Aclarando términos en Un Curso de Milagros.

Extraidos del Manual del Maestro.
1. ¿QUIÉNES SON LOS MAESTROS DE DIOS?

1. Un maestro de Dios es todo aquel que decide serlo. 2Sus atri¬butos consisten únicamente en esto: de alguna manera y en algún lugar ha elegido deliberadamente no ver sus propios intereses como algo aparte de los intereses de los demás. 3Una vez que ha hecho esto, su camino ha quedado establecido y su dirección es segura. 4 Una luz ha entrado en las tinieblas. 5Tal vez sea una sola luz, pero con una basta. 6 El maestro de Dios ha hecho un com¬promiso con Dios aunque todavía no crea en Él. 7 Se ha convert¬ido en un portador de salvación. 8 Se ha convertido en un maestro de Dios.

2. Los maestros de Dios proceden de todas partes del mundo 2 y de todas las religiones, aunque algunos no pertenecen a ninguna religión. 3Los maestros de Dios son los que han respondido. 4La Llamada es universal, 5y está activa en todo momento y en todas partes. 6Dicha Llamada invoca a los maestros a que hablen en favor de Ella y a que rediman el mundo. 7Muchos la oyen, pero muy pocos responden. 8Sin embargo, es sólo cuestión de tiempo. 9Todo el mundo responderá al final, pero ese final puede estar muy, muy lejos. 10Ésta es la razón por la que se estableció el plan de los maestros. 11Su función es ahorrar tiempo. 12Cada uno comienza como una sola luz, pero como tiene la Llamada en el mismo centro de su ser, esa luz no puede restringirse. 13Y cada uno de ellos ahorra miles de años tal como el mundo juzga el tiempo. 14Mas para la Llamada en Sí, el tiempo no significa nada.

3. Cada maestro de Dios tiene su propio curso. 2La estructura de éste varía enormemente, 3así como los medios particulares de enseñanza empleados. 4El contenido del curso, no obstante, nunca varía. 5Su tema central es siempre: «El Hijo de Dios es inocente, y en su inocencia radica su salvación». 6Esto se puede enseñar con acciones o con pensamientos; con palabras o sin ellas; en cualquier lenguaje o sin lenguaje; en todo lugar o momento, o en cualquier forma. 7No importa lo que el maestro haya sido antes de oír la Llamada, 8al responder se ha convertido en un salvador. 9Ha visto a alguien más como a sí mismo. 10Ha encontrado, por lo tanto, su propia salvación y la salvación del mundo. «Con su renacer renace el mundo”.

4. Este manual está dedicado a una enseñanza especial, y dirigido a aquellos maestros que enseñan una forma particular del curso universal. 2Existen muchas otras formas, todas con el mismo de¬senlace. 3Su propósito es simplemente ahorrar tiempo. 4No obs¬tante, sólo el tiempo se arrastra pesadamente, y el mundo ya está muy cansado. 5Está viejo, agotado y sin esperanzas. 6Mas el de¬senlace final nunca se puso en duda, pues, ¿qué puede cambiar la Voluntad de Dios? 7Pero el tiempo, con sus ilusiones de cambio y de muerte, agota al mundo y a todas las cosas que habitan en él. 8Al tiempo, no obstante, le llegará su final, y propiciar ese final es la función de los maestros de Dios, 9pues el tiempo está en sus manos. 10Tal fue su elección, y así se les concedió.

2. ¿QUIÉNES SON SUS ALUMNOS?

1. A cada uno de los maestros de Dios le han sido asignados cier¬tos alumnos, los cuales comenzarán a buscarle tan pronto como él haya contestado la Llamada. 2Fueron escogidos para él porque la forma de enseñanza universal que va a impartir es la más apro¬piada para ellos en vista de su nivel de entendimiento. 3Sus alum¬nos le han estado esperando, pues su llegada es segura. 4Una vez más, esto es sólo cuestión de tiempo. 5Tan pronto como él elija desempeñar su papel, sus alumnos estarán listos para desem¬peñar el suyo. 6El tiempo aguarda su elección, pero no a quién ha de servir. 7Cuando esté listo para aprender, se le proveerá de las oportunidades para enseñar.

2. Para entender el plan de enseñanza-aprendizaje de la salva¬ción, es necesario entender el concepto de tiempo que expone el curso. 2La Expiación corrige las ilusiones, no lo que es verdad. 3Corrige, por lo tanto, lo que nunca existió. 4Lo que es más, el plan para esa corrección se estableció y se completó simultáneamente, puesto que la Voluntad de Dios es algo completamente ajeno al tiempo. 5La realidad es también algo ajeno al tiempo, al ser de Él. 6En el instante en que la idea de la separación se intro¬dujo en la mente del Hijo de Dios, en ese mismo instante Dios dio Su Respuesta. 7En el tiempo esto ocurrió hace mucho. 8En la reali¬dad, nunca ocurrió.

3. El mundo del tiempo es el mundo de lo ilusorio. 2Lo que ocu¬rrió hace mucho parece estar ocurriendo ahora. 3Las decisiones que se tomaron en aquel entonces parecen como si aún estuvie¬sen pendientes; como si aún hubiera que tomarlas. 4Lo que hace mucho que se aprendió, se entendió y se dejó de lado, se consi¬dera ahora un pensamiento nuevo, una idea reciente, un enfoque diferente. 5Puesto que tu voluntad es libre, puedes aceptar lo que ha ocurrido en cualquier momento que así lo decidas, y sólo en¬tonces te darás cuenta de que siempre había estado ahí. 6Tal como el curso subraya, no eres libre de elegir el programa de estudios, ni siquiera la forma en que lo vas a aprender. 7Eres libre, no obs¬tante, de decidir cuándo quieres aprenderlo. 8Y al aceptarlo, ya lo habrás aprendido.

4. El tiempo, entonces, se remonta a un instante tan antiguo que está más allá de toda memoria, e incluso más allá de la posibili¬dad de poder recordarlo. 2Sin embargo, debido a que es un instante que se revive una y otra vez, y de nuevo otra vez, parece como si estuviese ocurriendo ahora. 3Y así es como el alumno y el maestro parecen reunirse en el presente, encontrándose el uno con el otro como si nunca antes se hubiesen conocido. 4El alumno llega en el momento oportuno al lugar oportuno. 5Esto es inevita¬ble, pues hizo la elección correcta en aquel viejo instante que ahora revive. 6El maestro hizo asimismo una elección, inevitable en ese pasado remoto. 7Lo que la Voluntad de Dios dispone sólo da la impresión de que toma tiempo para cumplirse. 8Pues, ¿qué podría demorar el poder de la eternidad?

5. Cuando alumno y maestro se encuentran, da comienzo una situación de enseñanza-aprendizaje, 2ya que el maestro no es quien realmente imparte la enseñanza. 3Siempre que dos herma¬nos se juntan con el propósito de aprender, el Maestro de Dios les habla. 4La relación es santa debido a ese propósito, y Dios ha prometido enviar Su Espíritu a toda relación santa. 5En la situa¬ción de enseñanza-aprendizaje, cada uno aprende que dar es lo mismo que recibir. 6Las demarcaciones que habían establecido entre sus papeles, sus mentes, sus cuerpos, sus necesidades; sus intereses y todas las diferencias que pensaban les separaban, se debilitan, se desvanecen y desaparecen. 7Aquellos que han de aprender el mismo curso comparten un mismo interés y un mismo objetivo. 8Y así, el que era el alumno se convierte ahora en un maestro de Dios, pues ha tomado la misma decisión que hizo que su maestro llegase a él. 9Ha visto los intereses de otro como si fuesen los suyos propios.

3. ¿CUÁLES SON LOS NIVELES DE ENSEÑANZA?

1. Los maestros de Dios no tienen un nivel de enseñanza fijo. 2Cada situación de enseñanza-aprendizaje entraña en sus inicios una relación diferente, si bien el objetivo final es siempre el mismo: hacer de la relación una relación santa, en la que ambos puedan ver al Hijo de Dios libre de pecado. 3No hay nadie de quien un maestro de Dios no pueda aprender, de manera que no hay nadie a quien él no pueda enseñar. 4Desde un punto de vista práctico, no obstante, es imposible que pueda llegar a conocer a todo el mundo, o que todo el mundo lo pueda encontrar a él. 5Por lo tanto, el plan dispone que cada maestro de Dios establezca contactos muy específicos. 6En la salvación no hay coincidencias. 7Los que tienen que conocerse se conocerán, ya que juntos tienen el potencial para desarrollar una relación santa. 8Están listos el uno para el otro.

2. El nivel más simple de enseñanza aparenta ser bastante super¬ficial. 2
Consiste en lo que parecen ser encuentros fortuitos: el encuentro de dos supuestos extraños en un ascensor «por casua¬lidad»; el niño que sin mirar adónde va se tropieza con un adulto «por accidente»; dos estudiantes que «de pronto» se encuentran caminando juntos a casa.

3 Estos encuentros no ocurren al azar. 4Cada uno de ellos tiene el potencial de convertirse en una situa¬ción de enseñanza-aprendizaje: 5Quizá los dos supuestos extra¬ños en el ascensor se sonrían el uno al otro; tal vez el adulto no reprenda al niño por haber tropezado con él, y tal vez los estu¬diantes se hagan amigos. 6Es posible, incluso en el nivel de encuentro más fortuito, que dos personas pierdan de vista sus intereses separados aunque sólo sea por un instante. 7Ese ins¬tante será suficiente. 8La salvación ha llegado.
3. Es difícil entender que el concepto de niveles de enseñanza del curso universal esté tan desprovisto de significado en la realidad como lo está el concepto de tiempo. 2La ilusión de uno permite la ilusión del otro. 3Con el tiempo, el maestro de Dios parece comenzar a cambiar de parecer acerca del mundo con una sola decisión, y luego, a medida que la enseña, aprende más y más acerca de esa nueva orientación. 4Hemos hablado ya de la ilusión del tiempo, pero la ilusión de diferentes niveles de enseñanza parece ser algo distinto. 5Quizá la mejor manera de demostrar que estos niveles no pueden existir, es simplemente diciendo que todo nivel en la situación de enseñanza-aprendizaje es parte del plan de Dios para la Expiación, y Su plan no puede tener niveles, por ser un reflejo de Su Voluntad. 6La salvación está siempre lista y siempre presente. 7Los maestros de Dios operan en diferentes niveles, pero el resultado es siempre el mismo.
4. Cada situación de enseñanza-aprendizaje es máxima, en el sen¬tido de que cada persona involucrada aprende lo máximo que puede de la otra en ese momento. 2En ese sentido, y sólo en ese sentido, podemos hablar de niveles de enseñanza. 3Si usamos esta definición de niveles de enseñanza, el segundo nivel es una rela¬ción más prolongada en la que, por algún tiempo, dos personas se embarcan en una situación de enseñanza-aprendizaje bastante intensa, y luego parecen separarse. 4Al igual que en el primer nivel, estos encuentros no son por casualidad, ni lo que aparenta ser el final de la relación es realmente un final. 5Una vez más, cada uno de ellos aprendió lo máximo posible durante el tiempo que estuvieron juntos. 6Los que se han conocido, no obstante, volverán algún día a encontrarse, pues el destino de toda relación es hacerse santa. 7Dios no se equivoca con respecto a Su Hijo.
5. El tercer nivel de enseñanza se da en relaciones que, una vez formadas, son de por vida. 2En estas situaciones de enseñanza-¬aprendizaje se le provee a cada persona de un compañero de aprendizaje determinado que le ofrece oportunidades ilimitadas de aprender: 3Por lo general no hay muchas relaciones de este tipo, ya que su existencia implica que las personas en cuestión han alcanzado simultáneamente un nivel en el que el equilibrio entre aprendizaje y enseñanza es perfecto. 4Esto no significa que necesariamente se den cuenta de ello; de hecho, en la mayor parte de las ocasiones no se dan cuenta. 5Puede que incluso haya bastante hostilidad entre ellos por algún tiempo, o tal vez de por vida. 6Mas si así lo deciden, tienen ante sí la lección perfecta y pueden aprenderla. 7Y si deciden aprenderla, se convierten en los salvadores de los maestros que flaquean y que incluso parecen fracasar. 8Es imposible que un maestro de Dios no encuentre la Ayuda que necesita.

4. ¿CUÁLES SON LAS CARACTERÍSTICAS DE LOS MAESTROS DE DIOS?

1. Las características superficiales de los maestros de Dios no son en modo alguno similares. 2Si se les mira con los ojos del cuerpo, se observa que no hay parecido entre ellos, que vienen de ambientes totalmente distintos, que sus experiencias acerca del mundo varían enormemente y que sus «personalidades» exter¬nas son muy diversas. 3 Durante las primeras etapas en el desem¬peño de su función como maestros de Dios, no han adquirido todavía las profundas características que los establecerán como lo que son.4 Dios concede dones especiales a Sus maestros porque tienen un papel especial que desempeñar en Su plan para la Expiación. 5El que sean especiales es, por supuesto, una condi¬ción estrictamente temporal, establecida en el tiempo a fin de que les lleve más allá de él. 6 Estos dones especiales, nacidos de la relación santa hacia la que se encamina la situación de aprendi¬zaje-enseñanza, se convierten en algo característico de todos los maestros de Dios que han progresado en su aprendizaje. 7Desde este punto de vista todos son iguales.
2. Cualquier diferencia entre los Hijos de Dios es siempre tempo¬ral. 2Puede afirmarse, no obstante, que, en el tiempo, los maestros de Dios más avanzados poseen las siguientes características:

I. Confianza

1. He aquí la base sobre la que descansa su capacidad para llevar a cabo su función. 2 La percepción es el resultado de lo que se ha aprendido. 3De hecho, la percepción es lo que se ha aprendido, ya que causa y efecto nunca se encuentran separados. 4Los maestros de Dios tienen confianza en el mundo porque han aprendido que no está regido por las leyes que el mundo inventó. 5Está regido por un Poder que se encuentra en ellos, pero que no es de ellos. 6Este Poder es el que mantiene todas las cosas a salvo. 7Mediante este Poder los maestros de Dios contemplan un mundo perdo¬nado.
2. Una vez que hemos experimentado ese Poder, es imposible volver a confiar en nuestra insignificante fuerza propia. 2¿Quién trataría de volar con las minúsculas alas de un gorrión, cuando se le ha dado el formidable poder de un águila? 3¿Y quién pondría su fe en las miserables ofrendas del ego, cuando los dones de Dios se encuentran desplegados ante él? 4¿Qué induce a los maestros de Dios a efectuar ese cambio?

