segura. 4 Una luz ha entrado en las tinieblas. 5Tal vez sea una sola luz, pero con una basta. 6 El maestro de Dios ha hecho un com¬promiso con Dios aunque todavía no crea en Él. 7 Se ha convert¬ido en un portador de salvación. 8 Se ha convertido en un maestro de Dios.

2. Los maestros de Dios proceden de todas partes del mundo 2 y de todas las religiones, aunque algunos no pertenecen a ninguna religión. 3Los maestros de Dios son los que han respondido. 4La Llamada es universal, 5y está activa en todo momento y en todas partes. 6Dicha Llamada invoca a los maestros a que hablen en favor de Ella y a que rediman el mundo. 7Muchos la oyen, pero muy pocos responden. 8Sin embargo, es sólo cuestión de tiempo. 9Todo el mundo responderá al final, pero ese final puede estar muy, muy lejos. 10Ésta es la razón por la que se estableció el plan de los maestros. 11Su función es ahorrar tiempo. 12Cada uno comienza como una sola luz, pero como tiene la Llamada en el mismo centro de su ser, esa luz no puede restringirse. 13Y cada uno de ellos ahorra miles de años tal como el mundo juzga el tiempo. 14Mas para la Llamada en Sí, el tiempo no significa nada.

3. Cada maestro de Dios tiene su propio curso. 2La estructura de éste varía enormemente, 3así como los medios particulares de enseñanza empleados. 4El contenido del curso, no obstante, nunca varía. 5Su tema central es siempre: «El Hijo de Dios es inocente, y en su inocencia radica su salvación». 6Esto se puede enseñar con acciones o con pensamientos; con palabras o sin ellas; en cualquier lenguaje o sin lenguaje; en todo lugar o momento, o en cualquier forma. 7No importa lo que el maestro haya sido antes de oír la Llamada, 8al responder se ha convertido en un salvador. 9Ha visto a alguien más como a sí mismo. 10Ha encontrado, por lo tanto, su propia salvación y la salvación del mundo. «Con su renacer renace el mundo”.

4. Este manual está dedicado a una enseñanza especial, y dirigido a aquellos maestros que enseñan una forma particular del curso universal. 2Existen muchas otras formas, todas con el mismo de¬senlace. 3Su propósito es simplemente ahorrar tiempo. 4No obs¬tante, sólo el tiempo se arrastra pesadamente, y el mundo ya está muy cansado. 5Está viejo, agotado y sin esperanzas. 6Mas el de¬senlace final nunca se puso en duda, pues, ¿qué puede cambiar la Voluntad de Dios? 7Pero el tiempo, con sus ilusiones de cambio y de muerte, agota al mundo y a todas las cosas que habitan en él. 8Al tiempo, no obstante, le llegará su final, y propiciar ese final es la función de los maestros de Dios, 9pues el tiempo está en sus manos. 10Tal fue su elección, y así se les concedió.

2. ¿QUIÉNES SON SUS ALUMNOS?

1. A cada uno de los maestros de Dios le han sido asignados cier¬tos alumnos, los cuales comenzarán a buscarle tan pronto como él haya contestado la Llamada. 2Fueron escogidos para él porque la forma de enseñanza universal que va a impartir es la más apro¬piada para ellos en vista de su nivel de entendimiento. 3Sus alum¬nos le han estado esperando, pues su llegada es segura. 4Una vez más, esto es sólo cuestión de tiempo. 5Tan pronto como él elija desempeñar su papel, sus alumnos estarán listos para desem¬peñar el suyo. 6El tiempo aguarda su elección, pero no a quién ha de servir. 7Cuando esté listo para aprender, se le proveerá de las oportunidades para enseñar.

2. Para entender el plan de enseñanza-aprendizaje de la salva¬ción, es necesario entender el concepto de tiempo que expone el curso. 2La Expiación corrige las ilusiones, no lo que es verdad. 3Corrige, por lo tanto, lo que nunca existió. 4Lo que es más, el plan para esa corrección se estableció y se completó simultáneamente, puesto que la Voluntad de Dios es algo completamente ajeno al tiempo. 5La realidad es también algo ajeno al tiempo, al ser de Él. 6En el instante en que la idea de la separación se intro¬dujo en la mente del Hijo de Dios, en ese mismo instante Dios dio Su Respuesta. 7En el tiempo esto ocurrió hace mucho. 8En la reali¬dad, nunca ocurrió.

3. El mundo del tiempo es el mundo de lo ilusorio. 2Lo que ocu¬rrió hace mucho parece estar ocurriendo ahora. 3Las decisiones que se tomaron en aquel entonces parecen como si aún estuvie¬sen pendientes; como si aún hubiera que tomarlas. 4Lo que hace mucho que se aprendió, se entendió y se dejó de lado, se consi¬dera ahora un pensamiento nuevo, una idea reciente, un enfoque diferente. 5Puesto que tu voluntad es libre, puedes aceptar lo que ha ocurrido en cualquier momento que así lo decidas, y sólo en¬tonces te darás cuenta de que siempre había estado ahí. 6Tal como el curso subraya, no eres libre de elegir el programa de estudios, ni siquiera la forma en que lo vas a aprender. 7Eres libre, no obs¬tante, de decidir cuándo quieres aprenderlo. 8Y al aceptarlo, ya lo habrás aprendido.

4. El tiempo, entonces, se remonta a un instante tan antiguo que está más allá de toda memoria, e incluso más allá de la posibili¬dad de poder recordarlo. 2Sin embargo, debido a que es un instante que se revive una y otra vez, y de nuevo otra vez, parece como si estuviese ocurriendo ahora. 3Y así es como el alumno y el maestro parecen reunirse en el presente, encontrándose el uno con el otro como si nunca antes se hubiesen conocido. 4El alumno llega en el momento oportuno al lugar oportuno. 5Esto es inevita¬ble, pues hizo la elección correcta en aquel viejo instante que ahora revive. 6El maestro hizo asimismo una elección, inevitable en ese pasado remoto. 7Lo que la Voluntad de Dios dispone sólo da la impresión de que toma tiempo para cumplirse. 8Pues, ¿qué podría demorar el poder de la eternidad?

5. Cuando alumno y maestro se encuentran, da comienzo una situación de enseñanza-aprendizaje, 2ya que el maestro no es quien realmente imparte la enseñanza. 3Siempre que dos herma¬nos se juntan con el propósito de aprender, el Maestro de Dios les habla. 4La relación es santa debido a ese propósito, y Dios ha prometido enviar Su Espíritu a toda relación santa. 5En la situa¬ción de enseñanza-aprendizaje, cada uno aprende que dar es lo mismo que recibir. 6Las demarcaciones que habían establecido entre sus papeles, sus mentes, sus cuerpos, sus necesidades; sus intereses y todas las diferencias que pensaban les separaban, se debilitan, se desvanecen y desaparecen. 7Aquellos que han de aprender el mismo curso comparten un mismo interés y un mismo objetivo. 8Y así, el que era el alumno se convierte ahora en un maestro de Dios, pues ha tomado la misma decisión que hizo que su maestro llegase a él. 9Ha visto los intereses de otro como si fuesen los suyos propios.

3. ¿CUÁLES SON LOS NIVELES DE ENSEÑANZA?

1. Los maestros de Dios no tienen un nivel de enseñanza fijo. 2Cada situación de enseñanza-aprendizaje entraña en sus inicios una relación diferente, si bien el objetivo final es siempre el mismo: hacer de la relación una relación santa, en la que ambos puedan ver al Hijo de Dios libre de pecado. 3No hay nadie de quien un maestro de Dios no pueda aprender, de manera que no hay nadie a quien él no pueda enseñar. 4Desde un punto de vista práctico, no obstante, es imposible que pueda llegar a conocer a todo el mundo, o que todo el mundo lo pueda encontrar a él. 5Por lo tanto, el plan dispone que cada maestro de Dios establezca contactos muy específicos. 6En la salvación no hay coincidencias. 7Los que tienen que conocerse se conocerán, ya que juntos tienen el potencial para desarrollar una relación santa. 8Están listos el uno para el otro.

2. El nivel más simple de enseñanza aparenta ser bastante super¬ficial. 2
Consiste en lo que parecen ser encuentros fortuitos: el encuentro de dos supuestos extraños en un ascensor «por casua¬lidad»; el niño que sin mirar adónde va se tropieza con un adulto «por accidente»; dos estudiantes que «de pronto» se encuentran caminando juntos a casa.

3 Estos encuentros no ocurren al azar. 4Cada uno de ellos tiene el potencial de convertirse en una situa¬ción de enseñanza-aprendizaje: 5Quizá los dos supuestos extra¬ños en el ascensor se sonrían el uno al otro; tal vez el adulto no reprenda al niño por haber tropezado con él, y tal vez los estu¬diantes se hagan amigos. 6Es posible, incluso en el nivel de encuentro más fortuito, que dos personas pierdan de vista sus intereses separados aunque sólo sea por un instante. 7Ese ins¬tante será suficiente. 8La salvación ha llegado.
3. Es difícil entender que el concepto de niveles de enseñanza del curso universal esté tan desprovisto de significado en la realidad como lo está el concepto de tiempo. 2La ilusión de uno permite la ilusión del otro. 3Con el tiempo, el maestro de Dios parece comenzar a cambiar de parecer acerca del mundo con una sola decisión, y luego, a medida que la enseña, aprende más y más acerca de esa nueva orientación. 4Hemos hablado ya de la ilusión del tiempo, pero la ilusión de diferentes niveles de enseñanza parece ser algo distinto. 5Quizá la mejor manera de demostrar que estos niveles no pueden existir, es simplemente diciendo que todo nivel en la situación de enseñanza-aprendizaje es parte del plan de Dios para la Expiación, y Su plan no puede tener niveles, por ser un reflejo de Su Voluntad. 6La salvación está siempre lista y siempre presente. 7Los maestros de Dios operan en diferentes niveles, pero el resultado es siempre el mismo.
4. Cada situación de enseñanza-aprendizaje es máxima, en el sen¬tido de que cada persona involucrada aprende lo máximo que puede de la otra en ese momento. 2En ese sentido, y sólo en ese sentido, podemos hablar de niveles de enseñanza. 3Si usamos esta definición de niveles de enseñanza, el segundo nivel es una rela¬ción más prolongada en la que, por algún tiempo, dos personas se embarcan en una situación de enseñanza-aprendizaje bastante intensa, y luego parecen separarse. 4Al igual que en el primer nivel, estos encuentros no son por casualidad, ni lo que aparenta ser el final de la relación es realmente un final. 5Una vez más, cada uno de ellos aprendió lo máximo posible durante el tiempo que estuvieron juntos. 6Los que se han conocido, no obstante, volverán algún día a encontrarse, pues el destino de toda relación es hacerse santa. 7Dios no se equivoca con respecto a Su Hijo.
5. El tercer nivel de enseñanza se da en relaciones que, una vez formadas, son de por vida. 2En estas situaciones de enseñanza-¬aprendizaje se le provee a cada persona de un compañero de aprendizaje determinado que le ofrece oportunidades ilimitadas de aprender: 3Por lo general no hay muchas relaciones de este tipo, ya que su existencia implica que las personas en cuestión han alcanzado simultáneamente un nivel en el que el equilibrio entre aprendizaje y enseñanza es perfecto. 4Esto no significa que necesariamente se den cuenta de ello; de hecho, en la mayor parte de las ocasiones no se dan cuenta. 5Puede que incluso haya bastante hostilidad entre ellos por algún tiempo, o tal vez de por vida. 6Mas si así lo deciden, tienen ante sí la lección perfecta y pueden aprenderla. 7Y si deciden aprenderla, se convierten en los salvadores de los maestros que flaquean y que incluso parecen fracasar. 8Es imposible que un maestro de Dios no encuentre la Ayuda que necesita.

4. ¿CUÁLES SON LAS CARACTERÍSTICAS DE LOS MAESTROS DE DIOS?

1. Las características superficiales de los maestros de Dios no son en modo alguno similares. 2Si se les mira con los ojos del cuerpo, se observa que no hay parecido entre ellos, que vienen de ambientes totalmente distintos, que sus experiencias acerca del mundo varían enormemente y que sus «personalidades» exter¬nas son muy diversas. 3 Durante las primeras etapas en el desem¬peño de su función como maestros de Dios, no han adquirido todavía las profundas características que los establecerán como lo que son.4 Dios concede dones especiales a Sus maestros porque tienen un papel especial que desempeñar en Su plan para la Expiación. 5El que sean especiales es, por supuesto, una condi¬ción estrictamente temporal, establecida en el tiempo a fin de que les lleve más allá de él. 6 Estos dones especiales, nacidos de la relación santa hacia la que se encamina la situación de aprendi¬zaje-enseñanza, se convierten en algo característico de todos los maestros de Dios que han progresado en su aprendizaje. 7Desde este punto de vista todos son iguales.
2. Cualquier diferencia entre los Hijos de Dios es siempre tempo¬ral. 2Puede afirmarse, no obstante, que, en el tiempo, los maestros de Dios más avanzados poseen las siguientes características:

I. Confianza

1. He aquí la base sobre la que descansa su capacidad para llevar a cabo su función. 2 La percepción es el resultado de lo que se ha aprendido. 3De hecho, la percepción es lo que se ha aprendido, ya que causa y efecto nunca se encuentran separados. 4Los maestros de Dios tienen confianza en el mundo porque han aprendido que no está regido por las leyes que el mundo inventó. 5Está regido por un Poder que se encuentra en ellos, pero que no es de ellos. 6Este Poder es el que mantiene todas las cosas a salvo. 7Mediante este Poder los maestros de Dios contemplan un mundo perdo¬nado.
2. Una vez que hemos experimentado ese Poder, es imposible volver a confiar en nuestra insignificante fuerza propia. 2¿Quién trataría de volar con las minúsculas alas de un gorrión, cuando se le ha dado el formidable poder de un águila? 3¿Y quién pondría su fe en las miserables ofrendas del ego, cuando los dones de Dios se encuentran desplegados ante él? 4¿Qué induce a los maestros de Dios a efectuar ese cambio?

