Conceptos básicos de Un Curso de Milagros

Una nueva manera de percibir la realidad.
Un Curso de Milagros no es un curso como tal, es un libro, canalizado a través de Helem Shuman, con una terminologia Judeocristiana aunque no tiene que ver con ella.

Os invito a paraticipar del estudio del Curso donde podreis comprender mejor la terminología que se utiliza.

El Curso nos enseña a cambiar los conceptos de las palabras, no la forma de la palabra.

El Ser humano en su busqueda espiritual, se siente separado de Dios. Desposeido de su Amor y la Verdad. Vive desde la dualidad y desde esa realidad percibe al mundo.

Los conceptos:
Sufrimiento y sacrificio: Dios no se identifica con él. No las entiende, son creadas por el ego.

Espíritu Santo: no tiene nada que ver con una paloma, es lo que nos comunica, es el puente.
Hijo: Dios congelado

Espiritu Santo es el agua. Es el intermediario entre Dios y los hombres.

Un Curso de Milagros

Un Curso de Milagros es una enseñanza espiritual no dual pura cuyo objetivo es alcanzar un estado de Paz constante e inalterable que constituye nuestra naturaleza Real ya presente, a la que, sin embargo, no parecemos tener acceso.

No es una religión, ni una teología, ni un ideario para formar asociaciones, ni organizaciones de ningún tipo, sino un curso de autoestudio cuyo objetivo es conectarnos con el Maestro Interno para producir una experiencia, por lo que es importante evitar convertirlo en un culto, mitificarlo o ritualizar la práctica. De modo que UCDM está concebido como un recurso de enseñanza que pretende remover los obstáculos que nos impiden el acceso a la Paz de Dios (Sinónimo de Amor, Dios, Reino de los Cielos, Conciencia de Unidad, Cristo…).

El Curso utiliza un lenguaje cristiano, reinterpretando las palabras para devolverles su significado original. Siendo parte del proceso, el llegar a ‘descontaminar’ nuestras mentes de los significados de los que dotamos a estas palabras en el pasado y permitir con una mente fresca, como recién nacida, que estos símbolos puedan transmitirnos el sistema de pensamiento basado en el Amor que el Curso pretende enseñarnos.

En el entrenamiento mental que el Curso provee, se expone el sistema de pensamiento basado en el miedo al que en el Curso llamamos ego. Este sistema de pensamiento tiene como premisa la creencia en la separación (pecado), la culpa que esta creencia genera, y el miedo al castigo que el pecado parece merecer. Es un sistema de pensamiento ilusorio y demente, una situación imposible que sin embargo parece encontrarse en nuestras mentes dando lugar a la proyección de un mundo igualmente ilusorio que da testimonio de esta condición mental. Por tanto, da lugar a un mundo de separación en el que todo es caótico y está fragmentado, un mundo de ataque y miedo. Un mundo de muerte que no puede conocerse directamente sino mediante la interpretación, basado en las diferencias, en el que establecemos alianzas para preservar esta separación.

Una vez que hemos aceptado en nuestras mentes este sistema de pensamiento, nos disociamos de la Verdad (Conciencia de Unidad) y nos adentramos en un sueño del que nos resultaría imposible despertar por nosotros mismos, de manera que Dios ‘envía’ a su maestro, llamado en el Curso ‘Espíritu Santo’ o la voz que habla por Dios, que se encuentra en nuestras mentes disociado del sistema de pensamiento ego y que no es otra cosa que el recordatorio constante del Amor abstracto de Dios.

La técnica mediante la cual este maestro interno nos restituye a la Conciencia de Unidad es el perdón, mediante el cual aprendemos a discernir entre lo falso y lo verdadero. El principio de la Expiación que se alcanza mediante el perdón de las ilusiones es que la separación de Dios nunca sucedió. Que es tan solo una creencia ilusoria que podemos elegir cancelar y que jamás tuvo efectos reales. Que todos los efectos que jamás pareció tener procedían de una causa falsa (la creencia en la separación), y que se desvanecerán cuando este principio de la Expiación alboree en la mente.

El proceso es una jornada que conduce de regreso al hogar en Dios y está jalonada de milagros que dan testimonio de la Unidad de la Mente en medio de un mundo de aparente separación y los instantes santos en que tenemos acceso a la Paz de Dios mediante la suspensión temporal de todo juicio.

En la misma medida en que el camino es radical y no hace concesiones con la ilusión, es a la vez gentil y dulce y nos convierte en estudiantes felices del perdón que se aproximan gradualmente, libres de escoger el ritmo de su avance, hacia el mundo real, un símbolo de un mundo aún ilusorio, pero en el que el perdón se ha consumado y la percepción se ha unificado permitiéndonos reconocer nuestra inocencia, o la faz de Cristo en cada encuentro.

Haciendo así que cada encuentro sea Santo. En el mundo Real la culpa ha dejado de existir y se alcanza una condición tan semejante al cielo, que nuestra inocencia y nuestro deseo unificado harán que Dios dé el último paso.

Susana Ortiz