A. Desarrollo de la confianza

3. En primer lugar, tienen que pasar por lo que podría calificarse como un «período de des-hacimiento». 2Ello no tiene por qué ser doloroso, aunque normalmente lo es. 3Durante ese período parece como si nos estuviesen quitando las cosas, y raramente se com¬prende en un principio que estamos simplemente reconociendo su falta de valor. 4¿De qué otro modo se iba a poder percibir lo que no tiene valor, a no ser que el perceptor estuviese en una posición desde la que no puede sino ver las cosas de otra manera? 5Aún no ha llegado al punto en el que puede efectuar el cambio interno totalmente. 6Por ello, el plan a veces requiere que se efectúen cambios en lo que parecen ser las circunstancias externas. 7Estos cambios son siempre beneficiosos. 8Una vez que el maestro de Dios ha aprendido esto, pasa a la segunda fase.
4. Ahora el maestro de Dios tiene que pasar por un «período de selección». 2Este período es siempre bastante difícil, pues al haber aprendido que los cambios que se producen en su vida son siem¬pre beneficiosos, tiene entonces que tomar todas sus decisiones sobre la base de si contribuyen a que el beneficio sea mayor o menor. 3Descubrirá que muchas cosas, si no la mayoría de las que antes valoraba, tan sólo obstruyen su capacidad para transferir lo que ha aprendido a las nuevas situaciones que se le presentan. 4Puesto que ha valorado lo que en verdad no vale nada, no gene¬ralizará la lección por temor a lo que cree pueda perder o deba sacrificar. 5Se necesita haber aprendido mucho para poder llegar a entender que todas las cosas, acontecimientos, encuentros y cir¬cunstancias son provechosos. 6Sólo en la medida en que son provechosos, deberá concedérseles algún grado de realidad en este mundo de ilusiones. 7La palabra «valor» no puede aplicarse a nada más.
5. La tercera fase por la que el maestro de Dios tiene que pasar podría llamarse «un período de renuncia». 2Si se interpreta esto como una renuncia a .lo que es deseable, se generará un enorme conflicto. 3Son pocos los maestros de Dios que se escapan comple¬tamente de esta zozobra. 4No tiene ningún sentido, no obstante, separar lo que tiene valor, de lo que no lo tiene, a menos que se dé el paso que sigue naturalmente. 5Por lo tanto, el período de transi¬ción tiende a ser un período en el que el maestro de Dios se siente obligado a sacrificar sus propios intereses en aras de la verdad. 6Todavía no se ha dado cuenta de cuán absolutamente imposible sería una exigencia así. 7Esto sólo lo puede aprender a medida que renuncia realmente a lo que no tiene valor. 8Mediante esa renun¬cia, aprende que donde esperaba aflicción, encuentra en su lugar una feliz despreocupación; donde pensaba que se le pedía algo, se encuentra agraciado con un regalo.
6. Ahora llega «un período de asentamiento». 2Es éste un período de reposo, en el que el maestro de Dios descansa razonablemente en paz por un tiempo. 3Ahora consolida su aprendizaje. 4Ahora comienza a ver el valor de transferir lo que ha aprendido de unas situaciones a otras. 5El potencial de lo que ha aprendido es literal-mente asombroso, y el maestro de Dios ha llegado a un punto en su progreso desde el que puede ver que en dicho aprendizaje radica su escape. 6″Renuncia a lo que no quieres y quédate con lo que sí quieres.» 7¡Qué simple es lo obvio! 8¡Y qué fácil! 9El maes¬tro de Dios necesita este período de respiro. 10Todavía no ha lle¬gado tan lejos como cree. 11Mas cuando esté listo para seguir adelante, marcharán a su lado compañeros poderosos. 12Ahora descansa por un rato, y los convoca antes de proseguir. 13A partir de ahí ya no seguirá adelante solo.
7. La siguiente fase es ciertamente un «período de inestabilidad». 2El maestro de Dios debe entender ahora que en realidad no sabía distinguir entre lo que tiene valor y lo que no lo tiene. 3Lo único que ha aprendido hasta ahora es que no desea lo que no tiene valor y que sí desea lo que lo tiene. 4Su propio proceso de selección, no obstante, no le sirvió para enseñarle la diferencia. 5La idea de sacrificio, tan fundamental en su sistema de pensa¬miento, imposibilitó el que pudiese discernir. 6Pensó que había aprendido a estar dispuesto, pero ahora se da cuenta de que no sabe para qué sirve estar dispuesto. 7Ahora tiene que alcanzar un estado que puede permanecer fuera de su alcance por mucho, mucho tiempo. 8Tiene que aprender a dejar de lado todo juicio, y a preguntarse en toda circunstancia qué es lo que realmente quiere. 9De no ser porque cada uno de los pasos en esta dirección está tan fuertemente reforzado, ¡cuán difícil sería darlos!
8. Finalmente llega «un período de logros» 2Ahora es cuando se consolida su aprendizaje. 3Lo que antes se consideraban simples sombras, se han convertido ahora en ganancias sustanciales, con las que puede contar en cualquier «emergencia»‘ , así como tam¬bién en los períodos de calma. 4En efecto, el resultado de esas ganancias no es otro que la tranquilidad: el fruto de un aprendi¬zaje honesto, de un pensamiento congruente y de una transferen¬cia plena. 5Ésta es la fase de la verdadera paz, pues aquí se refleja plenamente el estado celestial. 6A partir de ahí, el camino al Cielo está libre y despejado y no presenta ninguna dificultad. 7En reali¬dad, ya está aquí. 8¿Quién iba a querer ir a ninguna otra parte, si ya goza de absoluta paz? 9¿Y quién querría cambiar su tranqui-lidad por algo más deseable? 10¿Qué podría ser más deseable?

II. Honestidad

1. Todas las demás características de los maestros de Dios se basan en la confianza. 2Una vez que ésta se ha alcanzado, las otras se suceden naturalmente. 3Sólo los que tienen confianza pueden permitirse ser honestos, pues sólo ellos pueden ver el valor de la honestidad. 4La honestidad no se limita únicamente a lo que dices. 5El verdadero significado del término es congruencia: 6nada de lo que dices está en contradicción con lo que piensas o haces; ningún pensamiento se opone a otro; ningún acto contradice tu palabra ni ninguna palabra está en desacuerdo con otra. 7Así son los verda¬deramente honestos. 8No están en conflicto consigo mismos a nin¬gún nivel. 8Por lo tanto, les es imposible estar en conflicto con nada o con nadie.
2. La paz que experimentan los maestros de Dios avanzados se debe en gran medida a su perfecta honestidad. 2Sólo el deseo de engañar da lugar a la pugna. 3El que es uno consigo mismo, no puede ni siquiera concebir el conflicto. 4El conflicto es el resul¬tado inevitable del auto-engaño, y el auto-engaño es deshonesti¬dad. 5Para un maestro de Dios nada supone un desafío, 6pues ello implicaría que se abrigan dudas, y la confianza en la que los maestros de Dios descansan con absoluta seguridad hace que les sea imposible dudar. 7Por lo tanto, sólo pueden triunfar. 8En esto, como en todo, son honestos. 9Sólo pueden triunfar porque nunca hacen su propia voluntad. 10Eligen por toda la humanidad, por todo el mundo y por todas las cosas que en él habitan; por lo que es inalterable e inmutable más allá de las apariencias, y por el Hijo de Dios y su Creador. 11¿Cómo no iban a triunfar? 12Eligen con perfecta honestidad, tan seguros de sí mismos como de su elección.

III. Tolerancia.

1. Los maestros de Dios no juzgan. 2juzgar es ser deshonesto, pues es asumir un papel que no te corresponde. 3Es imposible juzgar sin engañarse uno a sí mismo. 4Juzgar implica que te has engañado con respecto a tus hermanos. 5¿Cómo, entonces, no te ibas a haber engañado con respecto a ti mismo? 6Juzgar implica falta de confianza, y la confianza sigue siendo la piedra angular de todo el sistema de pensamiento del maestro de Dios. 7Si la pierde, todo su aprendizaje se malogra. 8Sin juicios, todas las cosas son igualmente aceptables, pues en tal caso, ¿quién podría juzgarlas? 9Sin juicios, todos los hombres son hermanos, pues en ese caso, ¿quién se encontraría aparte? 10Juzgar destruye la hones¬tidad y quebranta la confianza. 11El maestro de Dios no puede juzgar y al mismo tiempo esperar aprender.

IV. Mansedumbre

1. Para los maestros de Dios el daño es algo imposible. 2No pue¬den infligirlo ni sufrirlo. 3El daño es el resultado de juzgar. 4Es el acto deshonesto que sigue a un pensamiento deshonesto. 5Es un veredicto de culpabilidad contra un hermano, y por ende, contra uno mismo. 6Representa el fin de la paz y la negación del apren¬dizaje. 7Demuestra la ausencia del plan de aprendizaje Dios y el hecho de haber sido sustituido por la demencia. 8Todo maes¬tro de Dios tiene que aprender -y bastante pronto en su proceso de formación- que hacer daño borra completamente su función de su conciencia. 9Hacer daño le confundirá, le hará abrigar sos¬pechas y sentir ira y temor. 10Hará que le resulte imposible apren¬der las lecciones del Espíritu Santo. 11Tampoco podrá oír al Maestro de Dios, Quien sólo puede ser oído por aquellos que se dan cuenta de que hacer daño, de hecho, no lleva a ninguna parte, y de que nada provechoso puede proceder de ello. 12Los maestros de Dios, por lo tanto, son completamente mansos.
2. Necesitan la fuerza de la mansedumbre, pues gracias a ella la función de la salvación se vuelve fácil. 2Para los que hacen daño, llevar a cabo dicha función es imposible. 3Pero para quienes el daño no tiene significado, la función de la salvación es sencillamente algo natural. 4¿Qué otra elección sino ésta tiene sentido para el que está en su sano juicio? 5¿Quién, de percibir un camino que conduce al Cielo, elegiría el infierno? 6¿Y quién elegiría la debilidad que irremediablemente resulta de hacer daño, cuando puede elegir la fuerza infalible, todo-abarcante e ilimitada de la mansedumbre? 7El poder de los maestros de Dios radica en su mansedumbre, pues han entendido que los pensamientos de mal¬dad no emanan del Hijo de Dios ni de su Creador. 8Por lo tanto, unen sus pensamientos a Aquel que es su Fuente. 9Y así, su voluntad, que siempre fue la de Dios, queda libre para ser como es.

V. Júbilo

1. El júbilo es el resultado inevitable de la mansedumbre. 2La mansedumbre significa que el miedo es ahora imposible. 3¿Qué podría entonces obstaculizar el júbilo? 4Las manos abiertas de la mansedumbre están siempre colmadas. 5Los mansos no experi¬mentan dolor. 6No pueden sufrir. 7¿Cómo no habrían de ser feli¬ces? 8Están seguros de que son amados y de que, por lo tanto, están a salvo. 9El júbilo va unido a la mansedumbre tan inevita¬blemente como el pesar acompaña al ataque. 10Los maestros de Dios confían en Él y están seguros de que Su Maestro va delante de ellos, asegurándose de que no les acontezca ningún daño. 11Disponen de Sus dones y siguen Su camino porque la Voz de Dios los dirige en todo. 12El júbilo es su himno de gratitud. 13Y Cristo los contempla también con agradecimiento. 14La necesidad que Él tiene de ellos es tan grande como la que ellos tienen de Él. 15¡Qué gozo tan inmenso compartir el propósito de la salvación!

VI. Indefensión

1. Los maestros de Dios han aprendido a ser sencillos. 2No tienen sueños que tengan que defender contra la verdad. 3No tratan de forjarse a sí mismos. 4Su júbilo procede de saber Quién los creó. 5¿Y es acaso necesario defender lo que Dios creó? 6Nadie puede convertirse en un maestro de Dios avanzado hasta que no com¬prenda plenamente que las defensas no son más que absurdos guardianes de ilusiones descabelladas. 7Cuanto más grotesco es el sueño, más formidables y poderosas parecen ser sus defensas. 8Sin embargo, cuando el maestro de Dios acepta finalmente mirar más allá de ellas, se da cuenta de que allí no había nada. 9Lenta¬mente al principio, permite que se le desengañe, 10pero a medida que su confianza aumenta, aprende más rápido. 11Cuando se abandonan las defensas no se experimenta peligro. 12Lo que se experimenta es seguridad. 13Lo que se experimenta es paz. 14Lo que se experimenta es dicha. 15Y lo que se experimenta es Dios.

VII. Generosidad

1. La palabra generosidad tiene un significado especial para el maestro de Dios. 2No es el significado usual de la palabra; de hecho, es un significado que tiene que aprenderse, y aprenderse muy bien. 3Al igual que todos los demás atributos de los maes¬tros de Dios, éste se basa a fin de cuentas en la confianza, puesto que sin confianza nadie puede ser generoso en el verdadero sen¬tido de la palabra. 4Para el mundo, generosidad significa «dar» en el sentido de «perder» 5Para los maestros de Dios, generosi¬dad significa dar en el sentido de conservar. 6Se ha hecho hinca¬pié en esta idea a lo largo del texto, así como en el libro de ejercicios, pero tal vez sea más extraña para el pensamiento del mundo que muchas de las otras ideas de nuestro programa de estudios. 7Lo que la hace más extraña es el hecho de que es obvia¬mente lo opuesto a la manera de pensar del mundo. 8De la manera más clara posible y en el más simple de los niveles, la palabra significa exactamente lo opuesto para los maestros de Dios que para el mundo.
2. El maestro de Dios es generoso en interés propio. 2Pero no nos referimos aquí al interés propio del ser del que el mundo habla. 3El maestro de Dios no quiere nada que él no pueda dar, pues se da cuenta de que, por definición, ello no tendría ningún valor para él. 4¿Para qué lo iba a querer? 5Sólo podría perder por su causa. 6No podría ganar nada. 7Por lo tanto, no busca nada que sea sólo para él, ya que eso sería la garantía de que lo perdería. 8No quiere sufrir. 9¿Por qué entonces iba a querer buscarse dolor? 10Pero sí quiere conservar todas las cosas que son de Dios, y que, por ende, son para Su Hijo. 11Ésas son las cosas que le pertenecen. 12Esas si que las puede dar con verdadera generosidad, conser¬vándolas de este modo para sí mismo eternamente.