A. Desarrollo de la confianza

3. En primer lugar, tienen que pasar por lo que podría calificarse como un «período de des-hacimiento». 2Ello no tiene por qué ser doloroso, aunque normalmente lo es. 3Durante ese período parece como si nos estuviesen quitando las cosas, y raramente se com¬prende en un principio que estamos simplemente reconociendo su falta de valor. 4¿De qué otro modo se iba a poder percibir lo que no tiene valor, a no ser que el perceptor estuviese en una posición desde la que no puede sino ver las cosas de otra manera? 5Aún no ha llegado al punto en el que puede efectuar el cambio interno totalmente. 6Por ello, el plan a veces requiere que se efectúen cambios en lo que parecen ser las circunstancias externas. 7Estos cambios son siempre beneficiosos. 8Una vez que el maestro de Dios ha aprendido esto, pasa a la segunda fase.
4. Ahora el maestro de Dios tiene que pasar por un «período de selección». 2Este período es siempre bastante difícil, pues al haber aprendido que los cambios que se producen en su vida son siem¬pre beneficiosos, tiene entonces que tomar todas sus decisiones sobre la base de si contribuyen a que el beneficio sea mayor o menor. 3Descubrirá que muchas cosas, si no la mayoría de las que antes valoraba, tan sólo obstruyen su capacidad para transferir lo que ha aprendido a las nuevas situaciones que se le presentan. 4Puesto que ha valorado lo que en verdad no vale nada, no gene¬ralizará la lección por temor a lo que cree pueda perder o deba sacrificar. 5Se necesita haber aprendido mucho para poder llegar a entender que todas las cosas, acontecimientos, encuentros y cir¬cunstancias son provechosos. 6Sólo en la medida en que son provechosos, deberá concedérseles algún grado de realidad en este mundo de ilusiones. 7La palabra «valor» no puede aplicarse a nada más.
5. La tercera fase por la que el maestro de Dios tiene que pasar podría llamarse «un período de renuncia». 2Si se interpreta esto como una renuncia a .lo que es deseable, se generará un enorme conflicto. 3Son pocos los maestros de Dios que se escapan comple¬tamente de esta zozobra. 4No tiene ningún sentido, no obstante, separar lo que tiene valor, de lo que no lo tiene, a menos que se dé el paso que sigue naturalmente. 5Por lo tanto, el período de transi¬ción tiende a ser un período en el que el maestro de Dios se siente obligado a sacrificar sus propios intereses en aras de la verdad. 6Todavía no se ha dado cuenta de cuán absolutamente imposible sería una exigencia así. 7Esto sólo lo puede aprender a medida que renuncia realmente a lo que no tiene valor. 8Mediante esa renun¬cia, aprende que donde esperaba aflicción, encuentra en su lugar una feliz despreocupación; donde pensaba que se le pedía algo, se encuentra agraciado con un regalo.
6. Ahora llega «un período de asentamiento». 2Es éste un período de reposo, en el que el maestro de Dios descansa razonablemente en paz por un tiempo. 3Ahora consolida su aprendizaje. 4Ahora comienza a ver el valor de transferir lo que ha aprendido de unas situaciones a otras. 5El potencial de lo que ha aprendido es literal-mente asombroso, y el maestro de Dios ha llegado a un punto en su progreso desde el que puede ver que en dicho aprendizaje radica su escape. 6″Renuncia a lo que no quieres y quédate con lo que sí quieres.» 7¡Qué simple es lo obvio! 8¡Y qué fácil! 9El maes¬tro de Dios necesita este período de respiro. 10Todavía no ha lle¬gado tan lejos como cree. 11Mas cuando esté listo para seguir adelante, marcharán a su lado compañeros poderosos. 12Ahora descansa por un rato, y los convoca antes de proseguir. 13A partir de ahí ya no seguirá adelante solo.
7. La siguiente fase es ciertamente un «período de inestabilidad». 2El maestro de Dios debe entender ahora que en realidad no sabía distinguir entre lo que tiene valor y lo que no lo tiene. 3Lo único que ha aprendido hasta ahora es que no desea lo que no tiene valor y que sí desea lo que lo tiene. 4Su propio proceso de selección, no obstante, no le sirvió para enseñarle la diferencia. 5La idea de sacrificio, tan fundamental en su sistema de pensa¬miento, imposibilitó el que pudiese discernir. 6Pensó que había aprendido a estar dispuesto, pero ahora se da cuenta de que no sabe para qué sirve estar dispuesto. 7Ahora tiene que alcanzar un estado que puede permanecer fuera de su alcance por mucho, mucho tiempo. 8Tiene que aprender a dejar de lado todo juicio, y a preguntarse en toda circunstancia qué es lo que realmente quiere. 9De no ser porque cada uno de los pasos en esta dirección está tan fuertemente reforzado, ¡cuán difícil sería darlos!
8. Finalmente llega «un período de logros» 2Ahora es cuando se consolida su aprendizaje. 3Lo que antes se consideraban simples sombras, se han convertido ahora en ganancias sustanciales, con las que puede contar en cualquier «emergencia»‘ , así como tam¬bién en los períodos de calma. 4En efecto, el resultado de esas ganancias no es otro que la tranquilidad: el fruto de un aprendi¬zaje honesto, de un pensamiento congruente y de una transferen¬cia plena. 5Ésta es la fase de la verdadera paz, pues aquí se refleja plenamente el estado celestial. 6A partir de ahí, el camino al Cielo está libre y despejado y no presenta ninguna dificultad. 7En reali¬dad, ya está aquí. 8¿Quién iba a querer ir a ninguna otra parte, si ya goza de absoluta paz? 9¿Y quién querría cambiar su tranqui-lidad por algo más deseable? 10¿Qué podría ser más deseable?

II. Honestidad

1. Todas las demás características de los maestros de Dios se basan en la confianza. 2Una vez que ésta se ha alcanzado, las otras se suceden naturalmente. 3Sólo los que tienen confianza pueden permitirse ser honestos, pues sólo ellos pueden ver el valor de la honestidad. 4La honestidad no se limita únicamente a lo que dices. 5El verdadero significado del término es congruencia: 6nada de lo que dices está en contradicción con lo que piensas o haces; ningún pensamiento se opone a otro; ningún acto contradice tu palabra ni ninguna palabra está en desacuerdo con otra. 7Así son los verda¬deramente honestos. 8No están en conflicto consigo mismos a nin¬gún nivel. 8Por lo tanto, les es imposible estar en conflicto con nada o con nadie.
2. La paz que experimentan los maestros de Dios avanzados se debe en gran medida a su perfecta honestidad. 2Sólo el deseo de engañar da lugar a la pugna. 3El que es uno consigo mismo, no puede ni siquiera concebir el conflicto. 4El conflicto es el resul¬tado inevitable del auto-engaño, y el auto-engaño es deshonesti¬dad. 5Para un maestro de Dios nada supone un desafío, 6pues ello implicaría que se abrigan dudas, y la confianza en la que los maestros de Dios descansan con absoluta seguridad hace que les sea imposible dudar. 7Por lo tanto, sólo pueden triunfar. 8En esto, como en todo, son honestos. 9Sólo pueden triunfar porque nunca hacen su propia voluntad. 10Eligen por toda la humanidad, por todo el mundo y por todas las cosas que en él habitan; por lo que es inalterable e inmutable más allá de las apariencias, y por el Hijo de Dios y su Creador. 11¿Cómo no iban a triunfar? 12Eligen con perfecta honestidad, tan seguros de sí mismos como de su elección.

III. Tolerancia.

1. Los maestros de Dios no juzgan. 2juzgar es ser deshonesto, pues es asumir un papel que no te corresponde. 3Es imposible juzgar sin engañarse uno a sí mismo. 4Juzgar implica que te has engañado con respecto a tus hermanos. 5¿Cómo, entonces, no te ibas a haber engañado con respecto a ti mismo? 6Juzgar implica falta de confianza, y la confianza sigue siendo la piedra angular de todo el sistema de pensamiento del maestro de Dios. 7Si la pierde, todo su aprendizaje se malogra. 8Sin juicios, todas las cosas son igualmente aceptables, pues en tal caso, ¿quién podría juzgarlas? 9Sin juicios, todos los hombres son hermanos, pues en ese caso, ¿quién se encontraría aparte? 10Juzgar destruye la hones¬tidad y quebranta la confianza. 11El maestro de Dios no puede juzgar y al mismo tiempo esperar aprender.

IV. Mansedumbre

1. Para los maestros de Dios el daño es algo imposible. 2No pue¬den infligirlo ni sufrirlo. 3El daño es el resultado de juzgar. 4Es el acto deshonesto que sigue a un pensamiento deshonesto. 5Es un veredicto de culpabilidad contra un hermano, y por ende, contra uno mismo. 6Representa el fin de la paz y la negación del apren¬dizaje. 7Demuestra la ausencia del plan de aprendizaje Dios y el hecho de haber sido sustituido por la demencia. 8Todo maes¬tro de Dios tiene que aprender -y bastante pronto en su proceso de formación- que hacer daño borra completamente su función de su conciencia. 9Hacer daño le confundirá, le hará abrigar sos¬pechas y sentir ira y temor. 10Hará que le resulte imposible apren¬der las lecciones del Espíritu Santo. 11Tampoco podrá oír al Maestro de Dios, Quien sólo puede ser oído por aquellos que se dan cuenta de que hacer daño, de hecho, no lleva a ninguna parte, y de que nada provechoso puede proceder de ello. 12Los maestros de Dios, por lo tanto, son completamente mansos.
2. Necesitan la fuerza de la mansedumbre, pues gracias a ella la función de la salvación se vuelve fácil. 2Para los que hacen daño, llevar a cabo dicha función es imposible. 3Pero para quienes el daño no tiene significado, la función de la salvación es sencillamente algo natural. 4¿Qué otra elección sino ésta tiene sentido para el que está en su sano juicio? 5¿Quién, de percibir un camino que conduce al Cielo, elegiría el infierno? 6¿Y quién elegiría la debilidad que irremediablemente resulta de hacer daño, cuando puede elegir la fuerza infalible, todo-abarcante e ilimitada de la mansedumbre? 7El poder de los maestros de Dios radica en su mansedumbre, pues han entendido que los pensamientos de mal¬dad no emanan del Hijo de Dios ni de su Creador. 8Por lo tanto, unen sus pensamientos a Aquel que es su Fuente. 9Y así, su voluntad, que siempre fue la de Dios, queda libre para ser como es.

V. Júbilo

1. El júbilo es el resultado inevitable de la mansedumbre. 2La mansedumbre significa que el miedo es ahora imposible. 3¿Qué podría entonces obstaculizar el júbilo? 4Las manos abiertas de la mansedumbre están siempre colmadas. 5Los mansos no experi¬mentan dolor. 6No pueden sufrir. 7¿Cómo no habrían de ser feli¬ces? 8Están seguros de que son amados y de que, por lo tanto, están a salvo. 9El júbilo va unido a la mansedumbre tan inevita¬blemente como el pesar acompaña al ataque. 10Los maestros de Dios confían en Él y están seguros de que Su Maestro va delante de ellos, asegurándose de que no les acontezca ningún daño. 11Disponen de Sus dones y siguen Su camino porque la Voz de Dios los dirige en todo. 12El júbilo es su himno de gratitud. 13Y Cristo los contempla también con agradecimiento. 14La necesidad que Él tiene de ellos es tan grande como la que ellos tienen de Él. 15¡Qué gozo tan inmenso compartir el propósito de la salvación!

VI. Indefensión

1. Los maestros de Dios han aprendido a ser sencillos. 2No tienen sueños que tengan que defender contra la verdad. 3No tratan de forjarse a sí mismos. 4Su júbilo procede de saber Quién los creó. 5¿Y es acaso necesario defender lo que Dios creó? 6Nadie puede convertirse en un maestro de Dios avanzado hasta que no com¬prenda plenamente que las defensas no son más que absurdos guardianes de ilusiones descabelladas. 7Cuanto más grotesco es el sueño, más formidables y poderosas parecen ser sus defensas. 8Sin embargo, cuando el maestro de Dios acepta finalmente mirar más allá de ellas, se da cuenta de que allí no había nada. 9Lenta¬mente al principio, permite que se le desengañe, 10pero a medida que su confianza aumenta, aprende más rápido. 11Cuando se abandonan las defensas no se experimenta peligro. 12Lo que se experimenta es seguridad. 13Lo que se experimenta es paz. 14Lo que se experimenta es dicha. 15Y lo que se experimenta es Dios.

VII. Generosidad

1. La palabra generosidad tiene un significado especial para el maestro de Dios. 2No es el significado usual de la palabra; de hecho, es un significado que tiene que aprenderse, y aprenderse muy bien. 3Al igual que todos los demás atributos de los maes¬tros de Dios, éste se basa a fin de cuentas en la confianza, puesto que sin confianza nadie puede ser generoso en el verdadero sen¬tido de la palabra. 4Para el mundo, generosidad significa «dar» en el sentido de «perder» 5Para los maestros de Dios, generosi¬dad significa dar en el sentido de conservar. 6Se ha hecho hinca¬pié en esta idea a lo largo del texto, así como en el libro de ejercicios, pero tal vez sea más extraña para el pensamiento del mundo que muchas de las otras ideas de nuestro programa de estudios. 7Lo que la hace más extraña es el hecho de que es obvia¬mente lo opuesto a la manera de pensar del mundo. 8De la manera más clara posible y en el más simple de los niveles, la palabra significa exactamente lo opuesto para los maestros de Dios que para el mundo.
2. El maestro de Dios es generoso en interés propio. 2Pero no nos referimos aquí al interés propio del ser del que el mundo habla. 3El maestro de Dios no quiere nada que él no pueda dar, pues se da cuenta de que, por definición, ello no tendría ningún valor para él. 4¿Para qué lo iba a querer? 5Sólo podría perder por su causa. 6No podría ganar nada. 7Por lo tanto, no busca nada que sea sólo para él, ya que eso sería la garantía de que lo perdería. 8No quiere sufrir. 9¿Por qué entonces iba a querer buscarse dolor? 10Pero sí quiere conservar todas las cosas que son de Dios, y que, por ende, son para Su Hijo. 11Ésas son las cosas que le pertenecen. 12Esas si que las puede dar con verdadera generosidad, conser¬vándolas de este modo para sí mismo eternamente.

VIII. Paciencia

1. Los que están seguros del resultado final pueden permitirse el lujo de esperar, y esperar sin ansiedad. 2Para el maestro de Dios tener paciencia es algo natural. 3Todo lo que ve son resultados seguros que ocurrirán en un momento que tal vez aún le sea desconocido, pero que no pone en duda. 4El momento será tan apropiado como la respuesta. 5Y esto es verdad con respecto a todo lo que ocurre ahora u ocurra en el futuro. 6En el pasado no se produjeron tampoco errores ni ocurrió nada que no sirviese para beneficiar al mundo, así como a aquel a quien aparente¬mente le ocurrió. 7Tal vez esto no se entendió así en su momento. 8Con todo, el maestro de Dios está dispuesto a reconsiderar todas sus decisiones pasadas, si éstas le están causando dolor a alguien. 9Tener paciencia es algo natural para aquellos que tienen con¬fianza. 10Seguros de la interpretación final de todas las cosas en el tiempo, ningún resultado, ya visto o por venir, puede causarles temor alguno.

IX. Fe

1. El grado de fe de un maestro de Dios indica cuán avanzado se encuentra en su programa de estudios. 2¿Pone en práctica este aprendizaje sólo en algunos aspectos de su vida mientras man¬tiene otros aparte? 3De ser así, su progreso es lento y su confianza aún no se ha arraigado firmemente. 4La fe es la confianza que el maestro de Dios tiene de que la Palabra de Dios ha de resolver todas las cosas perfectamente. aNo sólo algunas, sino todas. 5Comienza generalmente poniendo su fe en la resolución de sólo algunos problemas, manteniéndola así cuidadosamente restrin¬gida por un tiempo. 6Someter todos los problemas a una sola Res¬puesta es invertir completamente la manera de pensar del mundo. 7Y sólo eso es fe. 8Ninguna otra cosa merece que se le llame por ese nombre. 9Con todo, vale la pena lograr cada avance, por pequeño que sea. 10Estar dispuesto, como indica el texto, no quiere decir que se haya alcanzado la maestría.
2. La verdadera fe, sin embargo, no se desvía. 2Al ser consistente, es completamente honesta. 3Al ser firme, goza de absoluta con¬fianza. 4Al estar basada en la ausencia de temor, es mansa. 5Al gozar de certeza, rebosa júbilo, 6y al tener confianza, es tolerante. 7La fe, por lo tanto, encierra en sí todos los demás atributos de los maestros de Dios, 8y entraña la aceptación de la Palabra de Dios y de la definición que Él tiene de Su Hijo. 9Hacia Ellas es adonde la fe, en el verdadero sentido de la palabra, siempre se dirige. 10En Ellas tiene puestas sus miras, buscando hasta que las encuentra. 11La indefensión naturalmente la acompaña, y su condición es el júbilo. 12Y una vez que las encuentra, descansa con sosegada cer¬teza sólo en Aquello que es digno de toda fe.

X. Mentalidad abierta

1. El papel central que ocupa la mentalidad abierta -quizá el último de los atributos que el maestro de Dios adquiere- puede entenderse fácilmente cuando se reconoce la relación que guarda con el perdón. 2La mentalidad abierta procede de una ausencia de juicios. 3De la misma manera en que los juicios cierran la mente impidiéndole la entrada al Maestro de Dios, de igual modo la mentalidad abierta lo invita a entrar. 4De la misma manera en que la condenación juzga al Hijo de Dios como mal¬vado, de igual modo la mentalidad abierta permite que sea juz¬gado por la Voz de Dios en Su Nombre. 5De la misma manera en que la proyección de la culpabilidad sobre él lo enviaría al infierno, de igual modo la mentalidad abierta permite que la imagen de Cristo le sea extendida. 6Sólo aquellos que tienen una mentalidad abierta pueden estar en paz, pues son los únicos que ven razones para ello.
2. ¿Cómo perdonan los que tienen una mentalidad abierta? 2Han renunciado a todas las cosas que les impediría perdonar. 3Han abandonado realmente el mundo, y han permitido que éste les sea restaurado con tal frescura y en júbilo tan glorioso, que jamás hubiesen podido concebir un cambio así. 4Nada es ahora como era antes. 5Todo lo que antes parecía opaco y sin vida, ahora no hace sino refulgir. 6Lo que es más, todas las cosas les dan la bien¬venida, ya que ha desaparecido toda sensación de amenaza. 7Ya no quedan tinieblas que oculten la faz de Cristo. 8Ya se ha logrado el objetivo. 9El perdón es la meta final del programa de estudios, 10pues allana el camino para lo que se encuentra más allá de todo aprendizaje. 11El programa de estudios no hace nin¬gún esfuerzo por excederse de su verdadero objetivo. 12El perdón es su único objetivo, en el cual converge en última instancia todo aprendizaje. 13Ciertamente eso es suficiente.
3. Habrás notado que la lista de atributos de los maestros de Dios no incluye las características que constituyen la herencia del Hijo de Dios. 2Términos tales como amor, inocencia, perfección, cono¬cimiento y verdad eterna no aparecen en este contexto, 3pues no serían apropiados aquí. 4Lo que Dios ha dado está tan remota¬mente alejado de nuestro programa de estudios, que el aprendi¬zaje no puede sino desaparecer ante su presencia. 5Sin embargo, mientras su presencia esté velada, el enfoque ha de centrarse necesariamente en el programa de estudios. 6La función de los maestros de Dios es llevar al mundo el verdadero aprendizaje. 7Propiamente dicho, lo que llevan es un des-aprendizaje, que es a lo único que se le puede llamar «verdadero aprendizaje» en este mundo. 8A los maestros de Dios se les ha encomendado la fun¬ción de llevar al mundo las buenas nuevas del completo perdón. 9Bienaventurados son en verdad, pues son los portadores de la salvación.

5. ¿CÓMO SE LOGRA LA CURACIÓN?

1. Para que la curación pueda tener lugar, es necesario que se entienda el propósito de la ilusión de la enfermedad. 2Sin ese entendimiento la curación es imposible.

I. El propósito de la enfermedad

1. La curación se logra en el instante en que el enfermo deja de atribuirle valor al dolor. 2¿Quién elegiría sufrir a menos que pen¬sase que con ello podría ganar algo, y algo que tiene valor para él? 3Indudablemente cree que está pagando un precio módico por algo de mayor valor, 4pues la enfermedad es una elección, una decisión. 5Es la elección de la debilidad, procedente de la equivocada convicción de que es fuerza. 6Cuando esto ocurre, se ve a la verdadera fuerza como una amenaza y a la salud como algo peligroso. 7La enfermedad es un método, concebido en la locura, para sentar al Hijo de Dios en el trono de su Padre. 8A Dios se le ve como algo externo, poderoso y feroz, ansioso por quedarse con todo el poder para Sí Mismo. 9Sólo con Su muerte puede Su Hijo conquistarle.
2. ¿Y qué representa la curación dentro de esta loca convicción? 2Simboliza la derrota del Hijo de Dios y el triunfo de su Padre sobre él. 3Representa el desafío supremo -en forma directa- que el Hijo se ve forzado a aceptar. 4Representa todo lo que él se ocultaría a sí mismo para proteger su «vida» 5Si se cura, él es responsable de sus pensamientos. 6Y si es responsable de sus pensamientos, será destruido a fin de demostrarle cuán débil y miserable era. 7Mas si él mismo elige la muerte, su debilidad se convierte en su fuerza. 8Ahora se ha impuesto a sí mismo lo que Dios le habría impuesto, y de esta forma ha usurpado completa¬mente el trono de su Creador.

II. Un cambio de percepción

1. La curación es directamente proporcional al grado de recono¬cimiento alcanzado con respecto a la falta de valor de la enferme¬dad. 2Sólo con decir: «Con esto no gano nada» uno se curaría. 3Pero antes de uno poder decir esto, es preciso reconocer ciertos hechos. 4En primer lugar, resulta obvio que las decisiones son algo propio de la mente, no del cuerpo. 5Si la enfermedad no es más que un enfoque defectuoso de solventar problemas, tiene que ser entonces una decisión. 6Y si es una decisión, es la mente, y no el cuerpo, la que la toma. 7La resistencia a reconocer este hecho es enorme, ya que la existencia del mundo tal como lo percibes depende de que sea el cuerpo el que toma las decisiones. 8Términos tales como «instintos», «reflejos» y otros similares, re¬presentan intentos de dotar al cuerpo con motivadores no mentales. 9En realidad, tales términos no hacen más que enunciar o describir el problema, 10pero no lo resuelven.
2. La base fundamental de la curación es la aceptación del hecho de que la enfermedad es una decisión que la mente ha tomado a fin de lograr un propósito para el cual se vale del cuerpo. 2Y esto es cierto con respecto a cualquier clase de curación. 3El paciente que acepta esto se recupera. 4Si se decide en contra de la recupe-ración, no sanará. 5¿Quién es el médico entonces? 6La mente del propio paciente. 7El resultado acabará siendo el que él decida. 8Agentes especiales parecen atenderle, sin embargo, no hacen otra cosa que dar forma a su elección. 9Los escoge con vistas a darle forma tangible a sus deseos. 10Y eso es lo único que hacen. 11En realidad, no son necesarios en absoluto. 12El paciente podría sencillamente levantarse sin su ayuda y decir: «No tengo nin¬guna necesidad de esto». 13No hay ninguna forma de enfermedad que no se curase de inmediato.
3. ¿Qué es lo único que se necesita para que este cambio de per¬cepción tenga lugar? 2Simplemente esto: el reconocimiento de que la enfermedad es algo propio de la mente, y de que no tiene nada que ver con el cuerpo. 3¿Qué te «cuesta» este reconocimiento? 4Te cuesta el mundo que ves, pues ya nunca más te parecerá que es el mundo el que gobierna a la mente. 5Con este reconocimiento se le atribuye la responsabilidad a quien verdaderamente la tiene: no al mundo, sino a aquel que contempla el mundo y lo ve como no es. 6Pues ve únicamente lo que elige ver. 7Ni más ni menos. 8El mundo no le hace nada. 9Pero él pensaba que le hacía algo. 9ÉI tampoco le hace nada al mundo, ya que estaba equivocado con respecto a lo que el mundo era. 11En esto radica tu liberación de la culpabilidad y de la enfermedad, pues ambas son una misma cosa. 12Sin embargo, para aceptar esta liberación, la insignificancia del cuerpo tiene que ser una idea aceptable.
4. Con esta idea, el dolor desaparece para siempre. 2Pero con esta idea desaparece también cualquier confusión acerca de la crea¬ción. 3¿Cómo podría ser de otra manera? 4Basta con poner causa y efecto en su verdadera secuencia con respecto a algo para que el aprendizaje se generalice y transforme al mundo. 5El valor de la transferencia de una idea verdadera no tiene límites ni final. 6El resultado final de esta lección es el recuerdo de Dios. 7¿Qué significado tienen ahora la culpabilidad, la enfermedad, el dolor, los desastres y todos los sufrimientos? 8Al no tener ningún pro¬pósito, no pueden sino desaparecer. 9Y con ellos desaparecen también todos los efectos que parecían tener. 10Causa y efecto no son sino una réplica de la creación. 11Vistos en su verdadera pers¬pectiva, sin distorsiones y sin miedo, re-establecen el Cielo.

III. La función del maestro de Dios

1. Si el paciente tiene que cambiar de mentalidad para poderse curar, ¿qué puede hacer el maestro de Dios? 2¿Puede cambiar la mentalidad del paciente por él? 3Desde luego que no. 4Para aque¬llos que ya están dispuestos a cambiar de mentalidad, la función del maestro de Dios no es otra que la de regocijarse con ellos, pues se han convertido en maestros de Dios junto con él. 5Con aquellos que no entienden lo que es la curación, no obstante, tiene una función más específica. 6Estos pacientes no se dan cuenta de que ellos mismos han elegido la enfermedad. 7Por el contrario, creen que la enfermedad los ha elegido a ellos. 8No tienen tampoco una mentalidad abierta al respecto. 9El cuerpo les dice lo que tienen que hacer y ellos obedecen. 10No tienen idea de cuán demente es este concepto. 11Sólo con que lo sospecharan, se curarían. 12Pero no sospechan nada. 13Para ellos la separación es absolutamente real.
2. Los maestros de Dios van a estos pacientes representando otra alternativa que dichos pacientes habían olvidado. 2La simple pre¬sencia del maestro de Dios les sirve de recordatorio. 3Sus pensa¬mientos piden el derecho de cuestionar lo que el paciente ha aceptado como verdadero. 4En cuanto que mensajeros de Dios, los maestros de Dios son los símbolos de la salvación. 5Le piden al paciente que perdone al Hijo de Dios en su Nombre. 6Repre¬sentan la Alternativa. 7Con la Palabra de Dios en sus mentes, vienen como una bendición, no para curar a los enfermos sino para recordarles que hay un remedio que Dios les ha dado ya. 8No son sus manos las que curan. 9No son sus voces las que pro¬nuncian la Palabra de Dios, 10sino que dan sencillamente lo que se les ha dado y exhortan dulcemente a sus hermanos a que se aparten de la muerte: 11¡He aquí, Hijo de Dios, lo que la Vida te puede ofrecer! 12¿Prefieres elegir la enfermedad en su lugar?»
3. Los maestros de Dios avanzados no toman en consideración, ni por un instante, las formas de enfermedad en las que sus her¬manos creen. 2Hacerlo sería olvidar que todas ellas tienen el mismo propósito y que, por lo tanto, no son en modo alguno diferentes. 3Los maestros de Dios tratan de oír la Voz de Dios en ese hermano que se engaña a sí mismo hasta el punto de creer que el Hijo de Dios puede sufrir. 4Y le recuerdan que él no se hizo a sí mismo y que aún es tal como Dios lo creó. 5Los maestros de Dios reconocen que las ilusiones no pueden tener efectos. 6La verdad que se encuentra en sus mentes se extiende hasta la ver¬dad que se encuentra en las mentes de sus hermanos, y de este modo no refuerzan sus ilusiones. 7Así éstas se llevan ante la ver¬dad; la verdad no se lleva ante ellas. 8Y de esta manera se disipan, no por medio de la voluntad de otro, sino por medio de la única Voluntad que existe en unión Consigo Misma. 9Ésta es la función de los maestros de Dios: no ver voluntad alguna separada de la suya, ni la suya separada de la de Dios.