VIII. Paciencia

1. Los que están seguros del resultado final pueden permitirse el lujo de esperar, y esperar sin ansiedad. 2Para el maestro de Dios tener paciencia es algo natural. 3Todo lo que ve son resultados seguros que ocurrirán en un momento que tal vez aún le sea desconocido, pero que no pone en duda. 4El momento será tan apropiado como la respuesta. 5Y esto es verdad con respecto a todo lo que ocurre ahora u ocurra en el futuro. 6En el pasado no se produjeron tampoco errores ni ocurrió nada que no sirviese para beneficiar al mundo, así como a aquel a quien aparente¬mente le ocurrió. 7Tal vez esto no se entendió así en su momento. 8Con todo, el maestro de Dios está dispuesto a reconsiderar todas sus decisiones pasadas, si éstas le están causando dolor a alguien. 9Tener paciencia es algo natural para aquellos que tienen con¬fianza. 10Seguros de la interpretación final de todas las cosas en el tiempo, ningún resultado, ya visto o por venir, puede causarles temor alguno.

IX. Fe

1. El grado de fe de un maestro de Dios indica cuán avanzado se encuentra en su programa de estudios. 2¿Pone en práctica este aprendizaje sólo en algunos aspectos de su vida mientras man¬tiene otros aparte? 3De ser así, su progreso es lento y su confianza aún no se ha arraigado firmemente. 4La fe es la confianza que el maestro de Dios tiene de que la Palabra de Dios ha de resolver todas las cosas perfectamente. aNo sólo algunas, sino todas. 5Comienza generalmente poniendo su fe en la resolución de sólo algunos problemas, manteniéndola así cuidadosamente restrin¬gida por un tiempo. 6Someter todos los problemas a una sola Res¬puesta es invertir completamente la manera de pensar del mundo. 7Y sólo eso es fe. 8Ninguna otra cosa merece que se le llame por ese nombre. 9Con todo, vale la pena lograr cada avance, por pequeño que sea. 10Estar dispuesto, como indica el texto, no quiere decir que se haya alcanzado la maestría.
2. La verdadera fe, sin embargo, no se desvía. 2Al ser consistente, es completamente honesta. 3Al ser firme, goza de absoluta con¬fianza. 4Al estar basada en la ausencia de temor, es mansa. 5Al gozar de certeza, rebosa júbilo, 6y al tener confianza, es tolerante. 7La fe, por lo tanto, encierra en sí todos los demás atributos de los maestros de Dios, 8y entraña la aceptación de la Palabra de Dios y de la definición que Él tiene de Su Hijo. 9Hacia Ellas es adonde la fe, en el verdadero sentido de la palabra, siempre se dirige. 10En Ellas tiene puestas sus miras, buscando hasta que las encuentra. 11La indefensión naturalmente la acompaña, y su condición es el júbilo. 12Y una vez que las encuentra, descansa con sosegada cer¬teza sólo en Aquello que es digno de toda fe.

X. Mentalidad abierta

1. El papel central que ocupa la mentalidad abierta -quizá el último de los atributos que el maestro de Dios adquiere- puede entenderse fácilmente cuando se reconoce la relación que guarda con el perdón. 2La mentalidad abierta procede de una ausencia de juicios. 3De la misma manera en que los juicios cierran la mente impidiéndole la entrada al Maestro de Dios, de igual modo la mentalidad abierta lo invita a entrar. 4De la misma manera en que la condenación juzga al Hijo de Dios como mal¬vado, de igual modo la mentalidad abierta permite que sea juz¬gado por la Voz de Dios en Su Nombre. 5De la misma manera en que la proyección de la culpabilidad sobre él lo enviaría al infierno, de igual modo la mentalidad abierta permite que la imagen de Cristo le sea extendida. 6Sólo aquellos que tienen una mentalidad abierta pueden estar en paz, pues son los únicos que ven razones para ello.
2. ¿Cómo perdonan los que tienen una mentalidad abierta? 2Han renunciado a todas las cosas que les impediría perdonar. 3Han abandonado realmente el mundo, y han permitido que éste les sea restaurado con tal frescura y en júbilo tan glorioso, que jamás hubiesen podido concebir un cambio así. 4Nada es ahora como era antes. 5Todo lo que antes parecía opaco y sin vida, ahora no hace sino refulgir. 6Lo que es más, todas las cosas les dan la bien¬venida, ya que ha desaparecido toda sensación de amenaza. 7Ya no quedan tinieblas que oculten la faz de Cristo. 8Ya se ha logrado el objetivo. 9El perdón es la meta final del programa de estudios, 10pues allana el camino para lo que se encuentra más allá de todo aprendizaje. 11El programa de estudios no hace nin¬gún esfuerzo por excederse de su verdadero objetivo. 12El perdón es su único objetivo, en el cual converge en última instancia todo aprendizaje. 13Ciertamente eso es suficiente.
3. Habrás notado que la lista de atributos de los maestros de Dios no incluye las características que constituyen la herencia del Hijo de Dios. 2Términos tales como amor, inocencia, perfección, cono¬cimiento y verdad eterna no aparecen en este contexto, 3pues no serían apropiados aquí. 4Lo que Dios ha dado está tan remota¬mente alejado de nuestro programa de estudios, que el aprendi¬zaje no puede sino desaparecer ante su presencia. 5Sin embargo, mientras su presencia esté velada, el enfoque ha de centrarse necesariamente en el programa de estudios. 6La función de los maestros de Dios es llevar al mundo el verdadero aprendizaje. 7Propiamente dicho, lo que llevan es un des-aprendizaje, que es a lo único que se le puede llamar «verdadero aprendizaje» en este mundo. 8A los maestros de Dios se les ha encomendado la fun¬ción de llevar al mundo las buenas nuevas del completo perdón. 9Bienaventurados son en verdad, pues son los portadores de la salvación.

5. ¿CÓMO SE LOGRA LA CURACIÓN?

1. Para que la curación pueda tener lugar, es necesario que se entienda el propósito de la ilusión de la enfermedad. 2Sin ese entendimiento la curación es imposible.

I. El propósito de la enfermedad

1. La curación se logra en el instante en que el enfermo deja de atribuirle valor al dolor. 2¿Quién elegiría sufrir a menos que pen¬sase que con ello podría ganar algo, y algo que tiene valor para él? 3Indudablemente cree que está pagando un precio módico por algo de mayor valor, 4pues la enfermedad es una elección, una decisión. 5Es la elección de la debilidad, procedente de la equivocada convicción de que es fuerza. 6Cuando esto ocurre, se ve a la verdadera fuerza como una amenaza y a la salud como algo peligroso. 7La enfermedad es un método, concebido en la locura, para sentar al Hijo de Dios en el trono de su Padre. 8A Dios se le ve como algo externo, poderoso y feroz, ansioso por quedarse con todo el poder para Sí Mismo. 9Sólo con Su muerte puede Su Hijo conquistarle.
2. ¿Y qué representa la curación dentro de esta loca convicción? 2Simboliza la derrota del Hijo de Dios y el triunfo de su Padre sobre él. 3Representa el desafío supremo -en forma directa- que el Hijo se ve forzado a aceptar. 4Representa todo lo que él se ocultaría a sí mismo para proteger su «vida» 5Si se cura, él es responsable de sus pensamientos. 6Y si es responsable de sus pensamientos, será destruido a fin de demostrarle cuán débil y miserable era. 7Mas si él mismo elige la muerte, su debilidad se convierte en su fuerza. 8Ahora se ha impuesto a sí mismo lo que Dios le habría impuesto, y de esta forma ha usurpado completa¬mente el trono de su Creador.

II. Un cambio de percepción

1. La curación es directamente proporcional al grado de recono¬cimiento alcanzado con respecto a la falta de valor de la enferme¬dad. 2Sólo con decir: «Con esto no gano nada» uno se curaría. 3Pero antes de uno poder decir esto, es preciso reconocer ciertos hechos. 4En primer lugar, resulta obvio que las decisiones son algo propio de la mente, no del cuerpo. 5Si la enfermedad no es más que un enfoque defectuoso de solventar problemas, tiene que ser entonces una decisión. 6Y si es una decisión, es la mente, y no el cuerpo, la que la toma. 7La resistencia a reconocer este hecho es enorme, ya que la existencia del mundo tal como lo percibes depende de que sea el cuerpo el que toma las decisiones. 8Términos tales como «instintos», «reflejos» y otros similares, re¬presentan intentos de dotar al cuerpo con motivadores no mentales. 9En realidad, tales términos no hacen más que enunciar o describir el problema, 10pero no lo resuelven.
2. La base fundamental de la curación es la aceptación del hecho de que la enfermedad es una decisión que la mente ha tomado a fin de lograr un propósito para el cual se vale del cuerpo. 2Y esto es cierto con respecto a cualquier clase de curación. 3El paciente que acepta esto se recupera. 4Si se decide en contra de la recupe-ración, no sanará. 5¿Quién es el médico entonces? 6La mente del propio paciente. 7El resultado acabará siendo el que él decida. 8Agentes especiales parecen atenderle, sin embargo, no hacen otra cosa que dar forma a su elección. 9Los escoge con vistas a darle forma tangible a sus deseos. 10Y eso es lo único que hacen. 11En realidad, no son necesarios en absoluto. 12El paciente podría sencillamente levantarse sin su ayuda y decir: «No tengo nin¬guna necesidad de esto». 13No hay ninguna forma de enfermedad que no se curase de inmediato.
3. ¿Qué es lo único que se necesita para que este cambio de per¬cepción tenga lugar? 2Simplemente esto: el reconocimiento de que la enfermedad es algo propio de la mente, y de que no tiene nada que ver con el cuerpo. 3¿Qué te «cuesta» este reconocimiento? 4Te cuesta el mundo que ves, pues ya nunca más te parecerá que es el mundo el que gobierna a la mente. 5Con este reconocimiento se le atribuye la responsabilidad a quien verdaderamente la tiene: no al mundo, sino a aquel que contempla el mundo y lo ve como no es. 6Pues ve únicamente lo que elige ver. 7Ni más ni menos. 8El mundo no le hace nada. 9Pero él pensaba que le hacía algo. 9ÉI tampoco le hace nada al mundo, ya que estaba equivocado con respecto a lo que el mundo era. 11En esto radica tu liberación de la culpabilidad y de la enfermedad, pues ambas son una misma cosa. 12Sin embargo, para aceptar esta liberación, la insignificancia del cuerpo tiene que ser una idea aceptable.
4. Con esta idea, el dolor desaparece para siempre. 2Pero con esta idea desaparece también cualquier confusión acerca de la crea¬ción. 3¿Cómo podría ser de otra manera? 4Basta con poner causa y efecto en su verdadera secuencia con respecto a algo para que el aprendizaje se generalice y transforme al mundo. 5El valor de la transferencia de una idea verdadera no tiene límites ni final. 6El resultado final de esta lección es el recuerdo de Dios. 7¿Qué significado tienen ahora la culpabilidad, la enfermedad, el dolor, los desastres y todos los sufrimientos? 8Al no tener ningún pro¬pósito, no pueden sino desaparecer. 9Y con ellos desaparecen también todos los efectos que parecían tener. 10Causa y efecto no son sino una réplica de la creación. 11Vistos en su verdadera pers¬pectiva, sin distorsiones y sin miedo, re-establecen el Cielo.

III. La función del maestro de Dios

1. Si el paciente tiene que cambiar de mentalidad para poderse curar, ¿qué puede hacer el maestro de Dios? 2¿Puede cambiar la mentalidad del paciente por él? 3Desde luego que no. 4Para aque¬llos que ya están dispuestos a cambiar de mentalidad, la función del maestro de Dios no es otra que la de regocijarse con ellos, pues se han convertido en maestros de Dios junto con él. 5Con aquellos que no entienden lo que es la curación, no obstante, tiene una función más específica. 6Estos pacientes no se dan cuenta de que ellos mismos han elegido la enfermedad. 7Por el contrario, creen que la enfermedad los ha elegido a ellos. 8No tienen tampoco una mentalidad abierta al respecto. 9El cuerpo les dice lo que tienen que hacer y ellos obedecen. 10No tienen idea de cuán demente es este concepto. 11Sólo con que lo sospecharan, se curarían. 12Pero no sospechan nada. 13Para ellos la separación es absolutamente real.
2. Los maestros de Dios van a estos pacientes representando otra alternativa que dichos pacientes habían olvidado. 2La simple pre¬sencia del maestro de Dios les sirve de recordatorio. 3Sus pensa¬mientos piden el derecho de cuestionar lo que el paciente ha aceptado como verdadero. 4En cuanto que mensajeros de Dios, los maestros de Dios son los símbolos de la salvación. 5Le piden al paciente que perdone al Hijo de Dios en su Nombre. 6Repre¬sentan la Alternativa. 7Con la Palabra de Dios en sus mentes, vienen como una bendición, no para curar a los enfermos sino para recordarles que hay un remedio que Dios les ha dado ya. 8No son sus manos las que curan. 9No son sus voces las que pro¬nuncian la Palabra de Dios, 10sino que dan sencillamente lo que se les ha dado y exhortan dulcemente a sus hermanos a que se aparten de la muerte: 11¡He aquí, Hijo de Dios, lo que la Vida te puede ofrecer! 12¿Prefieres elegir la enfermedad en su lugar?»
3. Los maestros de Dios avanzados no toman en consideración, ni por un instante, las formas de enfermedad en las que sus her¬manos creen. 2Hacerlo sería olvidar que todas ellas tienen el mismo propósito y que, por lo tanto, no son en modo alguno diferentes. 3Los maestros de Dios tratan de oír la Voz de Dios en ese hermano que se engaña a sí mismo hasta el punto de creer que el Hijo de Dios puede sufrir. 4Y le recuerdan que él no se hizo a sí mismo y que aún es tal como Dios lo creó. 5Los maestros de Dios reconocen que las ilusiones no pueden tener efectos. 6La verdad que se encuentra en sus mentes se extiende hasta la ver¬dad que se encuentra en las mentes de sus hermanos, y de este modo no refuerzan sus ilusiones. 7Así éstas se llevan ante la ver¬dad; la verdad no se lleva ante ellas. 8Y de esta manera se disipan, no por medio de la voluntad de otro, sino por medio de la única Voluntad que existe en unión Consigo Misma. 9Ésta es la función de los maestros de Dios: no ver voluntad alguna separada de la suya, ni la suya separada de la de Dios.