6. ¿TIENE SIEMPRE LUGAR LA CURACIÓN?

1. Sí, la curación siempre tiene lugar. 2 Es imposible dejar que las ilusiones se lleven ante la verdad y al mismo tiempo conservar¬las. 3 La verdad demuestra que las ilusiones no tienen ningún valor. 4 El maestro de Dios ha visto la corrección de sus propios errores en la mente del paciente, al reconocerla como lo que es. 5Al haber aceptado la Expiación para sí mismo, también la ha aceptado para el paciente. 6¿Qué ocurre, sin embargo, cuando el paciente usa la enfermedad como una forma de vida, creyendo que la curación es el camino a la muerte? 7Cuando esto ocurre, una curación repentina podría ocasionar una aguda depresión y una sensación de pérdida tan profunda, que el paciente podría incluso tratar de destruirse a sí mismo. 8No teniendo nada por lo que vivir, podría incluso pedir la muerte. 9Por su propio bien, pues, la curación tiene que esperar.
2. La curación se hará a un lado siempre que pueda percibirse como una amenaza. 2En el instante en que se le da la bienvenida, ahí está. 3Dondequiera que se haya ofrecido una curación, ésta se recibirá. 4¿Y qué es el tiempo ante los regalos de Dios? 5Nos hemos referido en muchas ocasiones en el texto a los tesoros que se ofrecen equitativamente, tanto para el que da los regalos de Dios como para el que los recibe. 6Ni uno solo se pierde, pues sólo pueden multiplicarse. 7Ningún maestro de Dios debe sen¬tirse decepcionado si, habiendo ofrecido una curación, parece como si ésta no se hubiese recibido. 8No es su función juzgar cuándo debe aceptarse su regalo. 9Que tenga por seguro que ha sido recibido, y que no ponga en duda que será aceptado cuando se reconozca que es una bendición y no una maldición.
3. La función de los maestros de Dios no es evaluar el resultado de sus regalos. 2Su función es simplemente darlos. 3Una vez que los han dado, han dado también el resultado, puesto que ello es parte del regalo. 4Nadie puede dar si está preocupado por los resultados de lo que da. 5Eso sería limitar lo que da, y, en ese caso, ni el que da ni el que recibe dispondrían del regalo. 6La confianza es parte esencial del acto de dar; de hecho, es la parte que hace posible el compartir; la parte que garantiza que el dador no ha de perder sino que únicamente ganará. 7¿Qué sentido tiene que alguien dé un regalo si luego se queda con él para asegurarse de que sea usado como mejor le parezca a él? 8Eso no es dar sino subyugar.
4. Haber abandonado toda preocupación por el regalo es lo que hace que sea verdaderamente dado. 2Y lo que hace posible dar de verdad es la confianza. 3La curación es el cambio de mentalidad que el Espíritu Santo procura que tenga lugar en la mente del paciente. 4Y es el Espíritu Santo en la mente del donante Quien le da el regalo a él. 5¿Cómo podría perderse? 6 ¿Cómo podría ser ineficaz? 7¿Cómo podría haber sido en vano? 8Las arcas de Dios jamás están vacías. 9Y si les faltase un solo regalo no estarían llenas. 10Dios garantiza, sin embargo, que las arcas estén siempre rebosantes. 11¿Por qué habría de preocuparse, entonces, un Maes¬tro de Dios por lo que sucede con sus regalos? 12Al ser Dios Quien se los da a Sí Mismo, ¿quién iba a dejar de recibirlo todo en este intercambio santo?

7. ¿DEBE REPETIRSE LA CURACIÓN?

1. En realidad, esta pregunta se contesta a sí misma. 2La curación no puede repetirse. 3Si el paciente se ha curado, ¿qué queda por curar? 4Y si la curación siempre tiene lugar, como ya hemos dicho, ¿qué es lo que hay que repetir? 5Si un maestro de Dios se sigue preocupando por el resultado de una curación, no hace sino limitarla. 6Ahora es la mente del mismo maestro de Dios la que necesita ser curada. 7Y esto es lo que él debe facilitar. 8Ahora el paciente es él, y así es como debe considerarse a sí mismo. 9Ha cometido un error y tiene que estar dispuesto a cambiar de men¬talidad al respecto. 10Le faltó la confianza que habría hecho posi¬ble dar verdaderamente, y, por lo tanto, no recibió el beneficio de su regalo.
2. Cada vez que un maestro de Dios trató de ser un canal de curación tuvo éxito. 2De sentirse tentado de dudar de ello, no debería repetir su esfuerzo previo. 3Éste ya fue máximo, pues el Espíritu Santo así lo aceptó y así lo utilizó. 4El maestro de Dios tiene ahora ante sí sólo un camino a seguir. 5Tiene que hacer uso de su razón para decirse a sí mismo que le ha entregado el pro¬blema a Uno que no puede fallar; y debe reconocer que su propia incertidumbre no es amor, sino miedo, y, por consiguiente, odio. 6Su posición se ha hecho, por lo tanto, insostenible, pues le está ofreciendo odio a alguien a quien le ofreció amor. 7Esto es impo¬sible. 8Habiendo ofrecido amor, sólo se puede recibir amor.
3. En esto es en lo que el maestro de Dios tiene que confiar. 2Esto es lo que realmente significa la afirmación de que la única respon¬sabilidad del obrador de milagros es aceptar la Expiación para sí mismo. 3El maestro de Dios es un obrador de milagros porque da los regalos que ha recibido. 4Pero primero tiene que aceptarlos. 5Eso es lo único que tiene que hacer, ya que no hay nada más que él pueda hacer. 6Al aceptar la curación puede darla. 7Si pone esto en duda, que recuerde Quién dio el regalo y Quién lo recibió. 8Así se aclara su duda. 9Pensó que Dios le podía quitar los regalos que le había dado. 10Eso fue un error, pero es un error que no vale la pena conservar. 11Y por lo tanto, lo único que el maestro de Dios puede hacer es reconocerlo como tal y permitir que sea corregido.
4. Una de las tentaciones más difíciles de reconocer es que dudar de la curación debido a que los síntomas siguen estando presentes es un error que se manifiesta en forma de falta de confianza. 2Como tal, es un ataque. 3Normalmente parece ser justamente lo contrario. 4No parece razonable, en un principio, que se nos diga que preocuparnos continuamente es un ataque. 5Tiene todas las apariencias de ser amor. 6Mas el amor sin confianza es imposible, ya que la duda y la confianza no pueden coexistir. 7Y el odio es lo opuesto al amor, sea cual sea la forma en que se manifieste. 8No dudes del regalo y te será imposible dudar de sus resultados. 9Ésta es la certeza que les da a los maestros de Dios el poder para ser obradores de milagros, pues han depositado su confianza en Él.
5. Dudar de uno mismo es la causa fundamental de que se dude del resultado de cualquier problema que se le haya entregado al Maestro de Dios para que lo resuelva. 2Y eso implica necesaria¬mente que se ha puesto la confianza en un ser ilusorio, ya que sólo de un ser así se puede dudar. 3Esta ilusión puede adoptar muchas formas. 4Tal vez temor a ser débil y vulnerable; 5tal vez miedo a fracasar y a sentirse avergonzado en conexión con un sentimiento de ineptitud; 6 quizá vergüenza acompañada de cul¬pabilidad procedente de una falsa humildad. 7La forma del error es irrelevante. 8Lo único que importa es que se le reconozca como lo que es: un error.
6. El error es siempre una forma de preocupación con uno mismo, a costa de la exclusión del paciente. 2Es no reconocer al paciente como parte del verdadero Ser, lo cual representa, por lo tanto, una confusión de identidad. 3En tu mente se ha producido un con¬flicto acerca de lo que eres, y te has engañado con respecto a ti mismo. 4Y te has engañado con respecto a ti mismo porque has negado la Fuente de tu creación. 5Si ofrecieses únicamente cura¬ción, te sería imposible dudar. 6Si realmente quieres que el problema se resuelva, no puedes dudar. 7Si estás seguro de cuál es el problema, no puedes dudar. 8La duda es el resultado de deseos conflictivos. 9Ten certeza con respecto a lo que quieres, y te será imposible dudar.

8. ¿CÓMO PUEDE EVITARSE LA PERCEPCIÓN DE GRADOS DE DIFICULTAD?

1. La creencia de que existen grados de dificultad es la base de la percepción del mundo. 2Dicha creencia se basa en diferencias: en un trasfondo desigual y en un primer plano cambiadizo; en altu¬ras desparejas y en tamaños variados; en grados variables de os¬curidad y luz, y en miles de contrastes, en los que cada cosa vista compite con las demás para sobresalir. 3Un objeto más grande eclipsa a otro más pequeño. 4Una cosa más brillante llama más la atención que otra con menos poder de atracción. 5Y una idea más amenazante, o una que se considera más deseable de acuerdo con las normas del mundo, trastorna completamente el equilibrio mental. 6Lo único que los ojos del cuerpo pueden contemplar son conflictos. 7No recurras a ellos en busca de paz y entendimiento.
2. Las ilusiones son siempre ilusiones de diferencias. 2¿Cómo podría ser de otra manera? 3Una ilusión es por definición un intento de que algo que se considera de suma importancia sea real, si bien se reconoce que es falso. 4La mente, por consiguiente, trata de hacerlo real movida por su intenso deseo de conseguirlo. 5Las ilusiones son parodias de la creación: intentos de hacer que las mentiras sean verdad. 6La mente, al considerar a la verdad como algo inaceptable, se subleva contra ella y se otorga a sí misma una ilusión de victoria. 7Y al considerar a la salud como un agobio, se refugia en sueños febriles. 8Y en esos sueños, la mente se encuentra separada, es diferente de otras mentes, tiene intereses que sólo a ella atañen y es capaz de satisfacer sus nece-sidades a expensas de los demás.
3. ¿De dónde surgen todas estas diferencias? 2Ciertamente pare¬cen encontrarse en el mundo exterior. 3Sin embargo, no hay duda de que es la mente la que juzga lo que los ojos contemplan: 4la que interpreta los mensajes que le transmiten los ojos y la que les adjudica «significado». 5Este significado, no obstante, no existe en el mundo exterior. 6Lo que se considera la «realidad» es simple¬mente lo que la mente prefiere. 7La mente proyecta su propia jerarquía de valores al exterior, y luego envía a los ojos del cuerpo a que la encuentren. 8Éstos jamás podrían ver excepto a base de contrastes. 9Mas la percepción no se basa en los mensajes que los ojos traen. 10La mente es la única que evalúa sus mensa¬jes, y, por lo tanto, sólo ella es responsable de lo que vemos. 11Sólo la mente decide si lo que vemos es real o ilusorio, deseable o indeseable, placentero o doloroso.
4. En las actividades de selección y categorización que la mente lleva a cabo es donde se producen los errores de percepción. 2Y ahí es donde debe efectuarse la corrección. 3La mente clasifica aquello de lo que los ojos del cuerpo le informan, de acuerdo con sus valores preconcebidos; y determina cuál es el lugar más apro¬piado para cada dato sensorial. 4¿Qué base podría ser más defec¬tuosa que ésta? 5Sin darse cuenta de ello, ha pedido que se le proporcione lo que se ajusta a esas categorías. 6Y una vez que ha hecho esto, concluye que las categorías no pueden sino ser cier¬tas. 7Ésta es la base de todos los juicios que establecen diferencias porque los juicios que el mundo emite descansan sobre ella. 8¿Cómo se iba a poder depender de este «razonamiento» confuso y absurdo?
5. No puede haber grados de dificultad en la curación por el sim¬ple hecho de que toda enfermedad es una ilusión. 2¿Sería acaso más difícil desvanecer la creencia que tiene un demente en una alucinación mayor, que la que tiene en una más pequeña? 3¿Podría reconocer más rápidamente la irrealidad de una voz estridente, que la de una voz agradable? 4¿Desecharía más fácil¬mente una orden para que mate que se le pide con un susurro, que una que se le pide a gritos? 5¿Y afectaría el número de triden¬tes que tienen los diablos que él ve la credibilidad de éstos en su percepción? 6Su mente ha calificado todas esas ilusiones de rea¬les, y, por lo tanto, son reales para él. 7Cuando se dé cuenta de que no son más que ilusiones, desaparecerán. 8Y lo mismo ocurre con la curación. 9Las propiedades de las ilusiones que hacen que éstas parezcan diferentes entre sí, son realmente irrelevantes, pues sus propiedades son tan ilusorias como ellas mismas.
6. Los ojos del cuerpo continuarán viendo diferencias. 2Pero la mente que se ha permitido a sí misma ser curada, dejará de acep¬tarlas. 3Habrá quienes parezcan estar más «enfermos» que otros, y los ojos del cuerpo informarán, como antes, de los cambios que se produzcan en su aspecto. 4Mas la mente curada los clasificará a todos de la misma manera: como irreales. 5Éste es el don de su Maestro: el entendimiento de que, al clasificar los mensajes que la mente recibe de lo que parece ser el mundo externo sólo dos cate¬gorías son significativas. 6Y de éstas, sólo una es real. 7De la misma manera en que la realidad es completamente real, inde¬pendientemente de los conceptos de tamaño, forma, tiempo o lugar, pues no pueden existir diferencias en ella, así también las ilusiones carecen de distinciones. 8La única respuesta para cual¬quier clase de enfermedad es la curación. 9La única respuesta para cualquier clase de ilusión es la verdad.

9. ¿SE REQUIEREN CAMBIOS EN LAS CONDICIONES DE VIDA DE LOS MAESTROS DE DIOS?

1. Donde se requieren cambios es en las mentes de los maestros de Dios. 2Esto puede entrañar o no cambios en las condiciones externas. 3Recuerda que nadie está donde está por casualidad y que nada en el plan de Dios es al azar. 4Es bastante improbable que en la formación del nuevo maestro de Dios, los primeros pasos a dar no sean cambios de actitud. 5No hay, sin embargo, una norma fija al respecto, toda vez que el entrenamiento es siempre altamente individualizado. 6Hay quienes son llamados a cambiar las circunstancias de sus vidas casi de inmediato, mas éstos son generalmente casos especiales. 7A la gran mayoría se les proporciona un programa de entrenamiento que evoluciona len¬tamente, en el que se corrigen el mayor número posible de erro¬res previos. 8Las relaciones personales, en especial, tienen que percibirse debidamente, y se tiene que eliminar la piedra angular de la falta de perdón. 9De lo contrario, el viejo sistema de pensa¬miento mantendrá aún una base a donde poder regresar.
2. A medida que el maestro de Dios avanza en su formación, aprende más concienzudamente una lección: a no tomar decisio¬nes por su cuenta. 2En lugar de ello, le pide a su Maestro Su respuesta, y es ésta la que sigue como guía para sus acciones. 3Esto le resulta cada vez más fácil, a medida que aprende a abandonar sus propios juicios. 4Abandonar todo juicio -el requisito previo para poder oír la Voz de Dios- es normalmente un pro-ceso bastante lento, no porque sea difícil, sino porque se tiende a percibir como una afrenta. 5El entrenamiento del mundo tiene por meta el logro de un objetivo diametralmente opuesto al de nuestro programa. 6El mundo enseña que confiar en nuestro pro¬pio juicio es muestra de madurez y fortaleza. 7Nuestro programa enseña que abandonar todo juicio es la condición necesaria para la salvación.

10. ¿CÓMO SE DEJA DE JUZGAR?

1. Los juicios, al igual que los demás mecanismos mediante los cuales se mantiene vigente el mundo de las ilusiones, es algo que el mundo no entiende en absoluto. 2De hecho, se les confunde con la sabiduría y se usan como sustituto de la verdad. 3TaI como el mundo usa el término, un individuo es capaz de tener «buen» juicio o «mal» juicio, y su educación tiene como objeto reforzar el primero y minimizar el segundo. 4Existe, no obstante, una gran confusión con respecto a lo que significan estas catego¬rías. 5Lo que es «buen» juicio para uno, es «malo» para otro. 6Lo que es más, una misma persona puede clasificar la misma acción como muestra de «buen» juicio en una ocasión y de «mal» juicio en otra. 7Tampoco puede enseñarse realmente un criterio consis¬tente para determinar lo que son estas categorías. 8En cualquier momento, el estudiante puede estar en desacuerdo con lo que su supuesto maestro dice acerca de ellas, o el maestro mismo puede ser inconsistente en lo que cree. 9″Buen» juicio, en este contexto, no significa nada. 10″Mal» juicio tampoco.
2. Es necesario que el maestro de Dios se dé cuenta, no de que no debe juzgar, sino de que no puede. 2Al renunciar a los juicios, renuncia simplemente a lo que nunca tuvo. 3Renuncia a una ilu¬sión; o mejor dicho, tiene la ilusión de renunciar a algo. 4En reali¬dad, simplemente se ha vuelto más honesto. 5AI reconocer que nunca le fue posible juzgar, deja de intentarlo. 6Esto no es un sacrificio. 7Por el contrario, se pone en una posición en la que el juicio puede tener lugar a través de él en lugar de ser algo que él emite por su cuenta. 8Y este juicio no es ni «bueno» ni «malo». 9Es el único juicio que existe, y es sólo uno: «El Hijo de Dios es ino¬cente y el pecado no existe».
3. El objetivo de nuestro programa, a diferencia del objetivo del aprendizaje del mundo, es el reconocimiento de que juzgar, en el sentido usual, es imposible. 2Esto no es una opinión sino un hecho. 3Para poder juzgar cualquier cosa correctamente, uno ten¬dría que ser consciente de una gama inconcebiblemente vasta de cosas pasadas, presentes y por venir. 4Uno tendría que reconocer de antemano todos los efectos que sus juicios podrían tener sobre todas las personas y sobre todas las cosas que de alguna manera estén involucradas en ellos. 5Y tendría que estar seguro de que no hay distorsión alguna en su percepción, para que sus juicios fuesen completamente justos con todos sobre los que han de recaer ahora o sobre los que hayan de recaer en el futuro. 6¿Quién puede hacer eso? 7¿Quién, excepto en delirios de grandeza, pre¬tendería ser capaz de todo esto?
4. ¿Recuerdas cuántas veces pensaste que estabas al tanto de todos los «hechos». que necesitabas para juzgar algo y cuán equi¬vocado estabas? 2¿Quién no ha tenido esta experiencia? 3¿Tienes idea de cuántas veces pensaste que tenías razón, sin jamás darte cuenta de que estabas equivocado? 4¿Por qué habrías de querer usar una base tan arbitraria para tomar tus decisiones? 5Formar juicios no es muestra de sabiduría; la renuncia a todo juicio lo es. 6Forma, pues, un solo juicio más. 7Y es éste: hay Alguien a tu lado Cuyo juicio es perfecto. 8Él conoce todos los hechos, pasados, pre¬sentes y por venir. 9Conoce los efectos que Sus juicios han de tener sobre todas las personas y sobre todas las cosas que de alguna manera estén involucradas. 10Y Él es absolutamente justo con todos, pues en Su percepción no hay distorsiones.
5. Abandona, por lo tanto, todo juicio, no con pesar sino con un suspiro de gratitud. 2Ahora estás libre de una carga tan pesada, que sólo podría haberte hecho tambalear y caer debajo de ella. 3Y todo era una ilusión. 4Nada más. 5Ahora el maestro de Dios puede levantarse aliviado y marchar hacia adelante con paso ligero. 6Mas éste no es su único beneficio. 7Su sensación de preocupación ha desaparecido, pues no tiene ninguna razón para ello. 8La ha abandonado, junto con sus juicios. 9Se entregó a Aquel en Cuyo juicio ha elegido ahora confiar, en lugar del suyo propio. 10Ya no comete errores. 11Su Guía es infalible. 12Y donde vino a juzgar, ahora va a bendecir. 13Donde ahora ríe, antes venía a llorar.
6. No es difícil renunciar a los juicios. 2Lo que sí es difícil es afe¬rrarse a ellos. 3El maestro de Dios los abandona gustosamente en el instante en que reconoce su costo. 4Toda la fealdad que ve a su alrededor es el resultado de ellos, 5al igual que todo el dolor que contempla. 6De los juicios se deriva toda soledad y sensación de pérdida; el paso del tiempo y el creciente desaliento; la desespe¬ración enfermiza y el miedo a la muerte. 7Y ahora, el maestro de Dios sabe que todas esas cosas no tienen razón de ser. 8Ni una sola es verdad. 9Habiendo abandonado su causa, todas ellas se desprenden de él, ya que nunca fueron sino los efectos de su elección equivocada. 10Maestro de Dios, este paso te brindará paz. 11¿Cómo iba a ser difícil anhelar sólo esto?

11. ¿ES POSIBLE LA PAZ EN ESTE MUNDO?

1. Ésta es una pregunta que todo el mundo debe hacerse. 2Es ver¬dad que la paz no parece ser posible aquí. 3Sin embargo, la Pala¬bra de Dios promete otras cosas que, al igual que ésta, parecen imposibles. 4Su Palabra ha prometido paz. 5Ha prometido tam¬bién que la muerte no existe, que la resurrección tendrá lugar y que el renacimiento es la herencia del hombre. 6El mundo que ves no puede ser el mundo que Dios ama, y, sin embargo, Su Palabra nos asegura que Él ama al mundo. 7La Palabra de Dios ha prometido que aquí es posible la paz, y lo que Él promete no puede ser imposible. 8Mas es cierto que hay que contemplar el mundo de otra manera, si es que se han de aceptar Sus promesas. 9Lo que el mundo es, ya ha sido determinado. 10Tú no puedes elegir lo que debe ser. 11Pero sí puedes elegir cómo lo quieres ver. 12De hecho, eso tienes que elegirlo.
2. Volvemos nuevamente al tema de los juicios. 2Esta vez pregún¬tate qué es más probable que sea verdad: tus juicios o la Palabra de Dios. 3Pues ambos afirman cosas diferentes acerca del mundo, y tan opuestas que no tiene objeto tratar de reconciliarlas. 4Dios ofrece salvación al mundo, tus juicios quieren condenarlo. 5Dios afirma que la muerte no existe; tu juicio ve a la muerte como el final inevitable de la vida. 6La Palabra de Dios te asegura que Él ama al mundo; tus juicios afirman que el mundo no es digno de ser amado. 7¿Quién tiene razón? 8Pues uno de los dos tiene que estar equivocado. 9No puede ser de otra manera.
3. El texto explica que el Espíritu Santo es la Respuesta a todos los problemas a los que tú has dado lugar. 2Estos problemas no son reales, pero eso no significa nada para los que creen en ellos. 3Y todo el mundo cree en lo que ha hecho, pues lo hizo creyendo en ello. 4A esta extraña y paradójica situación que no tiene sen¬tido ni significado, de la cual, no obstante, no parece que haya forma de escaparse, Dios ha enviado Su juicio para reemplazar al tuyo. 5Con gran ternura, Su juicio sustituye al tuyo. 6Y por me¬dio de esa sustitución, lo incomprensible se vuelve comprensi¬ble. 7¿Es posible la paz en este mundo? 8En tu juicio no lo es ni lo será nunca. 9Pero en el juicio de Dios, lo único que se refleja aquí es paz.
4. La paz es imposible para los que ven conflictos 2e inevitable para los que ofrecen paz. 3¡Cuán fácilmente, pues, te puedes escapar del juicio que tienes acerca del mundo! 4No es el mundo lo que hace que la paz parezca imposible. 5El mundo que ves es lo que es imposible. 6 No obstante, el juicio de Dios acerca de este mundo distorsionado lo ha redimido y preparado para que le dé la bienvenida a la paz. 7Y la paz desciende sobre él en jubilosa respuesta. 8Ahora la paz puede estar aquí, ya que ha entrado un Pensamiento de Dios. 9¿Qué otra cosa sino un Pensamiento de Dios podría trocar el infierno en Cielo sólo por ser lo que es? 10La tierra se postra ante su Presencia, que llena de gracia se inclina en respuesta, para elevarla de nuevo. 11Ahora la pregunta es diferen¬te. 12Ya no es: «¿Es posible la paz en este mundo?», sino: «¿Cómo sería posible que no hubiese paz aquí?»

1. MENTE – ESPÍRITU

1. El término mente se utiliza para representar el principio activo del espíritu, el cual le suministra a éste su energía creativa. 2Cuan¬do el término va con mayúscula, se refiere a Dios o a Cristo (es decir, a la Mente de Dios o a la Mente de Cristo). 3El espíritu es el Pensamiento de Dios que Él creó semejante a Sí Mismo. 4El espí¬ritu unificado es el único Hijo de Dios, o Cristo.
2. En este mundo, puesto que la mente está dividida, los Hijos de Dios parecen estar separados. 2Sus mentes, asimismo, no parecen estar unidas. 3En ese estado ilusorio, el concepto de una «mente individual» parece tener sentido. 4En el curso, por lo tanto, se describe a la mente como si consistiera de dos partes: el espíritu y el ego.
3. El espíritu es la parte que aún se mantiene en contacto con Dios a través del Espíritu Santo, Quien, aunque mora en esa parte, tam¬bién ve la otra. 2No se usa el término «alma» excepto en citas di¬rectas de la Biblia, por ser un término sumamente polémico. 3En cualquier caso, sería un equivalente de «espíritu», entendiéndose que, al formar parte del ámbito de Dios, es eterna y nunca nació.
4. La otra parte de la mente es completamente ilusoria y sólo teje ilusiones. 2El espíritu conserva su potencial creativo, pero su Voluntad, que es la de Dios, parecerá estar cautiva mientras la mente no esté unificada. 3La creación continúa imperturbable porque ésa es la Voluntad de Dios. 4 Dicha Voluntad está siempre unificada, y, por lo tanto, no tiene significado en este mundo. 5No tiene grados ni opuestos.
5. La mente puede gozar de rectitud o estar errada, dependiendo de la voz que escuche. 2La mentalidad recta escucha al Espíritu Santo, perdona al mundo, y en su lugar ve el mundo real a través de la visión de Cristo. 3Ésta es la visión final, la última percep¬ción, la condición en la que Dios Mismo da el paso final. 4Ahí, al tiempo y a lo ilusorio les llega su fin.
6. La mentalidad errada escucha al ego y teje ilusiones; percibe el pecado, justifica la ira, y considera que la culpabilidad, la enfer¬medad y la muerte son reales. 2Tanto este mundo como el mundo real son ilusorios, pues la mentalidad recta simplemente pasa por alto o perdona lo que nunca ocurrió. 3Por lo tanto, la mentali¬dad recta no es la Mentalidad-Uno de la Mente de Cristo, Cuya Voluntad es una con la de Dios.
7. La única libertad que aún nos queda en este mundo es la liber¬tad de elegir, y la elección es siempre entre dos alternativas o dos voces. 2La Voluntad no está involucrada en la percepción a nin¬gún nivel, y no tiene nada que ver con el proceso de elegir. 3La conciencia es el mecanismo receptor, el cual recibe mensajes tanto del plano superior como del inferior, del Espíritu Santo o del ego. 4La conciencia tiene niveles y puede cambiar drásticamente de uno a otro, pero no puede trascender el dominio de lo perceptual. 5En su nivel más elevado, se vuelve consciente del mundo real, y puede ser entrenada para hacer eso cada vez con mayor frecuencia. 6Sin embargo, el hecho mismo de que tenga niveles y de que pueda ser entrenada demuestra que no puede alcanzar el conocimiento.