6. ¿TIENE SIEMPRE LUGAR LA CURACIÓN?

1. Sí, la curación siempre tiene lugar. 2 Es imposible dejar que las ilusiones se lleven ante la verdad y al mismo tiempo conservar¬las. 3 La verdad demuestra que las ilusiones no tienen ningún valor. 4 El maestro de Dios ha visto la corrección de sus propios errores en la mente del paciente, al reconocerla como lo que es. 5Al haber aceptado la Expiación para sí mismo, también la ha aceptado para el paciente. 6¿Qué ocurre, sin embargo, cuando el paciente usa la enfermedad como una forma de vida, creyendo que la curación es el camino a la muerte? 7Cuando esto ocurre, una curación repentina podría ocasionar una aguda depresión y una sensación de pérdida tan profunda, que el paciente podría incluso tratar de destruirse a sí mismo. 8No teniendo nada por lo que vivir, podría incluso pedir la muerte. 9Por su propio bien, pues, la curación tiene que esperar.
2. La curación se hará a un lado siempre que pueda percibirse como una amenaza. 2En el instante en que se le da la bienvenida, ahí está. 3Dondequiera que se haya ofrecido una curación, ésta se recibirá. 4¿Y qué es el tiempo ante los regalos de Dios? 5Nos hemos referido en muchas ocasiones en el texto a los tesoros que se ofrecen equitativamente, tanto para el que da los regalos de Dios como para el que los recibe. 6Ni uno solo se pierde, pues sólo pueden multiplicarse. 7Ningún maestro de Dios debe sen¬tirse decepcionado si, habiendo ofrecido una curación, parece como si ésta no se hubiese recibido. 8No es su función juzgar cuándo debe aceptarse su regalo. 9Que tenga por seguro que ha sido recibido, y que no ponga en duda que será aceptado cuando se reconozca que es una bendición y no una maldición.
3. La función de los maestros de Dios no es evaluar el resultado de sus regalos. 2Su función es simplemente darlos. 3Una vez que los han dado, han dado también el resultado, puesto que ello es parte del regalo. 4Nadie puede dar si está preocupado por los resultados de lo que da. 5Eso sería limitar lo que da, y, en ese caso, ni el que da ni el que recibe dispondrían del regalo. 6La confianza es parte esencial del acto de dar; de hecho, es la parte que hace posible el compartir; la parte que garantiza que el dador no ha de perder sino que únicamente ganará. 7¿Qué sentido tiene que alguien dé un regalo si luego se queda con él para asegurarse de que sea usado como mejor le parezca a él? 8Eso no es dar sino subyugar.
4. Haber abandonado toda preocupación por el regalo es lo que hace que sea verdaderamente dado. 2Y lo que hace posible dar de verdad es la confianza. 3La curación es el cambio de mentalidad que el Espíritu Santo procura que tenga lugar en la mente del paciente. 4Y es el Espíritu Santo en la mente del donante Quien le da el regalo a él. 5¿Cómo podría perderse? 6 ¿Cómo podría ser ineficaz? 7¿Cómo podría haber sido en vano? 8Las arcas de Dios jamás están vacías. 9Y si les faltase un solo regalo no estarían llenas. 10Dios garantiza, sin embargo, que las arcas estén siempre rebosantes. 11¿Por qué habría de preocuparse, entonces, un Maes¬tro de Dios por lo que sucede con sus regalos? 12Al ser Dios Quien se los da a Sí Mismo, ¿quién iba a dejar de recibirlo todo en este intercambio santo?

7. ¿DEBE REPETIRSE LA CURACIÓN?

1. En realidad, esta pregunta se contesta a sí misma. 2La curación no puede repetirse. 3Si el paciente se ha curado, ¿qué queda por curar? 4Y si la curación siempre tiene lugar, como ya hemos dicho, ¿qué es lo que hay que repetir? 5Si un maestro de Dios se sigue preocupando por el resultado de una curación, no hace sino limitarla. 6Ahora es la mente del mismo maestro de Dios la que necesita ser curada. 7Y esto es lo que él debe facilitar. 8Ahora el paciente es él, y así es como debe considerarse a sí mismo. 9Ha cometido un error y tiene que estar dispuesto a cambiar de men¬talidad al respecto. 10Le faltó la confianza que habría hecho posi¬ble dar verdaderamente, y, por lo tanto, no recibió el beneficio de su regalo.
2. Cada vez que un maestro de Dios trató de ser un canal de curación tuvo éxito. 2De sentirse tentado de dudar de ello, no debería repetir su esfuerzo previo. 3Éste ya fue máximo, pues el Espíritu Santo así lo aceptó y así lo utilizó. 4El maestro de Dios tiene ahora ante sí sólo un camino a seguir. 5Tiene que hacer uso de su razón para decirse a sí mismo que le ha entregado el pro¬blema a Uno que no puede fallar; y debe reconocer que su propia incertidumbre no es amor, sino miedo, y, por consiguiente, odio. 6Su posición se ha hecho, por lo tanto, insostenible, pues le está ofreciendo odio a alguien a quien le ofreció amor. 7Esto es impo¬sible. 8Habiendo ofrecido amor, sólo se puede recibir amor.
3. En esto es en lo que el maestro de Dios tiene que confiar. 2Esto es lo que realmente significa la afirmación de que la única respon¬sabilidad del obrador de milagros es aceptar la Expiación para sí mismo. 3El maestro de Dios es un obrador de milagros porque da los regalos que ha recibido. 4Pero primero tiene que aceptarlos. 5Eso es lo único que tiene que hacer, ya que no hay nada más que él pueda hacer. 6Al aceptar la curación puede darla. 7Si pone esto en duda, que recuerde Quién dio el regalo y Quién lo recibió. 8Así se aclara su duda. 9Pensó que Dios le podía quitar los regalos que le había dado. 10Eso fue un error, pero es un error que no vale la pena conservar. 11Y por lo tanto, lo único que el maestro de Dios puede hacer es reconocerlo como tal y permitir que sea corregido.
4. Una de las tentaciones más difíciles de reconocer es que dudar de la curación debido a que los síntomas siguen estando presentes es un error que se manifiesta en forma de falta de confianza. 2Como tal, es un ataque. 3Normalmente parece ser justamente lo contrario. 4No parece razonable, en un principio, que se nos diga que preocuparnos continuamente es un ataque. 5Tiene todas las apariencias de ser amor. 6Mas el amor sin confianza es imposible, ya que la duda y la confianza no pueden coexistir. 7Y el odio es lo opuesto al amor, sea cual sea la forma en que se manifieste. 8No dudes del regalo y te será imposible dudar de sus resultados. 9Ésta es la certeza que les da a los maestros de Dios el poder para ser obradores de milagros, pues han depositado su confianza en Él.
5. Dudar de uno mismo es la causa fundamental de que se dude del resultado de cualquier problema que se le haya entregado al Maestro de Dios para que lo resuelva. 2Y eso implica necesaria¬mente que se ha puesto la confianza en un ser ilusorio, ya que sólo de un ser así se puede dudar. 3Esta ilusión puede adoptar muchas formas. 4Tal vez temor a ser débil y vulnerable; 5tal vez miedo a fracasar y a sentirse avergonzado en conexión con un sentimiento de ineptitud; 6 quizá vergüenza acompañada de cul¬pabilidad procedente de una falsa humildad. 7La forma del error es irrelevante. 8Lo único que importa es que se le reconozca como lo que es: un error.
6. El error es siempre una forma de preocupación con uno mismo, a costa de la exclusión del paciente. 2Es no reconocer al paciente como parte del verdadero Ser, lo cual representa, por lo tanto, una confusión de identidad. 3En tu mente se ha producido un con¬flicto acerca de lo que eres, y te has engañado con respecto a ti mismo. 4Y te has engañado con respecto a ti mismo porque has negado la Fuente de tu creación. 5Si ofrecieses únicamente cura¬ción, te sería imposible dudar. 6Si realmente quieres que el problema se resuelva, no puedes dudar. 7Si estás seguro de cuál es el problema, no puedes dudar. 8La duda es el resultado de deseos conflictivos. 9Ten certeza con respecto a lo que quieres, y te será imposible dudar.

8. ¿CÓMO PUEDE EVITARSE LA PERCEPCIÓN DE GRADOS DE DIFICULTAD?

1. La creencia de que existen grados de dificultad es la base de la percepción del mundo. 2Dicha creencia se basa en diferencias: en un trasfondo desigual y en un primer plano cambiadizo; en altu¬ras desparejas y en tamaños variados; en grados variables de os¬curidad y luz, y en miles de contrastes, en los que cada cosa vista compite con las demás para sobresalir. 3Un objeto más grande eclipsa a otro más pequeño. 4Una cosa más brillante llama más la atención que otra con menos poder de atracción. 5Y una idea más amenazante, o una que se considera más deseable de acuerdo con las normas del mundo, trastorna completamente el equilibrio mental. 6Lo único que los ojos del cuerpo pueden contemplar son conflictos. 7No recurras a ellos en busca de paz y entendimiento.
2. Las ilusiones son siempre ilusiones de diferencias. 2¿Cómo podría ser de otra manera? 3Una ilusión es por definición un intento de que algo que se considera de suma importancia sea real, si bien se reconoce que es falso. 4La mente, por consiguiente, trata de hacerlo real movida por su intenso deseo de conseguirlo. 5Las ilusiones son parodias de la creación: intentos de hacer que las mentiras sean verdad. 6La mente, al considerar a la verdad como algo inaceptable, se subleva contra ella y se otorga a sí misma una ilusión de victoria. 7Y al considerar a la salud como un agobio, se refugia en sueños febriles. 8Y en esos sueños, la mente se encuentra separada, es diferente de otras mentes, tiene intereses que sólo a ella atañen y es capaz de satisfacer sus nece-sidades a expensas de los demás.
3. ¿De dónde surgen todas estas diferencias? 2Ciertamente pare¬cen encontrarse en el mundo exterior. 3Sin embargo, no hay duda de que es la mente la que juzga lo que los ojos contemplan: 4la que interpreta los mensajes que le transmiten los ojos y la que les adjudica «significado». 5Este significado, no obstante, no existe en el mundo exterior. 6Lo que se considera la «realidad» es simple¬mente lo que la mente prefiere. 7La mente proyecta su propia jerarquía de valores al exterior, y luego envía a los ojos del cuerpo a que la encuentren. 8Éstos jamás podrían ver excepto a base de contrastes. 9Mas la percepción no se basa en los mensajes que los ojos traen. 10La mente es la única que evalúa sus mensa¬jes, y, por lo tanto, sólo ella es responsable de lo que vemos. 11Sólo la mente decide si lo que vemos es real o ilusorio, deseable o indeseable, placentero o doloroso.
4. En las actividades de selección y categorización que la mente lleva a cabo es donde se producen los errores de percepción. 2Y ahí es donde debe efectuarse la corrección. 3La mente clasifica aquello de lo que los ojos del cuerpo le informan, de acuerdo con sus valores preconcebidos; y determina cuál es el lugar más apro¬piado para cada dato sensorial. 4¿Qué base podría ser más defec¬tuosa que ésta? 5Sin darse cuenta de ello, ha pedido que se le proporcione lo que se ajusta a esas categorías. 6Y una vez que ha hecho esto, concluye que las categorías no pueden sino ser cier¬tas. 7Ésta es la base de todos los juicios que establecen diferencias porque los juicios que el mundo emite descansan sobre ella. 8¿Cómo se iba a poder depender de este «razonamiento» confuso y absurdo?
5. No puede haber grados de dificultad en la curación por el sim¬ple hecho de que toda enfermedad es una ilusión. 2¿Sería acaso más difícil desvanecer la creencia que tiene un demente en una alucinación mayor, que la que tiene en una más pequeña? 3¿Podría reconocer más rápidamente la irrealidad de una voz estridente, que la de una voz agradable? 4¿Desecharía más fácil¬mente una orden para que mate que se le pide con un susurro, que una que se le pide a gritos? 5¿Y afectaría el número de triden¬tes que tienen los diablos que él ve la credibilidad de éstos en su percepción? 6Su mente ha calificado todas esas ilusiones de rea¬les, y, por lo tanto, son reales para él. 7Cuando se dé cuenta de que no son más que ilusiones, desaparecerán. 8Y lo mismo ocurre con la curación. 9Las propiedades de las ilusiones que hacen que éstas parezcan diferentes entre sí, son realmente irrelevantes, pues sus propiedades son tan ilusorias como ellas mismas.
6. Los ojos del cuerpo continuarán viendo diferencias. 2Pero la mente que se ha permitido a sí misma ser curada, dejará de acep¬tarlas. 3Habrá quienes parezcan estar más «enfermos» que otros, y los ojos del cuerpo informarán, como antes, de los cambios que se produzcan en su aspecto. 4Mas la mente curada los clasificará a todos de la misma manera: como irreales. 5Éste es el don de su Maestro: el entendimiento de que, al clasificar los mensajes que la mente recibe de lo que parece ser el mundo externo sólo dos cate¬gorías son significativas. 6Y de éstas, sólo una es real. 7De la misma manera en que la realidad es completamente real, inde¬pendientemente de los conceptos de tamaño, forma, tiempo o lugar, pues no pueden existir diferencias en ella, así también las ilusiones carecen de distinciones. 8La única respuesta para cual¬quier clase de enfermedad es la curación. 9La única respuesta para cualquier clase de ilusión es la verdad.

9. ¿SE REQUIEREN CAMBIOS EN LAS CONDICIONES DE VIDA DE LOS MAESTROS DE DIOS?