2. EL EGO – EL MILAGRO

1. Las ilusiones no perdurarán. 2Su final es indudable y eso es lo único que es seguro en su mundo. 3Por eso es por lo que es el mundo del ego. 4¿Qué es el ego? 5El ego no es más que un sueño de lo que en realidad eres. 6Un pensamiento de que estás sepa¬rado de tu Creador y un deseo de ser lo que Él no creó. 7El ego es un producto de la locura, no de la realidad. 8Es tan sólo un nom¬bre para lo innombrable. 9Un símbolo de lo imposible; una elec¬ción de opciones que no existen. 10Le damos un nombre sólo para que nos ayude a entender que no es más que un pensamiento ancestral según el cual aquello que se ha inventado es inmortal. 11Mas ¿qué podría proceder de ello, excepto un sueño que, al igual que todos los demás sueños, tan sólo puede terminar en la muerte?
2. ¿Qué es el ego? 2El ego no es nada, pero se manifiesta de tal forma que parece ser algo. 3En un mundo de formas no se puede negar al ego, pues sólo él parece real. 4Mas ¿podría el Hijo de Dios tal como su Padre lo creó morar en una forma o en un mundo de formas? 5Si alguien te pide que definas al ego y expliques cómo se originó, es porque cree que el ego es real e intenta, por definición, asegurarse de que su naturaleza ilusiva quede oculta tras las pala¬bras que parecen otorgarle realidad.
3. Ninguna definición que se haya hecho de una mentira puede hacer que ésta sea verdad. 2Ni tampoco puede haber una verdad que las mentiras puedan realmente ocultar. 3La irrealidad del ego no se niega con palabras, ni su significado se vuelve claro por el hecho de que su naturaleza parezca tener una forma. 4¿Quién puede definir lo indefinible? 5Sin embargo, incluso para esto hay una respuesta.
4. No podemos formular realmente una definición de lo que es el ego, pero sí podemos decir lo que no es. 2Y esto lo podemos ver con perfecta claridad. 3Basándonos en eso podemos deducir lo que es. 4Observa su opuesto y verás la única respuesta que tiene sentido.
5. A lo opuesto al ego, desde cualquier punto de vista -origen, efectos y consecuencias- le llamamos milagro. 2En él encontra¬mos todo lo que no tiene que ver con el ego en este mundo. 3El milagro es lo opuesto al ego, y sólo en él podemos observar lo que era el ego, pues en él vemos lo que éste aparentemente hacía; y la causa y sus efectos no pueden sino seguir siendo una misma cosa.
6. Donde antes había oscuridad, ahora vemos luz. 2¿Qué es el ego? 3Lo que antes era la oscuridad. 4¿Dónde está el ego? 5Donde antes estaba la oscuridad. 6¿Qué es ahora y dónde puede encon¬trársele? 7No es nada y no se le puede encontrar en ninguna parte. 8Ahora la luz ha llegado, y su opuesto se ha ido sin dejar ni rastro. 9Donde antes había maldad, ahora hay santidad. 10¿Qué es el ego? 11Lo que antes era la maldad. 12¿Dónde está el ego? 13En una pesa¬dilla que sólo parecía ser real mientras la estabas soñando. 14Donde antes había crucifixión ahora está el Hijo de Dios. 15¿Qué es el ego? 16¿Quién tiene necesidad de preguntar? 17¿Dónde está el ego? 18¿Quién necesita ir en busca de ilusiones ahora que los sue¬ños han desaparecido?
7. ¿Qué es un milagro? 2Un milagro es un sueño también. 3Pero si observas todos los aspectos de ese sueño, jamás volverás a dudar. 4Observa el bondadoso mundo que se extiende ante ti mientras caminas envuelto en mansedumbre. 5Observa a los ayudantes que encuentras a lo largo del camino que recorres, felices ante la cer-teza del Cielo y la garantía de paz. 6Y observa también, por un instante, lo que por fin dejaste atrás y finalmente pasaste de largo.
8. Esto es lo que era el ego: el odio cruel, la necesidad de ven¬ganza y los gritos de dolor, el miedo a la muerte y el deseo de matar, la ilusión de no tener hermanos, y el yo que parecía estar solo en el universo. 2El milagro corrige este terrible error con respecto a ti mismo con la misma dulzura con la que una madre amorosa adormece con su canto a su criatura. 3¿No preferirías escuchar un canto así? 4¿No contestaría ese canto todo lo que pensabas preguntar, haciendo incluso que la pregunta dejase de tener sentido?
9. Tus preguntas no tienen respuesta, ya que han sido planteadas para acallar la Voz de Dios, la Cual nos hace a todos una sola pregunta: «¿Estás listo ya para ayudarme a salvar el mundo?» 2Pregunta esto en vez de preguntar qué es el ego, y verás un súbito resplandor envolver al mundo que el ego fabricó. 3Ahora no se le niega a nadie ningún milagro. 4El mundo se ha salvado de todo lo que tú pensabas que era. 5Y lo que es, ha sido siempre absolutamente puro y jamás ha sido condenado.
10. El milagro perdona; el ego condena. 2No se necesita ninguna otra definición para ninguno de ellos excepto ésta. 3Mas ¿qué defi¬nición podría ser más cierta, o estar más a tono con lo que es la salvación? 4Con esto el problema y la respuesta se llevan uno al lado del otro, y al estar finalmente juntos, la elección es obvia. 5¿Quién elegiría el infierno de reconocer que eso es lo que está eligiendo? 6¿Y quién no seguiría adelante un poco más, cuando le ha sido dado comprender que el camino es corto y que el Cielo es su meta?

3. EL PERDÓN -. LA FAZ DE CRISTO

1. El perdón es el medio que nos lleva a Dios y que nos permite alcanzarle, mas es algo ajeno a Él. 2Es imposible concebir que algo creado por Él pueda necesitar perdón. 3El perdón, entonces, es una ilusión, pero debido a su propósito, que es el del Espíritu Santo, hay algo en ella que hace que sea diferente. 4A diferencia de las demás ilusiones, nos aleja del error en vez de acercarnos a él.
2. Al perdón podría considerársele una clase de ficción feliz: una manera en la que los que no saben pueden salvar la brecha entre su percepción y la verdad. 2No pueden pasar directamente de la percepción al conocimiento porque no creen que ésa sea su voluntad. 3Esto hace que Dios parezca ser un enemigo en lugar de lo que realmente es. 4Y es precisamente esta percepción demente la que hace que no estén dispuestos a simplemente ascender y retornar a Él en paz.
3. Y de este modo, necesitan una ilusión de ayuda porque se encuentran desvalidos; un Pensamiento de paz porque están en conflicto. 2Dios sabe lo que Su Hijo necesita antes de que él se lo pida. 3Dios no se ocupuntad es que se comprenda. 4Y eso basta. 5Las formas se adaptan a las necesidades, pero el conte¬nido es inmutable, tan eterno como su Creador.
4. Antes de que el recuerdo de Dios pueda retornar es necesario ver la faz de Cristo. 2La razón es obvia. 3Para ver la faz de Cristo se requiere percepción. 4El conocimiento no es algo que se pueda ver. 5Pero la faz de Cristo es el gran símbolo del perdón. 6Es la salvación. 7Es el símbolo del mundo real. 8El que la ve, deja de ver el mundo. 9Está tan cerca ya del umbral del Cielo como es posible estar mientras aún esté afuera. 10Mas desde ahí, un paso más basta para entrar. 11Es el paso final. 12Y ése se lo dejamos a Dios.
5. El perdón es un símbolo también, pero en cuanto que símbolo exclusivo de la Voluntad del Padre, no puede ser dividido. 2Y así, la Unidad que refleja se convierte en Su Voluntad. 3Es lo único que aún está en el mundo en parte, y que, al mismo tiempo es el puente que conduce al Cielo.
6. La Voluntad de Dios es lo único que existe. 2Lo único que pode¬mos hacer es pasar de la nada al todo; del infierno al Cielo. 3¿Es esto una jornada? 4No, en verdad no lo es, pues la verdad no va a ninguna parte. 5Pero las ilusiones cambian según el lugar o la época. 6El paso final no es más que otro cambio. 7Por ser una percepción, es en parte irreal. 8Sin embargo, esa parte desapare¬cerá. 9Lo que entonces quedará será la paz eterna y la Voluntad de Dios.
7. Ahora ya no hay deseos, pues los deseos cambian. 2Incluso lo que una vez se deseó puede volverse indeseable. 3Esto es así por¬que el ego jamás puede estar en paz. 4Pero la Voluntad es cons¬tante, por ser el don de Dios. 5Y lo que Él da es siempre como Él Mismo. 6Este es el propósito de la faz de Cristo. 7 Es el regalo de Dios para la salvación de Su Hijo. 8Contempla únicamente esto y habrás sido perdonado.
8. ¡Cuán hermoso se vuelve el mundo en ese instante en el que ves la verdad acerca de ti mismo reflejada en él! 2Ahora estás libre de pecado y contemplas tu impecabilidad *. 3Ahora eres santo y así lo percibes. 4Y ahora la mente retorna a su Creador: la unión de Padre e Hijo; la Unidad de unidades que se encuentra detrás de toda unión, aunque más allá de todas ellas. 5No se ve a Dios, sino que únicamente se le comprende. 6No se ataca a Su Hijo, sino que se le reconoce.

4. LA PERCEPCIÓN VERDADERA – EL CONOCIMIENTO

1. El mundo que ves no es más que la ilusión de un mundo. 2Dios no lo creó, pues lo que Él crea tiene que ser tan eterno como Él. 3En el mundo que ves, no obstante, no hay nada que haya de perdurar para siempre. 4Algunas cosas durarán en el tiempo algo más que otras. 5Pero llegará el momento en el que a todo lo visi¬ble le llegue su fin.
2. Los ojos del cuerpo no son, por lo tanto, el medio a través del cual se puede ver el mundo real, pues las ilusiones que contem¬plan sólo pueden conducir a más ilusiones de la realidad. 2Y eso es lo que hacen. 3Pues todo lo que los ojos del cuerpo ven, no sólo no ha de durar, sino que además se presta a que se tengan pensa-mientos de pecado y culpabilidad. 4Todo lo que Dios creó, por otra parte, está por siempre libre de pecado y, por ende, por siempre libre de culpabilidad.
3. El conocimiento no es el remedio para la percepción falsa, puesto que al proceder de distintos niveles, jamás pueden encon¬trarse. 2La única corrección posible para la percepción falsa es la percepción verdadera. 3Ésta no perdurará. 4Pero mientras dure, su propósito será sanar. 5La percepción verdadera es un remedio que se conoce por muchos nombres. 6El perdón, la salvación, la Expiación y la percepción verdadera son todos una misma cosa. 7Son el comienzo de un proceso cuyo fin es conducir a la Unici¬dad * que los transciende a todos. 8La percepción verdadera es el medio por el que se salva al mundo de las garras del pecado, pues el pecado no existe. 9Y esto es lo que la percepción verda¬dera ve.
4. El mundo se yergue como un sólido muro ante la faz de Cristo. 2Pero la percepción verdadera lo ve sólo como un frágil velo, tan fácil de descorrer que no podría durar más de un instante. 3Por fin se ve el mundo tal como es. 4Y ahora no puede sino desapare¬cer, pues en su lugar ha quedado un espacio vacío que ha sido despejado y preparado. 5Donde antes se percibía destrucción, aparece ahora la faz de Cristo, y en ese instante el mundo queda olvidado y el tiempo acaba para siempre al disolverse el mundo en la nada de donde provino.
5. Un mundo perdonado no puede durar mucho. 2Era la morada de los cuerpos. 3Pero el perdón mira más allá de ellos. 4En eso radica su santidad; así es como sana. 5El mundo de los cuerpos es el mundo del pecado, pues sólo si el cuerpo existiese sería posi¬ble el pecado. 6El pecado acarrea culpabilidad, tan irremediable¬mente como el perdón acaba con ella. 7Y una vez que ha desaparecido todo rastro de culpabilidad, ¿qué queda que pueda seguir manteniendo al mundo separado y fijo en su lugar? 8Pues la idea de lugar habrá desaparecido también, junto con el tiempo. 9El cuerpo es lo único que hace que el mundo parezca real, pues, al ser algo separado, no puede permanecer donde la separación es imposible. 10El perdón prueba que es imposible porque no lo ve. 11Y lo que entonces pasas por alto, deja de ser comprensible para ti, tal como una vez estabas seguro de su presencia.
6. Éste es el cambio que brinda la percepción verdadera: lo que antes se había proyectado afuera, ahora se ve adentro, y ahí el perdón deja que desaparezca. 2Ahí se establece el altar al Hijo, y ahí se recuerda a su Padre. 3Ahí se llevan todas las ilusiones ante la verdad y se depositan ante el altar. 4Lo que se ve como que está afuera no puede sino estar más allá del alcance del perdón, pues parece ser por siempre pecaminoso. 5¿Qué esperanza puede haber mientras se siga viendo el pecado como algo externo? 6¿Qué remedio puede haber para la culpabilidad? 7Mas al ver a la culpa¬bilidad y al perdón dentro de tu mente, éstos se encuentran juntos por un instante, uno al lado del otro, ante un solo altar. 8Ahí, por fin, la enfermedad y su único remedio se unen en un destello de luz curativa. 9Dios ha venido a reclamar lo que es Suyo. 10El per¬dón se ha consumado.
7. Y ahora el conocimiento de Dios, inmutable, absoluto, puro y completamente comprensible, entra en su reino. 2Ya no hay per¬cepción, ni falsa ni verdadera. 3Ya no hay perdón, pues su tarea ha finalizado. 4Ya no hay cuerpos, pues han desaparecido ante la deslumbrante luz del altar del Hijo de Dios. 5Dios sabe que ese altar es el Suyo, así como el de Su Hijo. 6Y ahí se unen, pues ahí el resplandor de la faz de Cristo ha hecho desaparecer el último instante del tiempo, y ahora la última percepción del mundo no tiene propósito ni causa. 7Pues ahí donde el recuerdo de Dios ha llegado finalmente, no hay jornada, ni creencia en el pecado, ni paredes, ni cuerpos. aY la sombría atracción de la culpabilidad y de la muerte se extingue para siempre.
8. ¡Oh hermanos míos, si tan sólo supierais cuánta paz os envolverá y os mantendrá a salvo, puros y amados en la Mente de Dios, no haríais más que apresuraros a encontraros con Él en Su altar! 2Santificados sean vuestros nombres y el Suyo, pues se unen ahí, en ese santo lugar. 3Ahí Él se inclina para elevaros hasta Él, liberándoos de las ilusiones para llevaros a la santidad; libe¬rándoos del mundo para conduciros a la eternidad; liberándoos de todo temor y devolviéndoos al amor.