1. Donde se requieren cambios es en las mentes de los maestros de Dios. 2Esto puede entrañar o no cambios en las condiciones externas. 3Recuerda que nadie está donde está por casualidad y que nada en el plan de Dios es al azar. 4Es bastante improbable que en la formación del nuevo maestro de Dios, los primeros pasos a dar no sean cambios de actitud. 5No hay, sin embargo, una norma fija al respecto, toda vez que el entrenamiento es siempre altamente individualizado. 6Hay quienes son llamados a cambiar las circunstancias de sus vidas casi de inmediato, mas éstos son generalmente casos especiales. 7A la gran mayoría se les proporciona un programa de entrenamiento que evoluciona len¬tamente, en el que se corrigen el mayor número posible de erro¬res previos. 8Las relaciones personales, en especial, tienen que percibirse debidamente, y se tiene que eliminar la piedra angular de la falta de perdón. 9De lo contrario, el viejo sistema de pensa¬miento mantendrá aún una base a donde poder regresar.
2. A medida que el maestro de Dios avanza en su formación, aprende más concienzudamente una lección: a no tomar decisio¬nes por su cuenta. 2En lugar de ello, le pide a su Maestro Su respuesta, y es ésta la que sigue como guía para sus acciones. 3Esto le resulta cada vez más fácil, a medida que aprende a abandonar sus propios juicios. 4Abandonar todo juicio -el requisito previo para poder oír la Voz de Dios- es normalmente un pro-ceso bastante lento, no porque sea difícil, sino porque se tiende a percibir como una afrenta. 5El entrenamiento del mundo tiene por meta el logro de un objetivo diametralmente opuesto al de nuestro programa. 6El mundo enseña que confiar en nuestro pro¬pio juicio es muestra de madurez y fortaleza. 7Nuestro programa enseña que abandonar todo juicio es la condición necesaria para la salvación.

10. ¿CÓMO SE DEJA DE JUZGAR?

1. Los juicios, al igual que los demás mecanismos mediante los cuales se mantiene vigente el mundo de las ilusiones, es algo que el mundo no entiende en absoluto. 2De hecho, se les confunde con la sabiduría y se usan como sustituto de la verdad. 3TaI como el mundo usa el término, un individuo es capaz de tener «buen» juicio o «mal» juicio, y su educación tiene como objeto reforzar el primero y minimizar el segundo. 4Existe, no obstante, una gran confusión con respecto a lo que significan estas catego¬rías. 5Lo que es «buen» juicio para uno, es «malo» para otro. 6Lo que es más, una misma persona puede clasificar la misma acción como muestra de «buen» juicio en una ocasión y de «mal» juicio en otra. 7Tampoco puede enseñarse realmente un criterio consis¬tente para determinar lo que son estas categorías. 8En cualquier momento, el estudiante puede estar en desacuerdo con lo que su supuesto maestro dice acerca de ellas, o el maestro mismo puede ser inconsistente en lo que cree. 9″Buen» juicio, en este contexto, no significa nada. 10″Mal» juicio tampoco.
2. Es necesario que el maestro de Dios se dé cuenta, no de que no debe juzgar, sino de que no puede. 2Al renunciar a los juicios, renuncia simplemente a lo que nunca tuvo. 3Renuncia a una ilu¬sión; o mejor dicho, tiene la ilusión de renunciar a algo. 4En reali¬dad, simplemente se ha vuelto más honesto. 5AI reconocer que nunca le fue posible juzgar, deja de intentarlo. 6Esto no es un sacrificio. 7Por el contrario, se pone en una posición en la que el juicio puede tener lugar a través de él en lugar de ser algo que él emite por su cuenta. 8Y este juicio no es ni «bueno» ni «malo». 9Es el único juicio que existe, y es sólo uno: «El Hijo de Dios es ino¬cente y el pecado no existe».
3. El objetivo de nuestro programa, a diferencia del objetivo del aprendizaje del mundo, es el reconocimiento de que juzgar, en el sentido usual, es imposible. 2Esto no es una opinión sino un hecho. 3Para poder juzgar cualquier cosa correctamente, uno ten¬dría que ser consciente de una gama inconcebiblemente vasta de cosas pasadas, presentes y por venir. 4Uno tendría que reconocer de antemano todos los efectos que sus juicios podrían tener sobre todas las personas y sobre todas las cosas que de alguna manera estén involucradas en ellos. 5Y tendría que estar seguro de que no hay distorsión alguna en su percepción, para que sus juicios fuesen completamente justos con todos sobre los que han de recaer ahora o sobre los que hayan de recaer en el futuro. 6¿Quién puede hacer eso? 7¿Quién, excepto en delirios de grandeza, pre¬tendería ser capaz de todo esto?
4. ¿Recuerdas cuántas veces pensaste que estabas al tanto de todos los «hechos». que necesitabas para juzgar algo y cuán equi¬vocado estabas? 2¿Quién no ha tenido esta experiencia? 3¿Tienes idea de cuántas veces pensaste que tenías razón, sin jamás darte cuenta de que estabas equivocado? 4¿Por qué habrías de querer usar una base tan arbitraria para tomar tus decisiones? 5Formar juicios no es muestra de sabiduría; la renuncia a todo juicio lo es. 6Forma, pues, un solo juicio más. 7Y es éste: hay Alguien a tu lado Cuyo juicio es perfecto. 8Él conoce todos los hechos, pasados, pre¬sentes y por venir. 9Conoce los efectos que Sus juicios han de tener sobre todas las personas y sobre todas las cosas que de alguna manera estén involucradas. 10Y Él es absolutamente justo con todos, pues en Su percepción no hay distorsiones.
5. Abandona, por lo tanto, todo juicio, no con pesar sino con un suspiro de gratitud. 2Ahora estás libre de una carga tan pesada, que sólo podría haberte hecho tambalear y caer debajo de ella. 3Y todo era una ilusión. 4Nada más. 5Ahora el maestro de Dios puede levantarse aliviado y marchar hacia adelante con paso ligero. 6Mas éste no es su único beneficio. 7Su sensación de preocupación ha desaparecido, pues no tiene ninguna razón para ello. 8La ha abandonado, junto con sus juicios. 9Se entregó a Aquel en Cuyo juicio ha elegido ahora confiar, en lugar del suyo propio. 10Ya no comete errores. 11Su Guía es infalible. 12Y donde vino a juzgar, ahora va a bendecir. 13Donde ahora ríe, antes venía a llorar.
6. No es difícil renunciar a los juicios. 2Lo que sí es difícil es afe¬rrarse a ellos. 3El maestro de Dios los abandona gustosamente en el instante en que reconoce su costo. 4Toda la fealdad que ve a su alrededor es el resultado de ellos, 5al igual que todo el dolor que contempla. 6De los juicios se deriva toda soledad y sensación de pérdida; el paso del tiempo y el creciente desaliento; la desespe¬ración enfermiza y el miedo a la muerte. 7Y ahora, el maestro de Dios sabe que todas esas cosas no tienen razón de ser. 8Ni una sola es verdad. 9Habiendo abandonado su causa, todas ellas se desprenden de él, ya que nunca fueron sino los efectos de su elección equivocada. 10Maestro de Dios, este paso te brindará paz. 11¿Cómo iba a ser difícil anhelar sólo esto?

11. ¿ES POSIBLE LA PAZ EN ESTE MUNDO?

1. Ésta es una pregunta que todo el mundo debe hacerse. 2Es ver¬dad que la paz no parece ser posible aquí. 3Sin embargo, la Pala¬bra de Dios promete otras cosas que, al igual que ésta, parecen imposibles. 4Su Palabra ha prometido paz. 5Ha prometido tam¬bién que la muerte no existe, que la resurrección tendrá lugar y que el renacimiento es la herencia del hombre. 6El mundo que ves no puede ser el mundo que Dios ama, y, sin embargo, Su Palabra nos asegura que Él ama al mundo. 7La Palabra de Dios ha prometido que aquí es posible la paz, y lo que Él promete no puede ser imposible. 8Mas es cierto que hay que contemplar el mundo de otra manera, si es que se han de aceptar Sus promesas. 9Lo que el mundo es, ya ha sido determinado. 10Tú no puedes elegir lo que debe ser. 11Pero sí puedes elegir cómo lo quieres ver. 12De hecho, eso tienes que elegirlo.
2. Volvemos nuevamente al tema de los juicios. 2Esta vez pregún¬tate qué es más probable que sea verdad: tus juicios o la Palabra de Dios. 3Pues ambos afirman cosas diferentes acerca del mundo, y tan opuestas que no tiene objeto tratar de reconciliarlas. 4Dios ofrece salvación al mundo, tus juicios quieren condenarlo. 5Dios afirma que la muerte no existe; tu juicio ve a la muerte como el final inevitable de la vida. 6La Palabra de Dios te asegura que Él ama al mundo; tus juicios afirman que el mundo no es digno de ser amado. 7¿Quién tiene razón? 8Pues uno de los dos tiene que estar equivocado. 9No puede ser de otra manera.
3. El texto explica que el Espíritu Santo es la Respuesta a todos los problemas a los que tú has dado lugar. 2Estos problemas no son reales, pero eso no significa nada para los que creen en ellos. 3Y todo el mundo cree en lo que ha hecho, pues lo hizo creyendo en ello. 4A esta extraña y paradójica situación que no tiene sen¬tido ni significado, de la cual, no obstante, no parece que haya forma de escaparse, Dios ha enviado Su juicio para reemplazar al tuyo. 5Con gran ternura, Su juicio sustituye al tuyo. 6Y por me¬dio de esa sustitución, lo incomprensible se vuelve comprensi¬ble. 7¿Es posible la paz en este mundo? 8En tu juicio no lo es ni lo será nunca. 9Pero en el juicio de Dios, lo único que se refleja aquí es paz.
4. La paz es imposible para los que ven conflictos 2e inevitable para los que ofrecen paz. 3¡Cuán fácilmente, pues, te puedes escapar del juicio que tienes acerca del mundo! 4No es el mundo lo que hace que la paz parezca imposible. 5El mundo que ves es lo que es imposible. 6 No obstante, el juicio de Dios acerca de este mundo distorsionado lo ha redimido y preparado para que le dé la bienvenida a la paz. 7Y la paz desciende sobre él en jubilosa respuesta. 8Ahora la paz puede estar aquí, ya que ha entrado un Pensamiento de Dios. 9¿Qué otra cosa sino un Pensamiento de Dios podría trocar el infierno en Cielo sólo por ser lo que es? 10La tierra se postra ante su Presencia, que llena de gracia se inclina en respuesta, para elevarla de nuevo. 11Ahora la pregunta es diferen¬te. 12Ya no es: «¿Es posible la paz en este mundo?», sino: «¿Cómo sería posible que no hubiese paz aquí?»

1. MENTE – ESPÍRITU

1. El término mente se utiliza para representar el principio activo del espíritu, el cual le suministra a éste su energía creativa. 2Cuan¬do el término va con mayúscula, se refiere a Dios o a Cristo (es decir, a la Mente de Dios o a la Mente de Cristo). 3El espíritu es el Pensamiento de Dios que Él creó semejante a Sí Mismo. 4El espí¬ritu unificado es el único Hijo de Dios, o Cristo.
2. En este mundo, puesto que la mente está dividida, los Hijos de Dios parecen estar separados. 2Sus mentes, asimismo, no parecen estar unidas. 3En ese estado ilusorio, el concepto de una «mente individual» parece tener sentido. 4En el curso, por lo tanto, se describe a la mente como si consistiera de dos partes: el espíritu y el ego.
3. El espíritu es la parte que aún se mantiene en contacto con Dios a través del Espíritu Santo, Quien, aunque mora en esa parte, tam¬bién ve la otra. 2No se usa el término «alma» excepto en citas di¬rectas de la Biblia, por ser un término sumamente polémico. 3En cualquier caso, sería un equivalente de «espíritu», entendiéndose que, al formar parte del ámbito de Dios, es eterna y nunca nació.
4. La otra parte de la mente es completamente ilusoria y sólo teje ilusiones. 2El espíritu conserva su potencial creativo, pero su Voluntad, que es la de Dios, parecerá estar cautiva mientras la mente no esté unificada. 3La creación continúa imperturbable porque ésa es la Voluntad de Dios. 4 Dicha Voluntad está siempre unificada, y, por lo tanto, no tiene significado en este mundo. 5No tiene grados ni opuestos.
5. La mente puede gozar de rectitud o estar errada, dependiendo de la voz que escuche. 2La mentalidad recta escucha al Espíritu Santo, perdona al mundo, y en su lugar ve el mundo real a través de la visión de Cristo. 3Ésta es la visión final, la última percep¬ción, la condición en la que Dios Mismo da el paso final. 4Ahí, al tiempo y a lo ilusorio les llega su fin.
6. La mentalidad errada escucha al ego y teje ilusiones; percibe el pecado, justifica la ira, y considera que la culpabilidad, la enfer¬medad y la muerte son reales. 2Tanto este mundo como el mundo real son ilusorios, pues la mentalidad recta simplemente pasa por alto o perdona lo que nunca ocurrió. 3Por lo tanto, la mentali¬dad recta no es la Mentalidad-Uno de la Mente de Cristo, Cuya Voluntad es una con la de Dios.
7. La única libertad que aún nos queda en este mundo es la liber¬tad de elegir, y la elección es siempre entre dos alternativas o dos voces. 2La Voluntad no está involucrada en la percepción a nin¬gún nivel, y no tiene nada que ver con el proceso de elegir. 3La conciencia es el mecanismo receptor, el cual recibe mensajes tanto del plano superior como del inferior, del Espíritu Santo o del ego. 4La conciencia tiene niveles y puede cambiar drásticamente de uno a otro, pero no puede trascender el dominio de lo perceptual. 5En su nivel más elevado, se vuelve consciente del mundo real, y puede ser entrenada para hacer eso cada vez con mayor frecuencia. 6Sin embargo, el hecho mismo de que tenga niveles y de que pueda ser entrenada demuestra que no puede alcanzar el conocimiento.

2. EL EGO – EL MILAGRO

1. Las ilusiones no perdurarán. 2Su final es indudable y eso es lo único que es seguro en su mundo. 3Por eso es por lo que es el mundo del ego. 4¿Qué es el ego? 5El ego no es más que un sueño de lo que en realidad eres. 6Un pensamiento de que estás sepa¬rado de tu Creador y un deseo de ser lo que Él no creó. 7El ego es un producto de la locura, no de la realidad. 8Es tan sólo un nom¬bre para lo innombrable. 9Un símbolo de lo imposible; una elec¬ción de opciones que no existen. 10Le damos un nombre sólo para que nos ayude a entender que no es más que un pensamiento ancestral según el cual aquello que se ha inventado es inmortal. 11Mas ¿qué podría proceder de ello, excepto un sueño que, al igual que todos los demás sueños, tan sólo puede terminar en la muerte?
2. ¿Qué es el ego? 2El ego no es nada, pero se manifiesta de tal forma que parece ser algo. 3En un mundo de formas no se puede negar al ego, pues sólo él parece real. 4Mas ¿podría el Hijo de Dios tal como su Padre lo creó morar en una forma o en un mundo de formas? 5Si alguien te pide que definas al ego y expliques cómo se originó, es porque cree que el ego es real e intenta, por definición, asegurarse de que su naturaleza ilusiva quede oculta tras las pala¬bras que parecen otorgarle realidad.
3. Ninguna definición que se haya hecho de una mentira puede hacer que ésta sea verdad. 2Ni tampoco puede haber una verdad que las mentiras puedan realmente ocultar. 3La irrealidad del ego no se niega con palabras, ni su significado se vuelve claro por el hecho de que su naturaleza parezca tener una forma. 4¿Quién puede definir lo indefinible? 5Sin embargo, incluso para esto hay una respuesta.
4. No podemos formular realmente una definición de lo que es el ego, pero sí podemos decir lo que no es. 2Y esto lo podemos ver con perfecta claridad. 3Basándonos en eso podemos deducir lo que es. 4Observa su opuesto y verás la única respuesta que tiene sentido.
5. A lo opuesto al ego, desde cualquier punto de vista -origen, efectos y consecuencias- le llamamos milagro. 2En él encontra¬mos todo lo que no tiene que ver con el ego en este mundo. 3El milagro es lo opuesto al ego, y sólo en él podemos observar lo que era el ego, pues en él vemos lo que éste aparentemente hacía; y la causa y sus efectos no pueden sino seguir siendo una misma cosa.
6. Donde antes había oscuridad, ahora vemos luz. 2¿Qué es el ego? 3Lo que antes era la oscuridad. 4¿Dónde está el ego? 5Donde antes estaba la oscuridad. 6¿Qué es ahora y dónde puede encon¬trársele? 7No es nada y no se le puede encontrar en ninguna parte. 8Ahora la luz ha llegado, y su opuesto se ha ido sin dejar ni rastro. 9Donde antes había maldad, ahora hay santidad. 10¿Qué es el ego? 11Lo que antes era la maldad. 12¿Dónde está el ego? 13En una pesa¬dilla que sólo parecía ser real mientras la estabas soñando. 14Donde antes había crucifixión ahora está el Hijo de Dios. 15¿Qué es el ego? 16¿Quién tiene necesidad de preguntar? 17¿Dónde está el ego? 18¿Quién necesita ir en busca de ilusiones ahora que los sue¬ños han desaparecido?
7. ¿Qué es un milagro? 2Un milagro es un sueño también. 3Pero si observas todos los aspectos de ese sueño, jamás volverás a dudar. 4Observa el bondadoso mundo que se extiende ante ti mientras caminas envuelto en mansedumbre. 5Observa a los ayudantes que encuentras a lo largo del camino que recorres, felices ante la cer-teza del Cielo y la garantía de paz. 6Y observa también, por un instante, lo que por fin dejaste atrás y finalmente pasaste de largo.
8. Esto es lo que era el ego: el odio cruel, la necesidad de ven¬ganza y los gritos de dolor, el miedo a la muerte y el deseo de matar, la ilusión de no tener hermanos, y el yo que parecía estar solo en el universo. 2El milagro corrige este terrible error con respecto a ti mismo con la misma dulzura con la que una madre amorosa adormece con su canto a su criatura. 3¿No preferirías escuchar un canto así? 4¿No contestaría ese canto todo lo que pensabas preguntar, haciendo incluso que la pregunta dejase de tener sentido?
9. Tus preguntas no tienen respuesta, ya que han sido planteadas para acallar la Voz de Dios, la Cual nos hace a todos una sola pregunta: «¿Estás listo ya para ayudarme a salvar el mundo?» 2Pregunta esto en vez de preguntar qué es el ego, y verás un súbito resplandor envolver al mundo que el ego fabricó. 3Ahora no se le niega a nadie ningún milagro. 4El mundo se ha salvado de todo lo que tú pensabas que era. 5Y lo que es, ha sido siempre absolutamente puro y jamás ha sido condenado.
10. El milagro perdona; el ego condena. 2No se necesita ninguna otra definición para ninguno de ellos excepto ésta. 3Mas ¿qué defi¬nición podría ser más cierta, o estar más a tono con lo que es la salvación? 4Con esto el problema y la respuesta se llevan uno al lado del otro, y al estar finalmente juntos, la elección es obvia. 5¿Quién elegiría el infierno de reconocer que eso es lo que está eligiendo? 6¿Y quién no seguiría adelante un poco más, cuando le ha sido dado comprender que el camino es corto y que el Cielo es su meta?

3. EL PERDÓN -. LA FAZ DE CRISTO

1. El perdón es el medio que nos lleva a Dios y que nos permite alcanzarle, mas es algo ajeno a Él. 2Es imposible concebir que algo creado por Él pueda necesitar perdón. 3El perdón, entonces, es una ilusión, pero debido a su propósito, que es el del Espíritu Santo, hay algo en ella que hace que sea diferente. 4A diferencia de las demás ilusiones, nos aleja del error en vez de acercarnos a él.
2. Al perdón podría considerársele una clase de ficción feliz: una manera en la que los que no saben pueden salvar la brecha entre su percepción y la verdad. 2No pueden pasar directamente de la percepción al conocimiento porque no creen que ésa sea su voluntad. 3Esto hace que Dios parezca ser un enemigo en lugar de lo que realmente es. 4Y es precisamente esta percepción demente la que hace que no estén dispuestos a simplemente ascender y retornar a Él en paz.
3. Y de este modo, necesitan una ilusión de ayuda porque se encuentran desvalidos; un Pensamiento de paz porque están en conflicto. 2Dios sabe lo que Su Hijo necesita antes de que él se lo pida. 3Dios no se ocupuntad es que se comprenda. 4Y eso basta. 5Las formas se adaptan a las necesidades, pero el conte¬nido es inmutable, tan eterno como su Creador.
4. Antes de que el recuerdo de Dios pueda retornar es necesario ver la faz de Cristo. 2La razón es obvia. 3Para ver la faz de Cristo se requiere percepción. 4El conocimiento no es algo que se pueda ver. 5Pero la faz de Cristo es el gran símbolo del perdón. 6Es la salvación. 7Es el símbolo del mundo real. 8El que la ve, deja de ver el mundo. 9Está tan cerca ya del umbral del Cielo como es posible estar mientras aún esté afuera. 10Mas desde ahí, un paso más basta para entrar. 11Es el paso final. 12Y ése se lo dejamos a Dios.
5. El perdón es un símbolo también, pero en cuanto que símbolo exclusivo de la Voluntad del Padre, no puede ser dividido. 2Y así, la Unidad que refleja se convierte en Su Voluntad. 3Es lo único que aún está en el mundo en parte, y que, al mismo tiempo es el puente que conduce al Cielo.
6. La Voluntad de Dios es lo único que existe. 2Lo único que pode¬mos hacer es pasar de la nada al todo; del infierno al Cielo. 3¿Es esto una jornada? 4No, en verdad no lo es, pues la verdad no va a ninguna parte. 5Pero las ilusiones cambian según el lugar o la época. 6El paso final no es más que otro cambio. 7Por ser una percepción, es en parte irreal. 8Sin embargo, esa parte desapare¬cerá. 9Lo que entonces quedará será la paz eterna y la Voluntad de Dios.
7. Ahora ya no hay deseos, pues los deseos cambian. 2Incluso lo que una vez se deseó puede volverse indeseable. 3Esto es así por¬que el ego jamás puede estar en paz. 4Pero la Voluntad es cons¬tante, por ser el don de Dios. 5Y lo que Él da es siempre como Él Mismo. 6Este es el propósito de la faz de Cristo. 7 Es el regalo de Dios para la salvación de Su Hijo. 8Contempla únicamente esto y habrás sido perdonado.
8. ¡Cuán hermoso se vuelve el mundo en ese instante en el que ves la verdad acerca de ti mismo reflejada en él! 2Ahora estás libre de pecado y contemplas tu impecabilidad *. 3Ahora eres santo y así lo percibes. 4Y ahora la mente retorna a su Creador: la unión de Padre e Hijo; la Unidad de unidades que se encuentra detrás de toda unión, aunque más allá de todas ellas. 5No se ve a Dios, sino que únicamente se le comprende. 6No se ataca a Su Hijo, sino que se le reconoce.

4. LA PERCEPCIÓN VERDADERA – EL CONOCIMIENTO

1. El mundo que ves no es más que la ilusión de un mundo. 2Dios no lo creó, pues lo que Él crea tiene que ser tan eterno como Él. 3En el mundo que ves, no obstante, no hay nada que haya de perdurar para siempre. 4Algunas cosas durarán en el tiempo algo más que otras. 5Pero llegará el momento en el que a todo lo visi¬ble le llegue su fin.
2. Los ojos del cuerpo no son, por lo tanto, el medio a través del cual se puede ver el mundo real, pues las ilusiones que contem¬plan sólo pueden conducir a más ilusiones de la realidad. 2Y eso es lo que hacen. 3Pues todo lo que los ojos del cuerpo ven, no sólo no ha de durar, sino que además se presta a que se tengan pensa-mientos de pecado y culpabilidad. 4Todo lo que Dios creó, por otra parte, está por siempre libre de pecado y, por ende, por siempre libre de culpabilidad.
3. El conocimiento no es el remedio para la percepción falsa, puesto que al proceder de distintos niveles, jamás pueden encon¬trarse. 2La única corrección posible para la percepción falsa es la percepción verdadera. 3Ésta no perdurará. 4Pero mientras dure, su propósito será sanar. 5La percepción verdadera es un remedio que se conoce por muchos nombres. 6El perdón, la salvación, la Expiación y la percepción verdadera son todos una misma cosa. 7Son el comienzo de un proceso cuyo fin es conducir a la Unici¬dad * que los transciende a todos. 8La percepción verdadera es el medio por el que se salva al mundo de las garras del pecado, pues el pecado no existe. 9Y esto es lo que la percepción verda¬dera ve.
4. El mundo se yergue como un sólido muro ante la faz de Cristo. 2Pero la percepción verdadera lo ve sólo como un frágil velo, tan fácil de descorrer que no podría durar más de un instante. 3Por fin se ve el mundo tal como es. 4Y ahora no puede sino desapare¬cer, pues en su lugar ha quedado un espacio vacío que ha sido despejado y preparado. 5Donde antes se percibía destrucción, aparece ahora la faz de Cristo, y en ese instante el mundo queda olvidado y el tiempo acaba para siempre al disolverse el mundo en la nada de donde provino.
5. Un mundo perdonado no puede durar mucho. 2Era la morada de los cuerpos. 3Pero el perdón mira más allá de ellos. 4En eso radica su santidad; así es como sana. 5El mundo de los cuerpos es el mundo del pecado, pues sólo si el cuerpo existiese sería posi¬ble el pecado. 6El pecado acarrea culpabilidad, tan irremediable¬mente como el perdón acaba con ella. 7Y una vez que ha desaparecido todo rastro de culpabilidad, ¿qué queda que pueda seguir manteniendo al mundo separado y fijo en su lugar? 8Pues la idea de lugar habrá desaparecido también, junto con el tiempo. 9El cuerpo es lo único que hace que el mundo parezca real, pues, al ser algo separado, no puede permanecer donde la separación es imposible. 10El perdón prueba que es imposible porque no lo ve. 11Y lo que entonces pasas por alto, deja de ser comprensible para ti, tal como una vez estabas seguro de su presencia.
6. Éste es el cambio que brinda la percepción verdadera: lo que antes se había proyectado afuera, ahora se ve adentro, y ahí el perdón deja que desaparezca. 2Ahí se establece el altar al Hijo, y ahí se recuerda a su Padre. 3Ahí se llevan todas las ilusiones ante la verdad y se depositan ante el altar. 4Lo que se ve como que está afuera no puede sino estar más allá del alcance del perdón, pues parece ser por siempre pecaminoso. 5¿Qué esperanza puede haber mientras se siga viendo el pecado como algo externo? 6¿Qué remedio puede haber para la culpabilidad? 7Mas al ver a la culpa¬bilidad y al perdón dentro de tu mente, éstos se encuentran juntos por un instante, uno al lado del otro, ante un solo altar. 8Ahí, por fin, la enfermedad y su único remedio se unen en un destello de luz curativa. 9Dios ha venido a reclamar lo que es Suyo. 10El per¬dón se ha consumado.
7. Y ahora el conocimiento de Dios, inmutable, absoluto, puro y completamente comprensible, entra en su reino. 2Ya no hay per¬cepción, ni falsa ni verdadera. 3Ya no hay perdón, pues su tarea ha finalizado. 4Ya no hay cuerpos, pues han desaparecido ante la deslumbrante luz del altar del Hijo de Dios. 5Dios sabe que ese altar es el Suyo, así como el de Su Hijo. 6Y ahí se unen, pues ahí el resplandor de la faz de Cristo ha hecho desaparecer el último instante del tiempo, y ahora la última percepción del mundo no tiene propósito ni causa. 7Pues ahí donde el recuerdo de Dios ha llegado finalmente, no hay jornada, ni creencia en el pecado, ni paredes, ni cuerpos. aY la sombría atracción de la culpabilidad y de la muerte se extingue para siempre.
8. ¡Oh hermanos míos, si tan sólo supierais cuánta paz os envolverá y os mantendrá a salvo, puros y amados en la Mente de Dios, no haríais más que apresuraros a encontraros con Él en Su altar! 2Santificados sean vuestros nombres y el Suyo, pues se unen ahí, en ese santo lugar. 3Ahí Él se inclina para elevaros hasta Él, liberándoos de las ilusiones para llevaros a la santidad; libe¬rándoos del mundo para conduciros a la eternidad; liberándoos de todo temor y devolviéndoos al amor.