5. JESÚS – CRISTO

1. No necesitas ayuda para entrar en el Cielo, pues jamás te ausen¬taste de él. 2Pero sí necesitas una ayuda que proceda de más allá de ti, pues te encuentras limitado por falsas creencias con res¬pecto a tu Identidad, la cual sólo Dios estableció en la realidad. 3Los ayudantes que se te proveen varían de forma, aunque ante el altar son uno solo. 4Más allá de cada uno de ellos se encuentra un Pensamiento de Dios, y esto jamás ha de cambiar. 5Pero sus nombres difieren por un tiempo, puesto que el tiempo necesita símbolos, siendo de por sí irreal. 6Sus nombres son legión, pero no nos extenderemos más allá de los nombres que el curso en sí emplea. 7Dios no provee ayuda, pues no sabe de necesidades. 8Sin embargo, Él crea todos los Ayudantes que Su Hijo pueda necesitar, mientras éste siga creyendo que sus fantasías son rea¬les. 9Dale gracias a Dios por ellos, pues son quienes te conducirán de regreso a tu hogar.
2. El nombre de Jesús es el nombre de uno que, siendo hombre, vio la faz de Cristo en todos sus hermanos y recordó a Dios. 2Al identificarse con Cristo, dejó de ser un hombre y se volvió uno con Dios. 3El hombre era una ilusión, pues parecía ser un ser separado que caminaba por su cuenta, dentro de un cuerpo que aparentemente mantenía a su ser separado de su Ser, como hacen todas las ilusiones. 4Pero ¿quién puede salvar a menos que, al ver las ilusiones, las identifique como lo que son? 5Jesús sigue siendo un Salvador porque vio lo falso y no lo aceptó como la verdad. 6Cristo necesitó su forma para poder presentarse ante los hom¬bres y salvarlos de sus ilusiones.
3. En su completa identificación con el Cristo -el perfecto Hijo de Dios, Su única creación y Su felicidad, por siempre como Él y uno con Él- Jesús se convirtió en lo que todos vosotros no podéis sino ser. 2Mostró el camino para que le siguieras. 3Él te conduce de regreso a Dios porque vio el camino ante sí y lo siguió. 4Jesús hizo una clara distinción, todavía velada para ti, entre lo falso y lo verdadero. 5Te ofreció una demostración palpable de que es imposible matar al Hijo de Dios, y de que el pecado, la maldad, la malicia, el miedo o la muerte no pueden alterar su vida en modo alguno.
4. Todos tus pecados, por lo tanto, te han sido perdonados, ya que jamás tuvieron consecuencia alguna. 2Y así, no fueron más que sueños. 3Levántate con aquel que te mostró esto, ya que se lo debes por haber compartido contigo tus sueños para que pudie¬ran ser disipados. 4Y todavía los comparte, para mantenerse en unión contigo.
5. ¿Es él el Cristo? 2Por supuesto que sí, junto contigo. 3Su vida en la tierra no fue lo suficientemente larga como para poder ense¬ñar la poderosa lección que aprendió por todos vosotros. 4Mas él permanecerá contigo para conducirte desde el infierno que tú hiciste hasta Dios. 5Y cuando unas tu voluntad a la suya, verás a través de su visión, pues los ojos de Cristo se comparten. 6Cami¬nar con él es algo tan natural como caminar con un hermano al que conoces desde que naciste, pues eso es en verdad lo que él es. 7Se han hecho amargos ídolos de aquel que sólo quiere ser un hermano para el mundo. 8Perdónale tus fantasías, y comprende lo mucho que amarías a un hermano así. 9Pues él por fin le brin¬dará descanso a tu mente y la llevará contigo ante tu Dios.
6. ¿Es él el único Ayudante de Dios? 2¡Por supuesto que no! 3Pues Cristo adoptará muchas formas con diferentes nombres hasta que se reconozca la unicidad * de todas ellas. 4Mas para ti, Jesús es el portador del único mensaje de Cristo acerca del Amor de Dios. 5No tienes necesidad de ningún otro. 6Es posible leer sus palabras y beneficiarse de ellas sin aceptarle en tu vida. 7Mas él te ayudaría todavía más si compartieses con él tus penas y alegrías, y renun¬ciases a ambas para hallar la paz de Dios. 8Con todo, lo que él quiere que aprendas más que nada sigue siendo la lección que vino a enseñar, la cual reza así:

9La muerte no existe porque el Hijo de Dios es como su Padre. 10No puedes hacer nada que pueda alterar el Amor Eterno. 11Olvida tus sueños de pecado y de cul¬pabilidad, y en su lugar ven conmigo a compartir la resurrección del Hijo de Dios. 12Y trae contigo todos aquellos que Él te ha enviado para que cuides de ellos como yo cuido de ti.

6. EL ESPÍRITU SANTO

1. Jesús es la manifestación del Espíritu Santo, a Quien él invocó para que descendiese sobre la tierra después de su ascensión al Cielo, es decir, después de haberse identificado completamente con el Cristo, el Hijo de Dios tal como Él lo creó. 2Al ser el Espí¬ritu Santo una creación del único Creador y al crear junto con Él y a Su semejanza o espíritu, es eterno y nunca ha cambiado. 3Fue «invocado para que descendiese sobre la tierra» en el sentido de que entonces se hizo posible aceptarle y escuchar Su Voz. 4Su Voz es la Voz de Dios, y, por lo tanto, ha adquirido forma. 5Dicha forma no es Su realidad, la cual sólo Dios conoce junto con Cristo, Su verdadero Hijo, Quien es parte de Él.
2. Al Espíritu Santo se le describe a lo largo del curso como Aquel que nos ofrece la respuesta a la separación y nos trae el plan de la Expiación, al asignarnos el papel especial que nos corresponde desempeñar en dicho plan y mostrarnos exactamente en qué con¬siste. 2Él ha designado a Jesús como el líder para llevar a cabo Su plan, ya que Jesús fue el primero en desempeñar perfectamente su papel. 3Se le ha dado pleno poder en el Cielo y en la tierra, y lo compartirá contigo cuando tú hayas desempeñado el tuyo. 4El principio de la Expiación le fue dado al Espíritu Santo mucho antes de que Jesús lo pusiese en marcha.
3. Al Espíritu Santo se le describe como el último vínculo de co¬municación que queda entre Dios y Sus Hijos separados. 2A fin de llevar a cabo esta función especial, Él ha asumido una doble función. 3Goza de conocimiento porque es parte de Dios; percibe porque fue enviado para salvar a la humanidad. 4Él es el gran principio corrector, el portador de la verdadera percepción, el poder intrínseco de la visión de Cristo. 5Él es la luz en la que se percibe el mundo perdonado, en el que solamente puede verse la faz de Cristo. 6Él nunca se olvida del Creador ni de Su Creación. 7Él nunca se olvida del Hijo de Dios. 8Él nunca se olvida de ti. 9Te brinda el Amor de tu Padre en un eterno resplandor que nunca será extinguido porque Dios Mismo lo depositó ahí.
4. El Espíritu Santo mora en la parte de tu mente que es parte de la Mente de Cristo. 2Él representa a tu Ser y a tu Creador, Quie¬nes son uno. 3Habla por Dios y también por ti, ya que está unido a Ambos. 4Por consiguiente, Él es la prueba de que Ambos son uno solo. 5El Espíritu Santo parece ser una Voz, pues de esa forma es como te comunica la Palabra de Dios. 6Parece ser un Guía por tierras lejanas, pues ésa es la clase de ayuda que necesi-tas. 7Y parece ser también cualquier cosa que satisfaga las necesi¬dades que creas tener. 8Pero Él no se engaña cuando te percibes a ti mismo atrapado por necesidades que no tienes. 9De ellas es de las que quiere liberarte. 10De ellas es de las que quiere ponerte a salvo.
5. Tú eres Su manifestación en este mundo. 2Tu hermano te invoca para que seas Su Voz junto con él. 3Por sí solo no puede ser el Ayudante del Hijo de Dios, pues por sí solo no tiene nin¬guna función. 4Pero unido a ti es el resplandeciente Salvador del mundo, Cuyo papel en la redención de éste tú has completado. 5Él te da las gracias a ti y a tu hermano, pues te elevaste con él cuando él empezó a salvar al mundo. 6Y estarás con él cuando el tiempo haya cesado y ya no quede ni rastro de los sueños de rencor en los que bailabas al compás de la exangüe música de la muerte. 7Pues en su lugar se oirá el himno a Dios por unos momentos más. 8Y luego ya no se oirá más la Voz, ya que no volverá a adoptar ninguna forma, sino que retornará a la eterna Amorfía de Dios.

EPÍLOGO

1. No olvides que una vez que esta jornada ha comenzado, el final es seguro. 2Las dudas te asaltarán una y otra vez a lo largo del camino, y luego se aplacarán sólo para volver a surgir. 3El final, no obstante, es indudable. 4Nadie puede dejar de hacer lo que Dios le ha encomendado que haga. 5Cuando te olvides de esto, recuerda que caminas a Su lado, con Su Palabra impresa en tu corazón. 6¿Quién puede desalentarse teniendo una Esperanza como ésa? 7IIusiones de abatimiento parecerán asaltarte, pero aprende a no dejarte engañar por ellas. 8Detrás de cada ilusión está la realidad y está Dios. 9¿Por qué querrías seguir esperando por esto y susti-tuirlo por ilusiones, cuando Su Amor se encuentra tan sólo un instante más allá en el camino donde todas ellas acaban? 10El final es indudable y está garantizado por Dios. 11¿Quién se detendría ante una imagen inerte, cuando un paso más allá el más Santo de todos los Santos abre una puerta inmemorial que conduce más allá del mundo?
2. Tú eres un extraño aquí. 2Pero le perteneces a Aquel que te ama como Él se ama a Sí Mismo. 3Sólo con que me pidas que te ayude a hacer rodar la piedra, ello se hará conforme a Su Voluntad. 4Nuestra jornada ya ha comenzado. 5Hace mucho tiempo que el final se escribió en las estrellas y se plasmó en los Cielos con un rayo de luz brillante que lo ha mantenido a salvo en la eternidad y a lo largo del tiempo, 6y que aún lo conserva inalterado, imper¬turbable e inmutable.
3. No tengas miedo. 2No hemos hecho más que reanudar una vieja jornada que comenzamos hace mucho tiempo, pero que apa¬renta ser nueva. 3Hemos reanudado nuestra jornada por la misma senda que estábamos recorriendo antes y en la que, por un tiempo, nos perdimos. 4Y ahora intentamos recorrerla de nuevo. 5Nuestro nuevo comienzo posee la certeza que le había faltado a la jornada hasta ahora. 6Levanta la mirada y contempla Su Palabra entre las estrellas, donde Él ha escrito tu nombre junto con el Suyo. 7Levanta la mirada y halla tu infalible destino que el mundo quiere ocultar, pero que Dios quiere que veas.
4. Esperemos aquí en silencio, y arrodillémonos un instante en agradecimiento hacia Aquel que nos llamó y nos ayudó a oír Su Llamada. 2Y luego levantémonos y recorramos con fe el camino que nos conduce a Él. 3Ahora estamos seguros de que no caminamos solos. 4Pues Dios está aquí, y con Él todos nuestros herma¬nos. 5Ahora sabemos que jamás volveremos a extraviarnos. 6El canto que sólo se había interrumpido por un instante se vuelve a oír, si bien parece como si nunca antes se hubiese entonado. 7Lo que aquí ha empezado ganará fuerza, vida y esperanza, hasta que el mundo se detenga por un instante y olvide todo lo que el sueño de pecado hizo de él.
5. Salgamos al encuentro de ese mundo recién nacido, sabiendo que Cristo ha renacido en él y que la bendición de su renaci¬miento perdurará para siempre. 2Habíamos perdido el rumbo, pero Él lo ha encontrado por nosotros. 3Démosle la bienvenida a Aquel que regresa a nosotros para celebrar la salvación y el fin de todo lo que creíamos haber hecho. 4El lucero del alba de este nuevo día contempla un mundo diferente en el que se le da la bienvenida a Dios, y a Su Hijo junto con Él. 5Nosotros que le completamos, le damos las gracias, tal como Él nos las da a no¬sotros. 6El Hijo reposa, y en la quietud que Dios le dio, entra en su hogar y por fin está en paz.

FIN

* * *

Curso de Milagros: Un Sistema de pensamiento Metafísico.

Lo que nuestros ojos perciben, no es exactamente la realidad , no es el aspecto real del mundo, sino nuestra interpretación, nuestra manera de mirarlo.

Un Curso de Milagros nos ofrece un sistema de pensamiento diferente, que nos ayudará a cambiar nuestra forma de percibir el mundo que nos rodea.
Es un abordaje a paradigma del Amor, ese amor incondicional que cambia nuestra vida, que cambia cada partícula del Universo.

Te han hablado alguna vez de un Curso de Milagros?
No es un curso en si, es un compendio de Metafísica. El más moderno que existe y el más completo podría decirte. Es un psicoterapia adaptada al hombre de hoy.
El Curso no hace separaciones, trata a todos por igual, en el nivel que estás te da la bienvenida!!

GRUPO DE ESTUDIO Y REFLEXIÓN. Conceptos básicos de Un Curso de Milagros

Un Curso de Milagros no es un curso como tal: Es una nueva forma de percibir la realidad.

Es un libro, canalizado a través de Helem Shuman, con una terminología Judeocristiana aunque no tiene que ver con ella.

Os invito a participar del estudio y la reflexión, donde podréis comprender mejor la terminología que se utiliza.

El Ser humano en su búsqueda espiritual, se siente separado de Dios. Desposeido de su Amor y la Verdad. Vive desde la dualidad y desde esa realidad percibe al mundo.

LOS CONCEPTOS
Sufrimiento y sacrificio: Dios no se identifica con ellos. No los entiende, son creadas por el ego.

Espíritu Santo: no tiene nada que ver con una paloma, es lo que nos comunica, es el Puente.
Es el intermediario entre Dios y los hombres.

EL CURSO ESTÁ COMPUESTO POR:
-Libro de Texto.
-Manual del Maestro con la aclaración de términos.

El curso tiene un texto con 31 capítulos.

PROPÓSITO DEL CURSO
Cada uno de nosotros tiene un planteo existencial, ser feliz y vivir desde la paz, el perdón y el amor.

Ese es el propósito del Curso.

EXPLICACIONES:
El curso consiste en repetir una frase distinta cada día, en la frecuencia indicada. Al principio, las frases se dicen a la mañana (1 minuto de meditación sobre la frase) y a la noche, antes de dormir (otro minuto).

INTRODUCCIÓN AL LIBRO DE LOS EJERCICIOS.

1. Para que los ejercicios de este libro de ejercicios tengan sentido para ti, es necesario, como marco de referencia, disponer de una base teórica como la que provee el texto. 2 Es la práctica de los ejercicios, no obstante, lo que te permitirá alcanzar el objetivo del curso. 3 Una mente sin entrenar no puede lograr nada. 4 El propó¬sito de este libro de ejercicios es entrenar a tu mente a pensar según las líneas expuestas en el texto.
2. Los ejercicios son muy sencillos. 2No requieren mucho tiempo, y no importa dónde se hagan. 3No requieren ninguna prepara¬ción. 4El período de entrenamiento dura un año. 5Las lecciones van numeradas de la 1 a la 365. 6No intentes hacer más de una serie de ejercicios por día.
3. El libro de ejercicios está dividido en dos secciones principa¬les. aLa primera está dedicada a anular la manera en que ahora ves, y la segunda, a adquirir una percepción verdadera. 2 A excep¬ción de las sesiones de repaso, los ejercicios diarios están planeados en torno a una idea central que se enuncia primero. 3 A ésta le sigue una descripción de los procedimientos concretos mediante los cuales debe aplicarse la idea del día.
4. El propósito del libro de ejercicios es entrenar a tu mente de forma sistemática a tener una percepción diferente de todas las cosas y de todo el mundo. 2 Los ejercicios están diseñados para ayudarte a generalizar las lecciones, de manera que puedas com¬prender que cada una de ellas se aplica por igual a todo el mundo y a todo lo que ves.
5. La transferencia del entrenamiento para adquirir una percep¬ción verdadera no procede del mismo modo que la transferencia del entrenamiento del mundo. 2Si se ha logrado una percepción verdadera en conexión con una persona, situación o aconteci¬miento, la transferencia total a todo el mundo y a todas las cosas es inevitable. 3Por otra parte, una sola cosa que se excluya de la percepción verdadera imposibilita sus logros en cualquier otra parte.
6. Así pues, las únicas reglas generales a observarse en todas las lecciones son: Primera, los ejercicios deben practicarse con gran precisión, tal como se indique. 2Esto te ayudará a generalizar las ideas en cuestión a toda situación en la que te encuentres, así como a todas las cosas y personas en ella. 3Segunda, asegúrate de no decidir por tu cuenta que hay ciertas personas, situaciones o cosas a las cuales no se les puede aplicar estas ideas. 4Eso interfe¬riría en la transferencia del entrenamiento. 5La naturaleza misma de la percepción verdadera es que no tiene límites. 6Es lo opuesto a la manera en que ves las cosas ahora.
7. El objetivo general de los ejercicios es incrementar tu capaci¬dad de ampliar las ideas que estarás practicando de modo que lo incluyan todo. 2Esto no requiere esfuerzo alguno de tu parte. 3Los ejercicios mismos reúnen en sí las condiciones necesarias para ese tipo de transferencia.
8. Algunas de las ideas que el libro de ejercicios presenta te resul¬tarán difíciles de creer, mientras que otras tal vez te parezcan muy sorprendentes. 2Nada de eso importa. 3Se te pide simplemente que las apliques tal como se te indique. 4No se te pide que las juzgues. 5Se te pide únicamente que las uses. 6Es usándolas como cobrarán sentido para ti, y lo que te demostrará que son verdad.
9. Recuerda solamente esto: no tienes que creer en las ideas, no tienes que aceptarlas y ni siquiera tienes que recibirlas con agrado. 2Puede que hasta te opongas vehementemente a algunas de ellas. 3Nada de eso importa, ni disminuye su eficacia. 4Pero no hagas excepciones al aplicar las ideas expuestas en el libro de ejer¬cicios. Sean cuales sean tus reacciones hacia ellas, úsalas. 5No se requiere nada más.

PRIMERA PARTE

Un Curso de Milagros

Un Curso de Milagros es una enseñanza espiritual no dual pura cuyo objetivo es alcanzar un estado de Paz constante e inalterable que constituye nuestra naturaleza Real ya presente, a la que, sin embargo, no parecemos tener acceso.

No es una religión, ni una teología, ni un ideario para formar asociaciones, ni organizaciones de ningún tipo, sino un curso de autoestudio cuyo objetivo es conectarnos con el Maestro Interno para producir una experiencia, por lo que es importante evitar convertirlo en un culto, mitificarlo o ritualizar la práctica. De modo que UCDM está concebido como un recurso de enseñanza que pretende remover los obstáculos que nos impiden el acceso a la Paz de Dios (Sinónimo de Amor, Dios, Reino de los Cielos, Conciencia de Unidad, Cristo…).

El Curso utiliza un lenguaje cristiano, reinterpretando las palabras para devolverles su significado original. Siendo parte del proceso, el llegar a ‘descontaminar’ nuestras mentes de los significados de los que dotamos a estas palabras en el pasado y permitir con una mente fresca, como recién nacida, que estos símbolos puedan transmitirnos el sistema de pensamiento basado en el Amor que el Curso pretende enseñarnos.

En el entrenamiento mental que el Curso provee, se expone el sistema de pensamiento basado en el miedo al que en el Curso llamamos ego. Este sistema de pensamiento tiene como premisa la creencia en la separación (pecado), la culpa que esta creencia genera, y el miedo al castigo que el pecado parece merecer. Es un sistema de pensamiento ilusorio y demente, una situación imposible que sin embargo parece encontrarse en nuestras mentes dando lugar a la proyección de un mundo igualmente ilusorio que da testimonio de esta condición mental. Por tanto, da lugar a un mundo de separación en el que todo es caótico y está fragmentado, un mundo de ataque y miedo. Un mundo de muerte que no puede conocerse directamente sino mediante la interpretación, basado en las diferencias, en el que establecemos alianzas para preservar esta separación.

Una vez que hemos aceptado en nuestras mentes este sistema de pensamiento, nos disociamos de la Verdad (Conciencia de Unidad) y nos adentramos en un sueño del que nos resultaría imposible despertar por nosotros mismos, de manera que Dios ‘envía’ a su maestro, llamado en el Curso ‘Espíritu Santo’ o la voz que habla por Dios, que se encuentra en nuestras mentes disociado del sistema de pensamiento ego y que no es otra cosa que el recordatorio constante del Amor abstracto de Dios.

La técnica mediante la cual este maestro interno nos restituye a la Conciencia de Unidad es el perdón, mediante el cual aprendemos a discernir entre lo falso y lo verdadero. El principio de la Expiación que se alcanza mediante el perdón de las ilusiones es que la separación de Dios nunca sucedió. Que es tan solo una creencia ilusoria que podemos elegir cancelar y que jamás tuvo efectos reales. Que todos los efectos que jamás pareció tener procedían de una causa falsa (la creencia en la separación), y que se desvanecerán cuando este principio de la Expiación alboree en la mente.

El proceso es una jornada que conduce de regreso al hogar en Dios y está jalonada de milagros que dan testimonio de la Unidad de la Mente en medio de un mundo de aparente separación y los instantes santos en que tenemos acceso a la Paz de Dios mediante la suspensión temporal de todo juicio.

En la misma medida en que el camino es radical y no hace concesiones con la ilusión, es a la vez gentil y dulce y nos convierte en estudiantes felices del perdón que se aproximan gradualmente, libres de escoger el ritmo de su avance, hacia el mundo real, un símbolo de un mundo aún ilusorio, pero en el que el perdón se ha consumado y la percepción se ha unificado permitiéndonos reconocer nuestra inocencia, o la faz de Cristo en cada encuentro.

Haciendo así que cada encuentro sea Santo. En el mundo Real la culpa ha dejado de existir y se alcanza una condición tan semejante al cielo, que nuestra inocencia y nuestro deseo unificado harán que Dios dé el último paso.

Susana Ortiz

Qué proyectos quieres lograr este mes de Junio?

Junio, mes del caballo de metal. (Feng Shui-Astrología-Bazi)

Sabes que el Año del Cerdo, el mes de Junio es tu mes de suerte!! Es el mes del Caballo!! Si con toda su fuerza y vitalidad!! Esa que tú necesitas para llevar a cabo ese proyecto que tienes.

La Astrología Bazi te lo ofrece.
Te está sonriendo este mes de Junio. Sí!! A ti que en el mes, en la hora, en el día, o en el año tienes la energía del caballo.
Si naciste en el año del Caballo, tendrás éxito en todo lo que emprendas.
El Año del Cerdo es uno de los mejores años para ti, no pierdas esta oportunidad. Eso si, tienes que tener muy claro tu objetivo.
Si tu año de nacimiento fue en 1954, 1966, 1978, 1990 y 2002.
En hora buena!! en tu pilar del Año te corresponde la energía del Caballo. Esto significa que todas las oportunidades que te ofrezca la vida, puedes beneficiarte de ellas.
Aquí no termina todo, hay más, el día del Caballo. Para todos los que nacieron en ese maravilloso día.
Y si naciste en la hora?? También tienes una excelente energía.
Se abren las preguntas.
Esta es la riqueza de la Astrología Bazi, te habla de los 4 Pilares de tu destino, de tu vida.

La Astrología Bazi y el Feng Shui

En el Feng Shui trabajamos con 3 energías o Chi.
Lo lamamos la trinidad cósmica.
La energía del cielo o chi del cielo: un 33%
La energía del Terreno que también aprovechamos un 33% de sus beneficios.
La energía del hombre 33%

El Pa-kua o ba-gua. Es el posicionamiento de las energías en las diferentes áreas de nuestra vida.
Ba- es 8 Pertenecen al trigrama del IChing.

Pa- significa 8
Pa-kua es posicionamiento de las energías.

La energía de las estrellas nos llega mediante la Osa mayor.
Pa- significa partición de los Guas o Kuas. Esto quiere decir que la casa se divide en 8 partes iguales con un centro.
En cada trigrama se agrega una línea Yin y otra Yang.
Juntos forman las aspiraciones del ser humano.

Para armonizar la casa necesitamos:
Fecha de la construcción de la casa.
Grados del frente de la vivienda.
Ubicación

Después de sacar nuestro número Gua o Kua, y ver que tenemos 4 zonas favorables en la casa y 4 zonas desfavorables, las combinamos con las estrellas o energía de la vivienda y finalmente con las del año.

Tarot evolutivo y los 4 Pilares de tu destino

El Tarot Evolutivo es una herramienta que ayuda a conectar con esa parte de cada persona, quizá olvidada, y reinterpretarla desde el amor, desde el espacio sagrado que me confía.
Entrar en su vida privada con respeto y desde la ética profesional. Con el fin de colaborar en su autoconocimiento, la búsqueda de sí mismo y el crecimiento personal.

Enfocar la atención en lo que la persona desea, para que deje ir el pasado, cierre el ciclo y no vea el futuro nublado por su situación actual.

Es una manera de profundizar en los misterios de la vida y de las relaciones dando la posibilidad de aceptar y perdonar.

La tirada evolutiva supone: Un salto de consciencia:
Puede clarificar la vida y despertar a una nueva realidad.

Ayudar a desbloquear energías emocionales y liberarse de las creencias limitantes.

Soltar contratos inconscientes que nos impiden avanzar en l cotidiano. Materializar lo que ya somos en potencia y permitir que se manifieste mediante la lectura de las cartas.

Abrirse a la vida en confianza y seguridad.
Somos conscientes del poder de la mente y de la fuerza que tiene y cómo actúa en nuestra vida.