5. JESÚS – CRISTO

1. No necesitas ayuda para entrar en el Cielo, pues jamás te ausen¬taste de él. 2Pero sí necesitas una ayuda que proceda de más allá de ti, pues te encuentras limitado por falsas creencias con res¬pecto a tu Identidad, la cual sólo Dios estableció en la realidad. 3Los ayudantes que se te proveen varían de forma, aunque ante el altar son uno solo. 4Más allá de cada uno de ellos se encuentra un Pensamiento de Dios, y esto jamás ha de cambiar. 5Pero sus nombres difieren por un tiempo, puesto que el tiempo necesita símbolos, siendo de por sí irreal. 6Sus nombres son legión, pero no nos extenderemos más allá de los nombres que el curso en sí emplea. 7Dios no provee ayuda, pues no sabe de necesidades. 8Sin embargo, Él crea todos los Ayudantes que Su Hijo pueda necesitar, mientras éste siga creyendo que sus fantasías son rea¬les. 9Dale gracias a Dios por ellos, pues son quienes te conducirán de regreso a tu hogar.
2. El nombre de Jesús es el nombre de uno que, siendo hombre, vio la faz de Cristo en todos sus hermanos y recordó a Dios. 2Al identificarse con Cristo, dejó de ser un hombre y se volvió uno con Dios. 3El hombre era una ilusión, pues parecía ser un ser separado que caminaba por su cuenta, dentro de un cuerpo que aparentemente mantenía a su ser separado de su Ser, como hacen todas las ilusiones. 4Pero ¿quién puede salvar a menos que, al ver las ilusiones, las identifique como lo que son? 5Jesús sigue siendo un Salvador porque vio lo falso y no lo aceptó como la verdad. 6Cristo necesitó su forma para poder presentarse ante los hom¬bres y salvarlos de sus ilusiones.
3. En su completa identificación con el Cristo -el perfecto Hijo de Dios, Su única creación y Su felicidad, por siempre como Él y uno con Él- Jesús se convirtió en lo que todos vosotros no podéis sino ser. 2Mostró el camino para que le siguieras. 3Él te conduce de regreso a Dios porque vio el camino ante sí y lo siguió. 4Jesús hizo una clara distinción, todavía velada para ti, entre lo falso y lo verdadero. 5Te ofreció una demostración palpable de que es imposible matar al Hijo de Dios, y de que el pecado, la maldad, la malicia, el miedo o la muerte no pueden alterar su vida en modo alguno.
4. Todos tus pecados, por lo tanto, te han sido perdonados, ya que jamás tuvieron consecuencia alguna. 2Y así, no fueron más que sueños. 3Levántate con aquel que te mostró esto, ya que se lo debes por haber compartido contigo tus sueños para que pudie¬ran ser disipados. 4Y todavía los comparte, para mantenerse en unión contigo.
5. ¿Es él el Cristo? 2Por supuesto que sí, junto contigo. 3Su vida en la tierra no fue lo suficientemente larga como para poder ense¬ñar la poderosa lección que aprendió por todos vosotros. 4Mas él permanecerá contigo para conducirte desde el infierno que tú hiciste hasta Dios. 5Y cuando unas tu voluntad a la suya, verás a través de su visión, pues los ojos de Cristo se comparten. 6Cami¬nar con él es algo tan natural como caminar con un hermano al que conoces desde que naciste, pues eso es en verdad lo que él es. 7Se han hecho amargos ídolos de aquel que sólo quiere ser un hermano para el mundo. 8Perdónale tus fantasías, y comprende lo mucho que amarías a un hermano así. 9Pues él por fin le brin¬dará descanso a tu mente y la llevará contigo ante tu Dios.
6. ¿Es él el único Ayudante de Dios? 2¡Por supuesto que no! 3Pues Cristo adoptará muchas formas con diferentes nombres hasta que se reconozca la unicidad * de todas ellas. 4Mas para ti, Jesús es el portador del único mensaje de Cristo acerca del Amor de Dios. 5No tienes necesidad de ningún otro. 6Es posible leer sus palabras y beneficiarse de ellas sin aceptarle en tu vida. 7Mas él te ayudaría todavía más si compartieses con él tus penas y alegrías, y renun¬ciases a ambas para hallar la paz de Dios. 8Con todo, lo que él quiere que aprendas más que nada sigue siendo la lección que vino a enseñar, la cual reza así:

9La muerte no existe porque el Hijo de Dios es como su Padre. 10No puedes hacer nada que pueda alterar el Amor Eterno. 11Olvida tus sueños de pecado y de cul¬pabilidad, y en su lugar ven conmigo a compartir la resurrección del Hijo de Dios. 12Y trae contigo todos aquellos que Él te ha enviado para que cuides de ellos como yo cuido de ti.

6. EL ESPÍRITU SANTO

1. Jesús es la manifestación del Espíritu Santo, a Quien él invocó para que descendiese sobre la tierra después de su ascensión al Cielo, es decir, después de haberse identificado completamente con el Cristo, el Hijo de Dios tal como Él lo creó. 2Al ser el Espí¬ritu Santo una creación del único Creador y al crear junto con Él y a Su semejanza o espíritu, es eterno y nunca ha cambiado. 3Fue «invocado para que descendiese sobre la tierra» en el sentido de que entonces se hizo posible aceptarle y escuchar Su Voz. 4Su Voz es la Voz de Dios, y, por lo tanto, ha adquirido forma. 5Dicha forma no es Su realidad, la cual sólo Dios conoce junto con Cristo, Su verdadero Hijo, Quien es parte de Él.
2. Al Espíritu Santo se le describe a lo largo del curso como Aquel que nos ofrece la respuesta a la separación y nos trae el plan de la Expiación, al asignarnos el papel especial que nos corresponde desempeñar en dicho plan y mostrarnos exactamente en qué con¬siste. 2Él ha designado a Jesús como el líder para llevar a cabo Su plan, ya que Jesús fue el primero en desempeñar perfectamente su papel. 3Se le ha dado pleno poder en el Cielo y en la tierra, y lo compartirá contigo cuando tú hayas desempeñado el tuyo. 4El principio de la Expiación le fue dado al Espíritu Santo mucho antes de que Jesús lo pusiese en marcha.
3. Al Espíritu Santo se le describe como el último vínculo de co¬municación que queda entre Dios y Sus Hijos separados. 2A fin de llevar a cabo esta función especial, Él ha asumido una doble función. 3Goza de conocimiento porque es parte de Dios; percibe porque fue enviado para salvar a la humanidad. 4Él es el gran principio corrector, el portador de la verdadera percepción, el poder intrínseco de la visión de Cristo. 5Él es la luz en la que se percibe el mundo perdonado, en el que solamente puede verse la faz de Cristo. 6Él nunca se olvida del Creador ni de Su Creación. 7Él nunca se olvida del Hijo de Dios. 8Él nunca se olvida de ti. 9Te brinda el Amor de tu Padre en un eterno resplandor que nunca será extinguido porque Dios Mismo lo depositó ahí.
4. El Espíritu Santo mora en la parte de tu mente que es parte de la Mente de Cristo. 2Él representa a tu Ser y a tu Creador, Quie¬nes son uno. 3Habla por Dios y también por ti, ya que está unido a Ambos. 4Por consiguiente, Él es la prueba de que Ambos son uno solo. 5El Espíritu Santo parece ser una Voz, pues de esa forma es como te comunica la Palabra de Dios. 6Parece ser un Guía por tierras lejanas, pues ésa es la clase de ayuda que necesi-tas. 7Y parece ser también cualquier cosa que satisfaga las necesi¬dades que creas tener. 8Pero Él no se engaña cuando te percibes a ti mismo atrapado por necesidades que no tienes. 9De ellas es de las que quiere liberarte. 10De ellas es de las que quiere ponerte a salvo.
5. Tú eres Su manifestación en este mundo. 2Tu hermano te invoca para que seas Su Voz junto con él. 3Por sí solo no puede ser el Ayudante del Hijo de Dios, pues por sí solo no tiene nin¬guna función. 4Pero unido a ti es el resplandeciente Salvador del mundo, Cuyo papel en la redención de éste tú has completado. 5Él te da las gracias a ti y a tu hermano, pues te elevaste con él cuando él empezó a salvar al mundo. 6Y estarás con él cuando el tiempo haya cesado y ya no quede ni rastro de los sueños de rencor en los que bailabas al compás de la exangüe música de la muerte. 7Pues en su lugar se oirá el himno a Dios por unos momentos más. 8Y luego ya no se oirá más la Voz, ya que no volverá a adoptar ninguna forma, sino que retornará a la eterna Amorfía de Dios.

EPÍLOGO

1. No olvides que una vez que esta jornada ha comenzado, el final es seguro. 2Las dudas te asaltarán una y otra vez a lo largo del camino, y luego se aplacarán sólo para volver a surgir. 3El final, no obstante, es indudable. 4Nadie puede dejar de hacer lo que Dios le ha encomendado que haga. 5Cuando te olvides de esto, recuerda que caminas a Su lado, con Su Palabra impresa en tu corazón. 6¿Quién puede desalentarse teniendo una Esperanza como ésa? 7IIusiones de abatimiento parecerán asaltarte, pero aprende a no dejarte engañar por ellas. 8Detrás de cada ilusión está la realidad y está Dios. 9¿Por qué querrías seguir esperando por esto y susti-tuirlo por ilusiones, cuando Su Amor se encuentra tan sólo un instante más allá en el camino donde todas ellas acaban? 10El final es indudable y está garantizado por Dios. 11¿Quién se detendría ante una imagen inerte, cuando un paso más allá el más Santo de todos los Santos abre una puerta inmemorial que conduce más allá del mundo?
2. Tú eres un extraño aquí. 2Pero le perteneces a Aquel que te ama como Él se ama a Sí Mismo. 3Sólo con que me pidas que te ayude a hacer rodar la piedra, ello se hará conforme a Su Voluntad. 4Nuestra jornada ya ha comenzado. 5Hace mucho tiempo que el final se escribió en las estrellas y se plasmó en los Cielos con un rayo de luz brillante que lo ha mantenido a salvo en la eternidad y a lo largo del tiempo, 6y que aún lo conserva inalterado, imper¬turbable e inmutable.
3. No tengas miedo. 2No hemos hecho más que reanudar una vieja jornada que comenzamos hace mucho tiempo, pero que apa¬renta ser nueva. 3Hemos reanudado nuestra jornada por la misma senda que estábamos recorriendo antes y en la que, por un tiempo, nos perdimos. 4Y ahora intentamos recorrerla de nuevo. 5Nuestro nuevo comienzo posee la certeza que le había faltado a la jornada hasta ahora. 6Levanta la mirada y contempla Su Palabra entre las estrellas, donde Él ha escrito tu nombre junto con el Suyo. 7Levanta la mirada y halla tu infalible destino que el mundo quiere ocultar, pero que Dios quiere que veas.
4. Esperemos aquí en silencio, y arrodillémonos un instante en agradecimiento hacia Aquel que nos llamó y nos ayudó a oír Su Llamada. 2Y luego levantémonos y recorramos con fe el camino que nos conduce a Él. 3Ahora estamos seguros de que no caminamos solos. 4Pues Dios está aquí, y con Él todos nuestros herma¬nos. 5Ahora sabemos que jamás volveremos a extraviarnos. 6El canto que sólo se había interrumpido por un instante se vuelve a oír, si bien parece como si nunca antes se hubiese entonado. 7Lo que aquí ha empezado ganará fuerza, vida y esperanza, hasta que el mundo se detenga por un instante y olvide todo lo que el sueño de pecado hizo de él.
5. Salgamos al encuentro de ese mundo recién nacido, sabiendo que Cristo ha renacido en él y que la bendición de su renaci¬miento perdurará para siempre. 2Habíamos perdido el rumbo, pero Él lo ha encontrado por nosotros. 3Démosle la bienvenida a Aquel que regresa a nosotros para celebrar la salvación y el fin de todo lo que creíamos haber hecho. 4El lucero del alba de este nuevo día contempla un mundo diferente en el que se le da la bienvenida a Dios, y a Su Hijo junto con Él. 5Nosotros que le completamos, le damos las gracias, tal como Él nos las da a no¬sotros. 6El Hijo reposa, y en la quietud que Dios le dio, entra en su hogar y por fin está en paz.

FIN

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Curso de Milagros: Un Sistema de pensamiento Metafísico.

Lo que nuestros ojos perciben, no es exactamente la realidad , no es el aspecto real del mundo, sino nuestra interpretación, nuestra manera de mirarlo.

Un Curso de Milagros nos ofrece un sistema de pensamiento diferente, que nos ayudará a cambiar nuestra forma de percibir el mundo que nos rodea.
Es un abordaje a paradigma del Amor, ese amor incondicional que cambia nuestra vida, que cambia cada partícula del Universo.

Te han hablado alguna vez de un Curso de Milagros?
No es un curso en si, es un compendio de Metafísica. El más moderno que existe y el más completo podría decirte. Es un psicoterapia adaptada al hombre de hoy.
El Curso no hace separaciones, trata a todos por igual, en el nivel que estás te da la bienvenida!!

GRUPO DE ESTUDIO Y REFLEXIÓN. Conceptos básicos de Un Curso de Milagros

Un Curso de Milagros no es un curso como tal: Es una nueva forma de percibir la realidad.

Es un libro, canalizado a través de Helem Shuman, con una terminología Judeocristiana aunque no tiene que ver con ella.

Os invito a participar del estudio y la reflexión, donde podréis comprender mejor la terminología que se utiliza.

El Ser humano en su búsqueda espiritual, se siente separado de Dios. Desposeido de su Amor y la Verdad. Vive desde la dualidad y desde esa realidad percibe al mundo.

LOS CONCEPTOS
Sufrimiento y sacrificio: Dios no se identifica con ellos. No los entiende, son creadas por el ego.

Espíritu Santo: no tiene nada que ver con una paloma, es lo que nos comunica, es el Puente.
Es el intermediario entre Dios y los hombres.

EL CURSO ESTÁ COMPUESTO POR:
-Libro de Texto.
-Manual del Maestro con la aclaración de términos.

El curso tiene un texto con 31 capítulos.

PROPÓSITO DEL CURSO
Cada uno de nosotros tiene un planteo existencial, ser feliz y vivir desde la paz, el perdón y el amor.

Ese es el propósito del Curso.

EXPLICACIONES:
El curso consiste en repetir una frase distinta cada día, en la frecuencia indicada. Al principio, las frases se dicen a la mañana (1 minuto de meditación sobre la frase) y a la noche, antes de dormir (otro minuto).

INTRODUCCIÓN AL LIBRO DE LOS EJERCICIOS.

1. Para que los ejercicios de este libro de ejercicios tengan sentido para ti, es necesario, como marco de referencia, disponer de una base teórica como la que provee el texto. 2 Es la práctica de los ejercicios, no obstante, lo que te permitirá alcanzar el objetivo del curso. 3 Una mente sin entrenar no puede lograr nada. 4 El propó¬sito de este libro de ejercicios es entrenar a tu mente a pensar según las líneas expuestas en el texto.
2. Los ejercicios son muy sencillos. 2No requieren mucho tiempo, y no importa dónde se hagan. 3No requieren ninguna prepara¬ción. 4El período de entrenamiento dura un año. 5Las lecciones van numeradas de la 1 a la 365. 6No intentes hacer más de una serie de ejercicios por día.
3. El libro de ejercicios está dividido en dos secciones principa¬les. aLa primera está dedicada a anular la manera en que ahora ves, y la segunda, a adquirir una percepción verdadera. 2 A excep¬ción de las sesiones de repaso, los ejercicios diarios están planeados en torno a una idea central que se enuncia primero. 3 A ésta le sigue una descripción de los procedimientos concretos mediante los cuales debe aplicarse la idea del día.
4. El propósito del libro de ejercicios es entrenar a tu mente de forma sistemática a tener una percepción diferente de todas las cosas y de todo el mundo. 2 Los ejercicios están diseñados para ayudarte a generalizar las lecciones, de manera que puedas com¬prender que cada una de ellas se aplica por igual a todo el mundo y a todo lo que ves.
5. La transferencia del entrenamiento para adquirir una percep¬ción verdadera no procede del mismo modo que la transferencia del entrenamiento del mundo. 2Si se ha logrado una percepción verdadera en conexión con una persona, situación o aconteci¬miento, la transferencia total a todo el mundo y a todas las cosas es inevitable. 3Por otra parte, una sola cosa que se excluya de la percepción verdadera imposibilita sus logros en cualquier otra parte.
6. Así pues, las únicas reglas generales a observarse en todas las lecciones son: Primera, los ejercicios deben practicarse con gran precisión, tal como se indique. 2Esto te ayudará a generalizar las ideas en cuestión a toda situación en la que te encuentres, así como a todas las cosas y personas en ella. 3Segunda, asegúrate de no decidir por tu cuenta que hay ciertas personas, situaciones o cosas a las cuales no se les puede aplicar estas ideas. 4Eso interfe¬riría en la transferencia del entrenamiento. 5La naturaleza misma de la percepción verdadera es que no tiene límites. 6Es lo opuesto a la manera en que ves las cosas ahora.
7. El objetivo general de los ejercicios es incrementar tu capaci¬dad de ampliar las ideas que estarás practicando de modo que lo incluyan todo. 2Esto no requiere esfuerzo alguno de tu parte. 3Los ejercicios mismos reúnen en sí las condiciones necesarias para ese tipo de transferencia.
8. Algunas de las ideas que el libro de ejercicios presenta te resul¬tarán difíciles de creer, mientras que otras tal vez te parezcan muy sorprendentes. 2Nada de eso importa. 3Se te pide simplemente que las apliques tal como se te indique. 4No se te pide que las juzgues. 5Se te pide únicamente que las uses. 6Es usándolas como cobrarán sentido para ti, y lo que te demostrará que son verdad.
9. Recuerda solamente esto: no tienes que creer en las ideas, no tienes que aceptarlas y ni siquiera tienes que recibirlas con agrado. 2Puede que hasta te opongas vehementemente a algunas de ellas. 3Nada de eso importa, ni disminuye su eficacia. 4Pero no hagas excepciones al aplicar las ideas expuestas en el libro de ejer¬cicios. Sean cuales sean tus reacciones hacia ellas, úsalas. 5No se requiere nada más.

PRIMERA PARTE

Un Curso de Milagros

Un Curso de Milagros es una enseñanza espiritual no dual pura cuyo objetivo es alcanzar un estado de Paz constante e inalterable que constituye nuestra naturaleza Real ya presente, a la que, sin embargo, no parecemos tener acceso.

No es una religión, ni una teología, ni un ideario para formar asociaciones, ni organizaciones de ningún tipo, sino un curso de autoestudio cuyo objetivo es conectarnos con el Maestro Interno para producir una experiencia, por lo que es importante evitar convertirlo en un culto, mitificarlo o ritualizar la práctica. De modo que UCDM está concebido como un recurso de enseñanza que pretende remover los obstáculos que nos impiden el acceso a la Paz de Dios (Sinónimo de Amor, Dios, Reino de los Cielos, Conciencia de Unidad, Cristo…).

El Curso utiliza un lenguaje cristiano, reinterpretando las palabras para devolverles su significado original. Siendo parte del proceso, el llegar a ‘descontaminar’ nuestras mentes de los significados de los que dotamos a estas palabras en el pasado y permitir con una mente fresca, como recién nacida, que estos símbolos puedan transmitirnos el sistema de pensamiento basado en el Amor que el Curso pretende enseñarnos.

En el entrenamiento mental que el Curso provee, se expone el sistema de pensamiento basado en el miedo al que en el Curso llamamos ego. Este sistema de pensamiento tiene como premisa la creencia en la separación (pecado), la culpa que esta creencia genera, y el miedo al castigo que el pecado parece merecer. Es un sistema de pensamiento ilusorio y demente, una situación imposible que sin embargo parece encontrarse en nuestras mentes dando lugar a la proyección de un mundo igualmente ilusorio que da testimonio de esta condición mental. Por tanto, da lugar a un mundo de separación en el que todo es caótico y está fragmentado, un mundo de ataque y miedo. Un mundo de muerte que no puede conocerse directamente sino mediante la interpretación, basado en las diferencias, en el que establecemos alianzas para preservar esta separación.

Una vez que hemos aceptado en nuestras mentes este sistema de pensamiento, nos disociamos de la Verdad (Conciencia de Unidad) y nos adentramos en un sueño del que nos resultaría imposible despertar por nosotros mismos, de manera que Dios ‘envía’ a su maestro, llamado en el Curso ‘Espíritu Santo’ o la voz que habla por Dios, que se encuentra en nuestras mentes disociado del sistema de pensamiento ego y que no es otra cosa que el recordatorio constante del Amor abstracto de Dios.

La técnica mediante la cual este maestro interno nos restituye a la Conciencia de Unidad es el perdón, mediante el cual aprendemos a discernir entre lo falso y lo verdadero. El principio de la Expiación que se alcanza mediante el perdón de las ilusiones es que la separación de Dios nunca sucedió. Que es tan solo una creencia ilusoria que podemos elegir cancelar y que jamás tuvo efectos reales. Que todos los efectos que jamás pareció tener procedían de una causa falsa (la creencia en la separación), y que se desvanecerán cuando este principio de la Expiación alboree en la mente.

El proceso es una jornada que conduce de regreso al hogar en Dios y está jalonada de milagros que dan testimonio de la Unidad de la Mente en medio de un mundo de aparente separación y los instantes santos en que tenemos acceso a la Paz de Dios mediante la suspensión temporal de todo juicio.

En la misma medida en que el camino es radical y no hace concesiones con la ilusión, es a la vez gentil y dulce y nos convierte en estudiantes felices del perdón que se aproximan gradualmente, libres de escoger el ritmo de su avance, hacia el mundo real, un símbolo de un mundo aún ilusorio, pero en el que el perdón se ha consumado y la percepción se ha unificado permitiéndonos reconocer nuestra inocencia, o la faz de Cristo en cada encuentro.

Haciendo así que cada encuentro sea Santo. En el mundo Real la culpa ha dejado de existir y se alcanza una condición tan semejante al cielo, que nuestra inocencia y nuestro deseo unificado harán que Dios dé el último paso.

Susana Ortiz

Qué proyectos quieres lograr este mes de Junio?

Junio, mes del caballo de metal. (Feng Shui-Astrología-Bazi)

Sabes que el Año del Cerdo, el mes de Junio es tu mes de suerte!! Es el mes del Caballo!! Si con toda su fuerza y vitalidad!! Esa que tú necesitas para llevar a cabo ese proyecto que tienes.

La Astrología Bazi te lo ofrece.
Te está sonriendo este mes de Junio. Sí!! A ti que en el mes, en la hora, en el día, o en el año tienes la energía del caballo.
Si naciste en el año del Caballo, tendrás éxito en todo lo que emprendas.
El Año del Cerdo es uno de los mejores años para ti, no pierdas esta oportunidad. Eso si, tienes que tener muy claro tu objetivo.
Si tu año de nacimiento fue en 1954, 1966, 1978, 1990 y 2002.
En hora buena!! en tu pilar del Año te corresponde la energía del Caballo. Esto significa que todas las oportunidades que te ofrezca la vida, puedes beneficiarte de ellas.
Aquí no termina todo, hay más, el día del Caballo. Para todos los que nacieron en ese maravilloso día.
Y si naciste en la hora?? También tienes una excelente energía.
Se abren las preguntas.
Esta es la riqueza de la Astrología Bazi, te habla de los 4 Pilares de tu destino, de tu vida.

La Astrología Bazi y el Feng Shui

En el Feng Shui trabajamos con 3 energías o Chi.
Lo lamamos la trinidad cósmica.
La energía del cielo o chi del cielo: un 33%
La energía del Terreno que también aprovechamos un 33% de sus beneficios.
La energía del hombre 33%

El Pa-kua o ba-gua. Es el posicionamiento de las energías en las diferentes áreas de nuestra vida.
Ba- es 8 Pertenecen al trigrama del IChing.

Pa- significa 8
Pa-kua es posicionamiento de las energías.

La energía de las estrellas nos llega mediante la Osa mayor.
Pa- significa partición de los Guas o Kuas. Esto quiere decir que la casa se divide en 8 partes iguales con un centro.
En cada trigrama se agrega una línea Yin y otra Yang.
Juntos forman las aspiraciones del ser humano.

Para armonizar la casa necesitamos:
Fecha de la construcción de la casa.
Grados del frente de la vivienda.
Ubicación

Después de sacar nuestro número Gua o Kua, y ver que tenemos 4 zonas favorables en la casa y 4 zonas desfavorables, las combinamos con las estrellas o energía de la vivienda y finalmente con las del año.

Tarot evolutivo y los 4 Pilares de tu destino

El Tarot Evolutivo es una herramienta que ayuda a conectar con esa parte de cada persona, quizá olvidada, y reinterpretarla desde el amor, desde el espacio sagrado que me confía.
Entrar en su vida privada con respeto y desde la ética profesional. Con el fin de colaborar en su autoconocimiento, la búsqueda de sí mismo y el crecimiento personal.

Enfocar la atención en lo que la persona desea, para que deje ir el pasado, cierre el ciclo y no vea el futuro nublado por su situación actual.

Es una manera de profundizar en los misterios de la vida y de las relaciones dando la posibilidad de aceptar y perdonar.

La tirada evolutiva supone: Un salto de consciencia:
Puede clarificar la vida y despertar a una nueva realidad.

Ayudar a desbloquear energías emocionales y liberarse de las creencias limitantes.

Soltar contratos inconscientes que nos impiden avanzar en l cotidiano. Materializar lo que ya somos en potencia y permitir que se manifieste mediante la lectura de las cartas.

Abrirse a la vida en confianza y seguridad.
Somos conscientes del poder de la mente y de la fuerza que tiene y cómo actúa en nuestra vida.

12 Consejos prácticos de Feng Shui para alejar las energías densas de tu casa.

El Feng Shui es la influencia del espacio en relación con nuestro bienestar.
Es el estudio del movimiento de la energía y del modo en que esta influye y afecta en todos los aspectos de nuestra vida. Feng Shui es el arte de:

Modificar el ambiente.
Entender las fuerzas de la naturaleza e interactuar con ellas de forma armoniosa.
Mediante los cinco elementos de la naturaleza, los colores, formas y elementos decorativos, pueden hacer que nuestras vidas mejoren notablemente. Los antiguos, observando la naturaleza, descubrieron los juegos, sus leyes, sus ritmos y cómo participar en ellos sin el menoscabo de su propia libertad.

Muchas de las prácticas o consejos del Feng Shui, pueden ser explicados, usando el sentido común y surgen de la observación de la naturaleza misma. El entorno afecta la manera que tenemos para sobrevivir. Por ello es importante seleccionar cuidadosamente la ubicación de la vivienda, su orientación y la de los objetos que nos rodean en nuestra casa o lugar de trabajo.

Las escuelas de Feng Shui
Existen básicamente 2 escuelas:

La escuela de Feng Shui clásico o tradicional, que usa fórmulas complejas basadas en numerología y astrología chinas.
La escuela budista, con un enfoque más intuitivo del Feng Shui, fundamentado en la percepción del Chi o energía vital.
Cómo alejar las malas energías de tu casa con Feng Shui
El Feng Shui es una poderosa herramienta para proteger y mejorar el Chi de la vivienda de tal modo que favorezca la vida de cada uno de sus habitantes. Es una cuestión de equilibrio basado en el Yin Yang que forma la plenitud y armonía del universo.

Si quieres alejar las malas energías de tu hogar, sigue estos consejos:

1) La entrada de tu casa
Es muy importante que la entrada a tu casa esté libre de obstáculos, y se abra a las buenas oportunidades que te ofrece la vida.

En ella, los chinos dicen que tenemos el Ave Fénix.

Cuida que la entrada esté libre de obstáculos para que entre la energía y sus buenas vibraciones.
Si quieres seguir leyendo pincha en el enlace.

Artículo publicado en: Saludterapia: https://www.saludterapia.com/articulos/a/2635-consejos-feng-shui-alejar-malas-energias-casa.html